La libertad de Azogues

Azogues, la encantadora ciudad hermana y vecina, cumple hoy 196 años de independencia y, como Cuenca, ha entrado en la recta final rumbo a celebrar dos siglos de soberanía y libertad.
Dueña de una inconmensurable riqueza arquitectónica, cultural, urbanística y natural, San Francisco de Peleusí de Azogues rememora una de las más grandes conquistas de su historia: la libertad, el quebrantamiento del yugo español tras la contundente y determinante intervención del gran héroe de esta gesta: el cura Javier Loyola, quien no sólo es el prócer y principal artífice de la independencia de esta ciudad, sino también contribuyó de manera sustancial para que Cuenca lograra consolidarla, con su arremetida a los españoles el 4 de noviembre de 1820.
A más de sus actividades pastorales y agrícolas, Javier Loyola siempre fue un hombre profundamente comprometido con la libertad y la justicia, y por eso siempre será dueño de un cálido lugar en el alma de la ciudad del imponente Cojitambo, del Burgay, del Abuga.
La lucha mancomunada en favor de la independencia, los esfuerzos estructurados en unidad por una misma causa y la proximidad son algunas de las bisagras que han unido a través de la historia a Cuenca y Azogues, dos pueblos hermanos que siempre han convivido en un ambiente de solidaridad, paz y respeto.
Es laudable cómo en el curso de estas décadas la ciudad se ha desarrollado y crecido en tantos ámbitos, de forma permanente y esforzada, hasta convertirse en una urbe pujante, emprendedora, productiva y cada día más visitada por turistas nacionales y extranjeros que ven en sus encantos una gran alternativa para pasear y vacacionar.
Son 196 años de permanentes logros y avances. Por citar un ejemplo, el Ministerio de Educación la declaró el 31 de octubre del año 2000 Patrimonio Cultural y Urbano del Ecuador en razón de “su riqueza histórica, cosmogónica y de la estructura de su conjunto urbano matizado por el área histórica y su área de protección”.
En el constante crecimiento y desarrollo de la ciudad también ha sido determinante la capacidad, el talento, la constancia y el espíritu emprendedor y solidario de sus habitantes, cuya labor ha resultado clave en los grandes pasos que ha dado en el curso de la historia. (O)

La libertad de Azogues

Azogues, la encantadora ciudad hermana y vecina, cumple hoy 196 años de independencia y, como Cuenca, ha entrado en la recta final rumbo a celebrar dos siglos de soberanía y libertad.
Dueña de una inconmensurable riqueza arquitectónica, cultural, urbanística y natural, San Francisco de Peleusí de Azogues rememora una de las más grandes conquistas de su historia: la libertad, el quebrantamiento del yugo español tras la contundente y determinante intervención del gran héroe de esta gesta: el cura Javier Loyola, quien no sólo es el prócer y principal artífice de la independencia de esta ciudad, sino también contribuyó de manera sustancial para que Cuenca lograra consolidarla, con su arremetida a los españoles el 4 de noviembre de 1820.
A más de sus actividades pastorales y agrícolas, Javier Loyola siempre fue un hombre profundamente comprometido con la libertad y la justicia, y por eso siempre será dueño de un cálido lugar en el alma de la ciudad del imponente Cojitambo, del Burgay, del Abuga.
La lucha mancomunada en favor de la independencia, los esfuerzos estructurados en unidad por una misma causa y la proximidad son algunas de las bisagras que han unido a través de la historia a Cuenca y Azogues, dos pueblos hermanos que siempre han convivido en un ambiente de solidaridad, paz y respeto.
Es laudable cómo en el curso de estas décadas la ciudad se ha desarrollado y crecido en tantos ámbitos, de forma permanente y esforzada, hasta convertirse en una urbe pujante, emprendedora, productiva y cada día más visitada por turistas nacionales y extranjeros que ven en sus encantos una gran alternativa para pasear y vacacionar.
Son 196 años de permanentes logros y avances. Por citar un ejemplo, el Ministerio de Educación la declaró el 31 de octubre del año 2000 Patrimonio Cultural y Urbano del Ecuador en razón de “su riqueza histórica, cosmogónica y de la estructura de su conjunto urbano matizado por el área histórica y su área de protección”.
En el constante crecimiento y desarrollo de la ciudad también ha sido determinante la capacidad, el talento, la constancia y el espíritu emprendedor y solidario de sus habitantes, cuya labor ha resultado clave en los grandes pasos que ha dado en el curso de la historia. (O)