San Mateo, mezcla de industrialización y tradición

San Mateo, ubicado en la vía Racar al noroeste de la ciudad, se caracteriza por ser un barrio cuyos habitantes conservan la tradición de sembrar las chacras y, además, disfrutan vivir en medio de la naturaleza, pero, desde hace cinco años, las industrias empezaron a instalarse en esta comunidad, lo que, aseguran, ha traído mucho crecimiento económico, aunque se quejan de “ser uno de los sectores más botados de Cuenca”.
Las casas de bahareque y las chacras también conviven con arquitectura más moderna. Miguel Arévalo | EL TIEMPO

El barrio tiene dos ingresos, pero la entrada más concurrida es la que está justo al lado del Coral Centro Racar. Es una vía que, a pesar de ser de tierra, tiene auge comercial, pues hay alrededor de cinco pequeños restaurantes y tiendas que se han ubicado allí en los últimos años, después de que instalaron los grandes almacenes.


“Vimos que había una necesidad por parte de los trabajadores, no había lugares para comer, ahora les ofrecemos y ellos son nuestros principales clientes”, asegura Marlene Baca, propietaria de uno de los locales, y, a su vez, también es habitante de la comunidad desde hace 25 años.


Cuando llegó al sector, en la comunidad residían solo 100 familias y eran bastantes unidas, pero más personas se fueron integrando al barrio, hace unos cinco años, según narran los vecinos; empezaron a arrendar viviendas por esta zona y llegaron más habitantes porque los precios oscilan entre 150 y 200 dólares.


El presidente del barrio, Carlos Chávez es quien, según cuentan los vecinos del sector, se dedica a coordinar las mingas de limpieza de las calles de tierra y de las acequias por donde desemboca el agua. Consideran que urge concluir la instalación del alcantarillado, pues hay una zona del barrio que carece de este servicio básico.
Otro de los problemas es que, cuando llueve, la calle principal que está justo al lado del hipermercado se inunda y este problema prevalece desde hace cuatro meses, cuando, al parecer, taparon con piedras las acequias, impidiendo el curso del agua.


“Ahora, cada vez que llueve, esta calle se inunda porque taparon las acequias y el agua no tiene por dónde salir”, reclama Baca.
Esta vecina comentó que debe echar agua en el suelo para aplacar el polvo.
“Se trata de uno de los sectores más abandonados”, reclaman los habitantes del barrio, al tiempo que solicitan urgente la atención por parte del Municipio para poder terminar el alcantarillado y que asfalten las vías de tierra.
Para la mayoría de los habitantes de San Mateo, ha sido positiva la instalación del hipermercado, la ensambladora y otras empresas porque ahora no tienen que ir a otros lugares a buscar empleo, sino que muy cerca de sus casas están las fuentes de trabajo.
También hay personas de otras provincias y de otros países que encuentran trabajo en estos negocios, que a su vez le dan vida al barrio San Mateo y así se crean más fuentes de empleos directos e indirectos. 

Historia
Los vecinos de la comunidad manifestaron que hace 35 años se fundó este sector, había mucho terreno con sembríos de árboles frutales, maíz, habas y papas, y eran pocos los dueños de las tierras, alrededor de cinco propietarios.
Los dueños decidieron vender por lotes y así se fue habitando el sector, tampoco acudían constantemente líneas de buses. Cuando el maestro alfarero Luis Guayara llegó a la comunidad, solo había cinco casas y estaban muy alejadas de su vivienda.
De inmediato, instaló su taller de alfarería, que desde entonces, se convirtió en uno de los íconos de este sector, pues su dueño es un ejemplo de trabajo disciplinado, constancia y con su arte logró sacar adelante a sus hijos.
A medida que pasaron los años más personas fueron habitando este sector y ahora hay familias que aún conservan la tradición de sembrar maíz, criar animales, por lo que la zona tiene un aspecto rural que contrasta con las empresas que ahora funcionan en el lugar.


El personaje
Guayara, además de ser uno de los más antiguos, es el personaje del barrio, pues, desde que llegó, construyó su taller de alfarería detrás de su casa. Bajo un techo de latas y una estructura hecha con palos de madera, trabaja este maestro.
Pasa en su torno, con la pierna izquierda hace girar el plato y, asimismo, mueve en forma circular el molde superior en donde coloca el barro para darle forma con sus manos. Pasa el día creando vasijas, platos, materos...
Recuerda que aprendió cuando tenía 13 años, residía en la Convención del 45 y se enamoró de este oficio y en un mes ya sabía manejar el torno a la perfección. Después decidió irse al barrio San Mateo para montar su taller y, desde entonces, tiene un horno que funciona a leña y en donde quema las piezas que luego distribuye en la Rotary.


Ama su profesión y asegura que hay clientes que llegan a su taller a pedirle piezas únicas, pero también se siente orgulloso de pertenecer a este barrio porque se trata de un sector sano y asegura que todos los habitantes son trabajadores.
“Esperemos que continúe así, seguro”, comentó el maestro quien también mencionó que es un privilegio que esté creciendo el sector y que ha sido testigo de la mejora constante.
En el barrio también funciona un templo de los Testigos de Jehová al que los domingos acuden miembros de esta religión. El sector forma parte de la expansión de la ciudad de Cuenca y es uno de los lugares de la ciudad en donde se encuentran casas con arriendo más económico. (EPA) (I)

Cuenca.