Villanueva, orgullo para sus habitantes

Las calles lucen impecables, el pavimento como nuevo, mientras que las áreas verdes le dan el toque ecológico a la Ciudadela Villanueva. Sus moradores están orgullosos de pertenecer a este sector y disfrutan de los talleres de idiomas, pintura, canto y yoga que realizan todos los lunes y martes en la casa comunal.

James Skalski permanece sentado en una silla, está frente a dos de sus fieles aprendices quienes dibujan un ave para después empezar a pintarlo con acuarela de colores vivos. Como todos los lunes, el norteamericano, que además reside en el sector, llega para enseñar su arte de manera altruista.


Habla español con acento anglosajón y mientras conversa con sus alumnos enriquece su vocabulario, pero sobre todo manifiesta que le complace enseñar. “Es bonito y no me lucro de esto”, insiste Skalski, quien también da clases de inglés gratuitas a quienes se lo piden.


La Casa Comunal, inaugurada en noviembre, es el escenario de estos encuentros. Al llegar el martes el espacio es tomado por personas de la tercera edad que se esfuerzan por aprender a cantar con la guía del profesor Máximo Santander.
Susana Calle Flores, la secretaria de la directiva barrial, explica que las clases de canto las dan en el marco del 'Proyecto Danza del Buen Vivir', que es una iniciativa de la dirección de Desarrollo Social y Económico Municipal, que “se concentra en apoyar con clases de canto a los adultos mayores y así mantener su salud física y mental”.
De 15:00 a 16:00 es el horario de las clases y Zoila Chimborazo, de 85 años, manifiesta que disfruta este tiempo y muestra con orgullo el disco que grabó junto al resto de sus compañeros y que fue parte de una compilación que hicieron con cantantes de la tercera edad.


“Un albazo cantamos, el último en la lista de temas”, comenta Chimborazo y señala el tema al tiempo que manifiesta que intenta ser una mujer activa; le gusta caminar por la ciudadela y asistir a la Casa Comunal, que para ella representa un espacio de recreación.


A doña Zoila, como la conocen en el barrio, la quieren no solo por ser una mujer tierna y conversadora, sino porque es una de las fundadoras de este sector. Recuerda que cuando llegó al barrio no había tantas casas como ahora y aunque “taita Dios me dio un techo donde meter la cabeza, también me dio unos vecinos maravillosos”, repite con una sonrisa en el rostro.
Es la “madre símbolo”, en el 2017 la eligieron como ejemplo de madre en la comunidad y “ahora me toca entregar mi banda, vamos a ver quien se la lleva”, añade mientras suelta una carcajada y agradece a todos los habitantes de la ciudadela por tenerle aprecio.
También los martes, pero de 16:00 a 17:00, Annie Machuca se dedica a dar clases de yoga a las personas de la tercera edad; no solo llega gente del barrio sino también de sectores aledaños, como La Prensa.
“Es que nos complace mucho que no solo los mayores de acá puedan recibir las clases, sino que también vengan señores de otros barrios, estamos muy contentos y queremos que los habitantes de la comunidad se sigan integrando para poder darle más vida a la casa comunal”, refiere la secretaria Calle Flores.

Historia
El presidente de la urbanización, Edgar Durazno, fue nombrado hace 13 años y todavía continúa en este puesto porque ha trabajado por mejorar la calidad de vida en el sector, de la mano de sus vecinos.
“Es un trabajo duro, se requiere de paciencia y de constancia para ir a las instituciones a pedir que den solucionando los problemas, no es fácil”, repite Durazno quien asumió el cargo, pero asegura que pronto tendrá que retirarse para darle cabida a nuevos líderes.


Explica que al igual que el barrio La Prensa, que está al lado, todas las calles tienen nombres de periódicos como El Tiempo, El Comercio, El Universo, Últimas Noticias, entre otras, y fue organizado de tal manera que todos los nombres concordaran.
Además, Durazno es uno de los fundadores de la comunidad y recuerda que cuando llegó las vías no estaban asfaltadas y aunque tenía todos los servicios básicos no llegaban las líneas de buses, como ahora. El vecino considera que “estamos muy bien ubicados”.


En 2005, cuando Durazno llegó a la presidencia del barrio, las calles necesitaban un recapeo porque había muchos baches, estuvo trabajando para conseguirlo, hasta que a finales de 2009 se logró que se hiciera, pero fue aún mejor que un recapeo, porque colocaron un pavimento rígido que aún luce como nuevo. “Es que es para 30 años”, recalca el presidente con orgullo.
Otro de los logros de la comunidad fue la electrificación del parque, de las canchas y de las orillas de la quebrada Santa Isabel, en donde también se sembró césped y árboles para evitar el “botadero de basura”, que Durazno asegura que había en este sector.

Reconocimiento
La clasificación y recolección de basura es otra de las especialidades en la ciudadela y todos sus habitantes fueron reconocidos por ser “buenos con el medio ambiente”. En 2008 fueron los primeros en instalar parrillas para colocar las bolsas de basura y así evitar que los perros callejeros regaran los desechos por las calles.


Además, los habitantes de la comunidad aseguran que todos clasifican los desperdicios en orgánicos e inorgánicos y, por esta disciplina, se ganaron un premio que otorga la EMAC por conservar el medio ambiente.
El presidente del barrio acota que la ciudadela también es ejemplo por la unión entre vecinos y porque de ahí han salido hombres y mujeres ejemplares. (EPA) (I)

Problemáticas en el barrio

Cuenca. Aunque la ciudadela Villa Nueva es un ejemplo a seguir, hay un problema que afecta directamente a quienes habitan cerca de la quebrada Santa Teresita y se debe a que es un “pasadizo perfecto para los delincuentes que se botan con motos o caminando para escapar luego de haber robado”, asegura Luz María de Arciniegas quien reside justo al lado de la quebrada.

Para ella es necesario que el Municipio se encargue de tapar la quebrada para tener más seguridad. Recuerda que hace algunos años entraron a robar en su casa y los delincuentes escaparon por ahí; pero a los malhechores no son el único problema, también el mal olor que sale de la quebrada.

“Ahí botan animales muertos, basura y tengo que mandar a limpiar yo por mi cuenta porque el mal olor llega hasta mi casa”, agrega Arciniegas quien además insiste que la EMAC se encargue de hacer la limpieza que, según ella, es a quienes le corresponde.

Desde la empresa pública EMAC informan que los moradores o el presidente del barrio deben hacer una solicitud de limpieza de la quebrada en la ventanilla de servicio al cliente, que debe estar dirigida a la doctora Andrea Arteaga.

Ella, a su vez, dirigirá un oficio al departamento de Áreas Verdes para la planificación de la minga de limpieza, en el sector.

A las orillas de la quebrada, en el parque y por detrás de Casa Comunal, siempre van jóvenes de diferentes comunidades y los habitantes denuncian que liban en este lugar y que también consumen sustancias ilícitas.

Algunos también van y hacen grafitis en las paredes, lo que molesta a los miembros de la comunidad. La policía hace rondas constantemente y también hay cámaras de videovigilancia, pero aún así hay existe la problemática. “Son los problemas que más nos afectan”, asegura Arciniegas. (I)

Cuenca.