Narancay Alto Centro con perfil turístico

Las tradicionales fiestas en honor a la Virgen del Carmen, las casas patrimoniales, el verdor de los sembríos de maíz, la pureza del aire que se respira y el calor humano hacen de Narancay Alto Centro un barrio con potencial turístico y sus habitantes se enorgullecen al revelarlo.

José Saquicela, de 52 años, nació en el barrio. Su madre le dio a luz en la vivienda que compartía junto a su padre que ya falleció, y que ahora es una de las casas patrimoniales de la comunidad, pero que además, sigue siendo el hogar de los Saquicela.


Ahora comparte la casa con sus hijos y ahí mismo funciona su taller de carpintería. Para este hombre, quien también es uno de los personajes más queridos y respetados en su comunidad. Narancay Alto Centro es un lugar maravilloso en donde todos los años convergen las tradiciones ancestrales y las católicas en la celebración de la Virgen del Carmen.


Gracias a los primeros recuerdos que Saquicela tiene de la comunidad, la describe como un lugar alejado y tranquilo, que anteriormente pertenecía a la parroquia rural Baños, pero ahora comparte territorio con la parroquia urbana Yanuncay.
“Las casas estaban dispersas, había muchos pencos en el terreno y la siembra de maíz, papas, y otro tipo de hortalizas era más común en la zona”, describe. No había alumbrado eléctrico, tampoco agua por tuberías y en esa época, al igual que ahora, no llegaban los buses.

Piden mejoras
Un viernes en la tarde el barrio luce solitario. Las calles de tierra están desoladas, es común ver algunos carros que entran y salen; también hay personas que caminan por el sector. “Aquí no viene nadie de visita entre semana o fines de semana, solo cuando es la celebración de la Virgen, digo que aquí deben hacer algún proyecto para que vengan los turistas más a menudo a conocer este sector, yo sé que con trabajo se puede lograr”, sugiere Patricia Vásquez, que trabaja en la zona.
Para poder hacer el proyecto turístico, los miembros de la comunidad como Gerardina Patiño y Juan Pérez consideran que se debe recuperar el sector: “Hay que reparar el alcantarillado porque ya está muy viejo”. Comentan que aunque en alguna zona sí existe la instalación, hay viviendas que todavía tienen pozos sépticos.


Luego de concluir el alcantarillado, los habitantes sugieren que se haga el asfaltado completo de las calles y que se rehabilite la plaza central que está justo en frente de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario.
Hay alumbrado, pero los habitantes consideran que hace falta más iluminación para que los jóvenes puedan jugar índor o voley, que es lo que suelen hacer durante las noches y algunos fines de semana.
En la comunidad no hay cámaras de seguridad, pero hay algunos habitantes que tienen botones de pánico desde su teléfonos móviles para comunicarse con la Policía.

Tradiciones
Durante la celebración de la Virgen del Carmen la comunidad entera se vuelca a las calles y a la iglesia. Los priostes, que son los encargados de las celebraciones, aseguran que los más importante es conservar la tradición que se hace durante los meses de junio y julio y los comerciantes de la comunidad aprovechan para mejorar sus ventas.
Gerardina Patiño lleva 20 años viviendo en el sector y tiene una tienda ubicada frente a la plaza. Comenta que entre los meses de junio y julio aumentan sus ventas de las “deliciosas empanadas” que sabe hacer y que a diario pueden disfrutar los miembros de la comunidad.


En el barrio hay mamas y taitas que tratan el espanto, el mal de ojo, el mal aire como es el caso de la tecnóloga en medicina intercultural, Julia Tepán, quien lleva años trabajando en el sector y es especialista en curar con plantas naturales, pero también en hacer terapias con sabiduría milenaria.
Entre las fiestas más relevantes están la de San Pedro, que se celebra en la plaza principal de Narancay, el 29 de junio. Además, están las fiestas de Inti-Raymi, agradecimiento al sol por las cosechas, la fiesta religiosa de la Virgen del Carmen y la celebración de la territorialización.

Economía
Uno de los negocios más comunes en el sector son las populares llanteras. En la entrada de la comunidad, en la Paramericana Sur vía a Baños, hay unos cinco locales.
Estos negocios se dedican a reciclar llantas y hacen bases de motores y variedad de repuestos para carros, pero también las convierten en vistosas piletas, columpios, maceteros...


“A la gente le sabe gustar mucho estas piezas y vendemos todos los días; yo solo dibujo”, comenta Fernanda Ortega, una trabajadora de uno de los locales comerciales. Este estilo de negocio lleva más de 40 años por el sector.
El sector Narancay Alto Centro pertenece a los barrios periféricos de la ciudad de Cuenca.
Es un sitio seguro que conserva el aspecto rural, sus miembros exigen mejoras en la calidad de vida, aunque confiesan sentirse orgullosos de sus tradiciones y de pertenecer a esta zona en la que . (EPA) (I)

Límites del barrio:

El barrio Narancay Alto Centro limita al norte parcialmente con las calles Antonio Ulloa y la subida al Chorro e incluye las parcelas de las viviendas que tienen frente a esta última. Al sur está delimitado por el rio Narancay, quebradas con fuertes pendientes, límites de parcelas y parte de la vía a Narancay Alto. Al este limita con varias zonas de pendientes acusadas una quebrada al sur. El resto de límites tomados se ajusta al parcelario y viario. Al oeste, el barrio queda encajado por la consecución de líneas de quebradas de pendientes acusadas y delimitaciones de parcelas.

Parroquia:

El barrio se emplaza entre las circunscripciones territoriales de la parroquia urbana Yanuncay y la parroquia rural de Baños.

Localización:

Situación del barrio en la ciudad. El barrio Narancay Alto Centro se encuentra en el suroeste de la ciudad de Cuenca, entre las vías Panamericana Sur y la Avenida Ricardo Durán, dos de las vías más importantes de entrada y salida de la ciudad y que llevan a las provincias de Loja y El Oro.

Cuenca. 

Narancay Alto Centro con perfil turístico

José Saquicela, de 52 años, nació en el barrio. Su madre le dio a luz en la vivienda que compartía junto a su padre que ya falleció, y que ahora es una de las casas patrimoniales de la comunidad, pero que además, sigue siendo el hogar de los Saquicela.


Ahora comparte la casa con sus hijos y ahí mismo funciona su taller de carpintería. Para este hombre, quien también es uno de los personajes más queridos y respetados en su comunidad. Narancay Alto Centro es un lugar maravilloso en donde todos los años convergen las tradiciones ancestrales y las católicas en la celebración de la Virgen del Carmen.


Gracias a los primeros recuerdos que Saquicela tiene de la comunidad, la describe como un lugar alejado y tranquilo, que anteriormente pertenecía a la parroquia rural Baños, pero ahora comparte territorio con la parroquia urbana Yanuncay.
“Las casas estaban dispersas, había muchos pencos en el terreno y la siembra de maíz, papas, y otro tipo de hortalizas era más común en la zona”, describe. No había alumbrado eléctrico, tampoco agua por tuberías y en esa época, al igual que ahora, no llegaban los buses.

Piden mejoras
Un viernes en la tarde el barrio luce solitario. Las calles de tierra están desoladas, es común ver algunos carros que entran y salen; también hay personas que caminan por el sector. “Aquí no viene nadie de visita entre semana o fines de semana, solo cuando es la celebración de la Virgen, digo que aquí deben hacer algún proyecto para que vengan los turistas más a menudo a conocer este sector, yo sé que con trabajo se puede lograr”, sugiere Patricia Vásquez, que trabaja en la zona.
Para poder hacer el proyecto turístico, los miembros de la comunidad como Gerardina Patiño y Juan Pérez consideran que se debe recuperar el sector: “Hay que reparar el alcantarillado porque ya está muy viejo”. Comentan que aunque en alguna zona sí existe la instalación, hay viviendas que todavía tienen pozos sépticos.


Luego de concluir el alcantarillado, los habitantes sugieren que se haga el asfaltado completo de las calles y que se rehabilite la plaza central que está justo en frente de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario.
Hay alumbrado, pero los habitantes consideran que hace falta más iluminación para que los jóvenes puedan jugar índor o voley, que es lo que suelen hacer durante las noches y algunos fines de semana.
En la comunidad no hay cámaras de seguridad, pero hay algunos habitantes que tienen botones de pánico desde su teléfonos móviles para comunicarse con la Policía.

Tradiciones
Durante la celebración de la Virgen del Carmen la comunidad entera se vuelca a las calles y a la iglesia. Los priostes, que son los encargados de las celebraciones, aseguran que los más importante es conservar la tradición que se hace durante los meses de junio y julio y los comerciantes de la comunidad aprovechan para mejorar sus ventas.
Gerardina Patiño lleva 20 años viviendo en el sector y tiene una tienda ubicada frente a la plaza. Comenta que entre los meses de junio y julio aumentan sus ventas de las “deliciosas empanadas” que sabe hacer y que a diario pueden disfrutar los miembros de la comunidad.


En el barrio hay mamas y taitas que tratan el espanto, el mal de ojo, el mal aire como es el caso de la tecnóloga en medicina intercultural, Julia Tepán, quien lleva años trabajando en el sector y es especialista en curar con plantas naturales, pero también en hacer terapias con sabiduría milenaria.
Entre las fiestas más relevantes están la de San Pedro, que se celebra en la plaza principal de Narancay, el 29 de junio. Además, están las fiestas de Inti-Raymi, agradecimiento al sol por las cosechas, la fiesta religiosa de la Virgen del Carmen y la celebración de la territorialización.

Economía
Uno de los negocios más comunes en el sector son las populares llanteras. En la entrada de la comunidad, en la Paramericana Sur vía a Baños, hay unos cinco locales.
Estos negocios se dedican a reciclar llantas y hacen bases de motores y variedad de repuestos para carros, pero también las convierten en vistosas piletas, columpios, maceteros...


“A la gente le sabe gustar mucho estas piezas y vendemos todos los días; yo solo dibujo”, comenta Fernanda Ortega, una trabajadora de uno de los locales comerciales. Este estilo de negocio lleva más de 40 años por el sector.
El sector Narancay Alto Centro pertenece a los barrios periféricos de la ciudad de Cuenca.
Es un sitio seguro que conserva el aspecto rural, sus miembros exigen mejoras en la calidad de vida, aunque confiesan sentirse orgullosos de sus tradiciones y de pertenecer a esta zona en la que . (EPA) (I)

Límites del barrio:

El barrio Narancay Alto Centro limita al norte parcialmente con las calles Antonio Ulloa y la subida al Chorro e incluye las parcelas de las viviendas que tienen frente a esta última. Al sur está delimitado por el rio Narancay, quebradas con fuertes pendientes, límites de parcelas y parte de la vía a Narancay Alto. Al este limita con varias zonas de pendientes acusadas una quebrada al sur. El resto de límites tomados se ajusta al parcelario y viario. Al oeste, el barrio queda encajado por la consecución de líneas de quebradas de pendientes acusadas y delimitaciones de parcelas.

Parroquia:

El barrio se emplaza entre las circunscripciones territoriales de la parroquia urbana Yanuncay y la parroquia rural de Baños.

Localización:

Situación del barrio en la ciudad. El barrio Narancay Alto Centro se encuentra en el suroeste de la ciudad de Cuenca, entre las vías Panamericana Sur y la Avenida Ricardo Durán, dos de las vías más importantes de entrada y salida de la ciudad y que llevan a las provincias de Loja y El Oro.

Cuenca.