Arthur

Visto

M ientras muchas personas viven soñando algún día con “cruzar el charco” (léase Océano Atlántico) y llegar al Viejo Continente, a un can ecuatoriano, que tiene nombre de extranjero, - se llama Arthur-, el viaje se le hizo realidad esta semana.

Todos hemos seguido con interés la historia de este perro de la calle, al que un día le cambió la vida, por casualidades del destino, cuando deambulaba solo y hambriento por las calles y recibió comida de unos extranjeros. No son turistas precisamente, sino deportistas integrantes del equipo sueco, que llegó a Ecuador para la competencia mundial de Aventura Huairasinchi Explorer, que concluyó con la proclamación de los ganadores y el viaje del susodicho perro, nada menos que a Suecia, país donde residirá desde ahora, gracias a la doble nacionalidad solicitada por sus nuevos dueños.

Es que los deportistas se encariñaron tanto con el perrito, que luego de que recibió sus cuidados y comida, los acompañó varios días en cada uno de los desafíos, bastante extremos por cierto, que debieron enfrentar en la competencia. Inclusive el animal estuvo con ellos en la prueba de kayac, subido a un bote, sorteando las turbulentas aguas de un río.

Arthur mostró su lealtad y fidelidad a toda prueba hacia el equipo, en los diferentes retos y fue compañero inseparable durante los días y las noches de la competencia desarrollada en la reserva ecológica Antisana.

Tal fue la emoción de los miembros del equipo  con motivo de la presencia del can en la competencia, que lo incluyeron como personaje principal en la narrativa de su experiencia plasmada en el portal web www.teampeakperformance.se, siendo el momento más emotivo, cuando el perro ecuatoriano cruzó la meta junto a los cuatro suecos, que dado el cariño que surgió con la mascota iniciaron los trámites para adoptarlo y llevarlo con ellos, de regreso hasta Suecia.

Los medios de comunicación no solo nacionales sino extranjeros han desplegado la curiosa historia, ahondando en detalles sobre los permisos, vacunas, chequeos médicos, y hasta la alimentación que debió recibir el fiel compañero para poder abandonar legalmente el país, así como su viaje en avión, con todas las comodidades, como para hacerle olvidar al pobre el hambre y frío en sus días como perro callejero.

También los medios europeos se hicieron eco de la noticia y cubrieron en vivo, la llegada del popular can, que pese a ser mestizo, se ha vuelto toda una estrella y ha generado cantidad de comentarios y “likes” en las redes sociales.

Arthur emprende ahora una nueva vida, tiene al fin un destino seguro, en un hogar cálido y placentero, que le brindará el cariño y abrigo que nunca tuvo, al igual que los miles de animales que en este país viven en la calle abandonados a su suerte.

Por el momento ya ha recibido el título de embajador de los perros callejeros, y con su historia se busca sensibilizar sobre la situación de abandono y maltrato que viven los animales, hacer un llamado a la adopción de mascotas y el apoyo a las fundaciones dedicadas al rescate animal, ya que, lamentablemente, Arthur es sólo uno de esos pocos afortunados que gracias al cariño de otras personas, dejará de tener una vida “de a perro”. 

Arthur

M ientras muchas personas viven soñando algún día con “cruzar el charco” (léase Océano Atlántico) y llegar al Viejo Continente, a un can ecuatoriano, que tiene nombre de extranjero, - se llama Arthur-, el viaje se le hizo realidad esta semana.

Todos hemos seguido con interés la historia de este perro de la calle, al que un día le cambió la vida, por casualidades del destino, cuando deambulaba solo y hambriento por las calles y recibió comida de unos extranjeros. No son turistas precisamente, sino deportistas integrantes del equipo sueco, que llegó a Ecuador para la competencia mundial de Aventura Huairasinchi Explorer, que concluyó con la proclamación de los ganadores y el viaje del susodicho perro, nada menos que a Suecia, país donde residirá desde ahora, gracias a la doble nacionalidad solicitada por sus nuevos dueños.

Es que los deportistas se encariñaron tanto con el perrito, que luego de que recibió sus cuidados y comida, los acompañó varios días en cada uno de los desafíos, bastante extremos por cierto, que debieron enfrentar en la competencia. Inclusive el animal estuvo con ellos en la prueba de kayac, subido a un bote, sorteando las turbulentas aguas de un río.

Arthur mostró su lealtad y fidelidad a toda prueba hacia el equipo, en los diferentes retos y fue compañero inseparable durante los días y las noches de la competencia desarrollada en la reserva ecológica Antisana.

Tal fue la emoción de los miembros del equipo  con motivo de la presencia del can en la competencia, que lo incluyeron como personaje principal en la narrativa de su experiencia plasmada en el portal web www.teampeakperformance.se, siendo el momento más emotivo, cuando el perro ecuatoriano cruzó la meta junto a los cuatro suecos, que dado el cariño que surgió con la mascota iniciaron los trámites para adoptarlo y llevarlo con ellos, de regreso hasta Suecia.

Los medios de comunicación no solo nacionales sino extranjeros han desplegado la curiosa historia, ahondando en detalles sobre los permisos, vacunas, chequeos médicos, y hasta la alimentación que debió recibir el fiel compañero para poder abandonar legalmente el país, así como su viaje en avión, con todas las comodidades, como para hacerle olvidar al pobre el hambre y frío en sus días como perro callejero.

También los medios europeos se hicieron eco de la noticia y cubrieron en vivo, la llegada del popular can, que pese a ser mestizo, se ha vuelto toda una estrella y ha generado cantidad de comentarios y “likes” en las redes sociales.

Arthur emprende ahora una nueva vida, tiene al fin un destino seguro, en un hogar cálido y placentero, que le brindará el cariño y abrigo que nunca tuvo, al igual que los miles de animales que en este país viven en la calle abandonados a su suerte.

Por el momento ya ha recibido el título de embajador de los perros callejeros, y con su historia se busca sensibilizar sobre la situación de abandono y maltrato que viven los animales, hacer un llamado a la adopción de mascotas y el apoyo a las fundaciones dedicadas al rescate animal, ya que, lamentablemente, Arthur es sólo uno de esos pocos afortunados que gracias al cariño de otras personas, dejará de tener una vida “de a perro”. 

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