Política pro cíclica

Visto

En América Latina, durante casi medio siglo (1960-2007) la política económica dominante fue de carácter pro cíclico. Los resultados, sobre todo, en materia de crecimiento fueron modestos. A partir del año 2008, la política contra cíclica se vuelve dominante en el escenario latinoamericano. Los resultados, fueron, sin duda, mejores que los precedentes.
Recordemos que las políticas contra cíclicas, en la fase expansiva del ciclo económico se orientan a sostener el crecimiento mediante la reducción del gasto, se ahorra y se incrementan los impuestos y las tasas de interés. Por el contrario, en momentos de recesión, se aumenta el gasto fiscal (usando el dinero ahorrado en bonanza) y se bajan, tanto los impuestos como las tasas de interés.
Por su parte, las políticas pro cíclicas, cuando hay crecimiento económico, recomiendan gastar más de lo que ingresa por impuestos; reducir los impuestos y bajar los tipos de interés. En épocas de crisis económica, se reduce el gasto público y se incrementan las tasas de interés y los impuestos.
La experiencia acumulada inclina claramente la balanza en favor de las políticas contra cíclicas. Sin embargo, a pesar de las lecciones (no aprendidas), y del ciclo recesión que se avecina o ya está en marcha, el mapa político-ideológico en nuestro continente, esta propiciando el retorno de las políticas pro cíclicas.
El caso Argentino es un vivo ejemplo de los verdaderos impactos de las políticas pro cíclicas. La política económica del actual gobierno está optando, respecto al gasto público, por una política pro cíclica. Hay, desde luego, incompatibilidad, con la política tributaria y la financiera. Pues, la reducción de impuestos que recomienda el paradigma pro cíclico responde a una fase expansiva el ciclo económico. Esto no es precisamente lo que está ocurriendo hoy. Los pronósticos apuntan a un tramo (más o menos largo) de recesión económica.
La presencia del FMI para las próximas semanas, seguramente, obligará al gobierno a la ejecución de mayores ajustes pro cíclicos. Esto significa que recrudecerá la crisis (menor actividad productiva, menos empleo, menor inversión social, mayores dificultades externas, menor liquidez, etc.).
Si esta hipótesis es acertada, las dificultades sociales movilizarán desde la sociedad civil, generaría serios problemas de gobernabilidad. (O)
La política económica
del actual gobierno está optando, respecto al gasto público, por una
política
pro cíclica.

Política pro cíclica

En América Latina, durante casi medio siglo (1960-2007) la política económica dominante fue de carácter pro cíclico. Los resultados, sobre todo, en materia de crecimiento fueron modestos. A partir del año 2008, la política contra cíclica se vuelve dominante en el escenario latinoamericano. Los resultados, fueron, sin duda, mejores que los precedentes.
Recordemos que las políticas contra cíclicas, en la fase expansiva del ciclo económico se orientan a sostener el crecimiento mediante la reducción del gasto, se ahorra y se incrementan los impuestos y las tasas de interés. Por el contrario, en momentos de recesión, se aumenta el gasto fiscal (usando el dinero ahorrado en bonanza) y se bajan, tanto los impuestos como las tasas de interés.
Por su parte, las políticas pro cíclicas, cuando hay crecimiento económico, recomiendan gastar más de lo que ingresa por impuestos; reducir los impuestos y bajar los tipos de interés. En épocas de crisis económica, se reduce el gasto público y se incrementan las tasas de interés y los impuestos.
La experiencia acumulada inclina claramente la balanza en favor de las políticas contra cíclicas. Sin embargo, a pesar de las lecciones (no aprendidas), y del ciclo recesión que se avecina o ya está en marcha, el mapa político-ideológico en nuestro continente, esta propiciando el retorno de las políticas pro cíclicas.
El caso Argentino es un vivo ejemplo de los verdaderos impactos de las políticas pro cíclicas. La política económica del actual gobierno está optando, respecto al gasto público, por una política pro cíclica. Hay, desde luego, incompatibilidad, con la política tributaria y la financiera. Pues, la reducción de impuestos que recomienda el paradigma pro cíclico responde a una fase expansiva el ciclo económico. Esto no es precisamente lo que está ocurriendo hoy. Los pronósticos apuntan a un tramo (más o menos largo) de recesión económica.
La presencia del FMI para las próximas semanas, seguramente, obligará al gobierno a la ejecución de mayores ajustes pro cíclicos. Esto significa que recrudecerá la crisis (menor actividad productiva, menos empleo, menor inversión social, mayores dificultades externas, menor liquidez, etc.).
Si esta hipótesis es acertada, las dificultades sociales movilizarán desde la sociedad civil, generaría serios problemas de gobernabilidad. (O)
La política económica
del actual gobierno está optando, respecto al gasto público, por una
política
pro cíclica.

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