Barrial Blanco II, un sector en constante crecimiento

Los ciudadanos caminan de un lado a otro por las veredas, cruzan las calles, unos entran a los locales comerciales mientras que otros van hacia la Universidad Politécnica Salesiana, que, desde 1994, es el corazón del Barrial Blanco II; por otro lado, están los buses y los carros que van apurados por la Calle Vieja, además de ser un sector educativo, también es una zona comercial en donde funcionan tiendas, restaurantes, supermercados, fábricas de hierro, talleres mecánicos, entre otros.

El barrio está en la parroquia El Vecino, muy cerca de la Terminal Terrestre y del aeropuerto, por lo que es una zona bien posicionada, según consideran varios habitantes de esta comunidad. Sin embargo, no siempre fue así; hace unos 30 años, el Barrial Blanco era sinónimo de lejanía, no pasaban las líneas de buses necesarias para llegar al Centro Histórico y todas las calles estaban sin pavimento.


En 2007 el actual presidente del barrio, Juan Coronel Morales, logró junto a sus vecinos que se asfaltaran las calles, pero antes de hacer el trabajo tuvieron que sustituir las tuberías de aguas servidas y potable. “Hicimos esa gestión para mejorar la calidad de vida”, recuerda Coronel y acota que desde entonces no han vuelto a asfaltar.

Seguridad
Además, se trataba de un sector inseguro y, aunque todavía hay algunos habitantes que denuncian que hay delincuentes y describen que van en moto para arranchar las carteras o los celulares, hay otros que consideran que es un sector tranquilo con suficiente vigilancia policial.
“La percepción del lugar depende de las experiencias; a mí nunca me han robado mientras que camino por las calles, pero sí se metieron a mi casa una vez hace dos años. Desde entonces, tengo cerco eléctrico encima del cerramiento”, recuerda Hernando Illescas, otro habitante de la comunidad.


Los guardias ciudadanos del lugar no quieren revelar su identidad, pero refieren que lo más común en la zona es encontrar a libadores en el parque o a personas que consumen sustancias ilícitas.
“Somos guardias ciudadanos y velamos por el bienestar de todos los miembros de la comunidad, pero no podemos arrestar a nadie, a veces hacemos detenciones preventivas en caso de necesitarlo”, explican.
Para tratar de facilitarle el trabajo a los policías y para garantizar aún más la seguridad en el sector, los habitantes de la comunidad están pidiendo una cámara de videovigilancia que sea monitoreada por el ECU 911.

Otra de las exigencias de los miembros del comité barrial es una casa comunal, aseguran que la necesitan para poder hacer reuniones y las fiestas en Navidad, Año Nuevo, Día de las Madres y otras celebraciones que realizan anualmente.
Se propuso a través de un oficio que se expropiara una casa patrimonial, pero el Municipio no lo permitió, según informan los vecinos. “Queremos una casa para poder hacer nuestras reuniones e insistimos que se nos otorgue un espacio”, pronuncia el presidente del barrio.


Los habitantes aseguran que en navidades tuvieron que repartir las fundas de caramelo en el parque y que no es un lugar apropiado porque están expuestos al sol, si es de día; o al frío, si es por la noche.
Además, también necesitan ese espacio para que las personas de la tercera edad tengan en dónde reunirse y hacer actividades. Otra de las exigencias de varios de los habitantes es el recapeo de algunas calles que tienen baches.
El comité barrial logró que el Municipio, a través del Departamento de Obras Públicas, hiciera mejoras en las veredas del barrio. Es un trabajo que estará listo en un mes, aproximadamente. Para los vecinos de ese sector, también es importante el apoyo constante de la Universidad Politécnica Salesiana porque, cada vez que necesitan colaboración, esta entidad se las facilita.

Recreación
Para que los niños y jóvenes disfruten, el barrio tiene un parque y una cancha de usos múltiples; “durante los fines de semana, los habitantes del sector se reúnen a jugar”, comparte, con gestos de alegría, Ángela Morales, habitante de la comunidad.
Para Morales, lo más importante es que existan más espacios para la recreación y que, dentro de la comunidad, se organicen torneos para lograr más unión entre los miembros del barrio. Una de las quejas más frecuentes es que algunos dueños de mascotas no limpian los desechos de sus animales.
El Barrial Blanco II también se caracteriza por ser cuna de la universidad y, desde entonces, la plaza comercial se ha visto beneficiada. Los habitantes de la comunidad habilitaron los garajes de sus viviendas para hacer locales que alquilan o en donde instalaron restaurantes, tiendas y centros de cómputo. (EPA) (I)

Cuenca.