San Sebastián, un barrio insigne de Cuenca

San Sebastián atesora en sus memorias parte de la historia más rica de Cuenca, dado que fue uno de los primeros barrios de la ciudad.
La iglesia de San Sebastián es uno de los espacios emblemáticos del barrio. Diego Cáceres | EL TIEMPO

Su origen es paralelo a la fundación, en 1557, y el sector más tarde se convirtió en una de las tres primeras parroquias junto a El Sagrario y San Blas.
El historiador Manuel Carrasco comenta que es posible que esa parte de la urbe “ya estuvo poblada por indígenas, y luego por españoles”.
“El Sagrario estaba destinada al cuidado espiritual de los españoles o castellanos, y San Sebastián y San Blas eran circunscripciones indígenas, eso estaba previsto dentro de la organización de la nueva ciudad”, dice Carrasco.

Inicios
En sus inicios, la zona se caracterizó por el oficio de la ollería, la elaboración de tejas, la sastrería, y también hay referencias de carpinteros especialmente en lo que hoy es El Otorongo.
El nombre del vecindario, comenta Carrasco, se deriva de la costumbre de los españoles de establecerse en las ciudades e invocar a santos durante sus proceso de cristianización. Ellos, entonces, evocaban a San Fabián, San Sebastián, y también se daba el culto a la Virgen de las Nieves. Pero era necesario solo un nombre, y ese fue el de San Sebastián.
El historiador comenta que el origen de la iglesia data del siglo 18, pero no comenzó como una tal, sino como una ermita. “Cuando se funda este centro indígena surge una especie de capilla y una cruz que señalaba el término de la ciudad castellana y el comienzo del reducto de indígenas, y por allí también pasaba el camino a la Costa”, comenta Carrasco.

Desarrollo
Los vecinos del lugar comentan que durante estas décadas hay dos cosas especialmente invaluables en San Sebastián: la vigencia de la unión entre los vecinos y los avances en seguridad.
Pese a las distancias que la modernidad ha creado entre los ciudadanos del nuevo mundo con la revolución tecnológica y la prisa que signa la vida de los individuos, en San Sebastián, concuerdan los vecinos, las reuniones, el diálogo y la solidaridad son valores que se conservan. “Entre los vecinos nos llevamos bien, las personas que viven aquí para reunirse, incluso, hacen tickets para repartir entre los vecinos y comprometerlos a la reunión”, comenta Griselda Zhiminaicela.
Shenny Valencia, quien vive 30 años en el lugar, refiere que el parque y el Museo de Arte Moderno “es lo más bonito que tenemos”. Eso sí, enfatiza, el parque ha mejorado en los últimos años, dado que en el pasado era un lugar más bien peligroso, desaseado, pero hoy en día se ha convertido en una atracción para los turistas.

Seguridad
José Quizphe destaca los grandes pasos que San Sebastián ha dado en temas de seguridad. A diferencia del pasado, ahora el sector es “tranquilo”, “sin muchos problemas”, y tiene cámaras de seguridad para velar por el bienestar de los habitantes. “Antes había bastante robo, pero todo ha cambiado. Los matrimonios que hay en la iglesia, los cohetes, los eventos, dan vida al barrio”, afirma.
Los vecinos, asimismo, sienten un gran afecto y se han empoderado del Museo de Arte Moderno, uno de los sitios emblemáticos del contexto cultural de la urbe.
Este espacio se inauguró en 1981, y su presencia fue clave para que seis años después la ciudad tenga su propia Bienal de Pintura, evento que se armó en 1987. (ARO) (I),

Las paredes del museo vuelven a ser manchadas

No ha pasado ni un mes desde que la fachada del Museo de Arte Moderno fue pintada para la inauguración de la decimotercera edición de la Bienal de Cuenca, y las paredes han vuelto a ser manchadas, comenta Patricia Vélez, quien trabaja en el lugar desde hace un año.

“Pintan y manchan, nos ha dolido tanto. Debe ser gente sin educación. Pese a que cuidamos el museo, lo han vuelto a ensuciar”, comenta Vélez.

Los vecinos coinciden en que una de las formas de detener esta situación es identificando a los responsables, para lo cual estiman la necesidad de instalar cámaras de seguridad.

Mientras, los moradores del sector piden que los dueños de mascotas, especialmente perros, tengan un poco más de cuidado y no los lleven todos los días a que hagan allí sus necesidades. Estiman que, si todos lo hacen a diario, como sucede en la actualidad, el parque pasará sucio, bastante sucio, como es la constante. 

Los vecinos dicen que un parque sucio puede ahuyentar a los turistas que van al barrio a conocerlo y pasear. Piden que todos los espacios permanezcan limpios.

Cuenca. 

San Sebastián, un barrio insigne de Cuenca

La iglesia de San Sebastián es uno de los espacios emblemáticos del barrio. Diego Cáceres | EL TIEMPO

Su origen es paralelo a la fundación, en 1557, y el sector más tarde se convirtió en una de las tres primeras parroquias junto a El Sagrario y San Blas.
El historiador Manuel Carrasco comenta que es posible que esa parte de la urbe “ya estuvo poblada por indígenas, y luego por españoles”.
“El Sagrario estaba destinada al cuidado espiritual de los españoles o castellanos, y San Sebastián y San Blas eran circunscripciones indígenas, eso estaba previsto dentro de la organización de la nueva ciudad”, dice Carrasco.

Inicios
En sus inicios, la zona se caracterizó por el oficio de la ollería, la elaboración de tejas, la sastrería, y también hay referencias de carpinteros especialmente en lo que hoy es El Otorongo.
El nombre del vecindario, comenta Carrasco, se deriva de la costumbre de los españoles de establecerse en las ciudades e invocar a santos durante sus proceso de cristianización. Ellos, entonces, evocaban a San Fabián, San Sebastián, y también se daba el culto a la Virgen de las Nieves. Pero era necesario solo un nombre, y ese fue el de San Sebastián.
El historiador comenta que el origen de la iglesia data del siglo 18, pero no comenzó como una tal, sino como una ermita. “Cuando se funda este centro indígena surge una especie de capilla y una cruz que señalaba el término de la ciudad castellana y el comienzo del reducto de indígenas, y por allí también pasaba el camino a la Costa”, comenta Carrasco.

Desarrollo
Los vecinos del lugar comentan que durante estas décadas hay dos cosas especialmente invaluables en San Sebastián: la vigencia de la unión entre los vecinos y los avances en seguridad.
Pese a las distancias que la modernidad ha creado entre los ciudadanos del nuevo mundo con la revolución tecnológica y la prisa que signa la vida de los individuos, en San Sebastián, concuerdan los vecinos, las reuniones, el diálogo y la solidaridad son valores que se conservan. “Entre los vecinos nos llevamos bien, las personas que viven aquí para reunirse, incluso, hacen tickets para repartir entre los vecinos y comprometerlos a la reunión”, comenta Griselda Zhiminaicela.
Shenny Valencia, quien vive 30 años en el lugar, refiere que el parque y el Museo de Arte Moderno “es lo más bonito que tenemos”. Eso sí, enfatiza, el parque ha mejorado en los últimos años, dado que en el pasado era un lugar más bien peligroso, desaseado, pero hoy en día se ha convertido en una atracción para los turistas.

Seguridad
José Quizphe destaca los grandes pasos que San Sebastián ha dado en temas de seguridad. A diferencia del pasado, ahora el sector es “tranquilo”, “sin muchos problemas”, y tiene cámaras de seguridad para velar por el bienestar de los habitantes. “Antes había bastante robo, pero todo ha cambiado. Los matrimonios que hay en la iglesia, los cohetes, los eventos, dan vida al barrio”, afirma.
Los vecinos, asimismo, sienten un gran afecto y se han empoderado del Museo de Arte Moderno, uno de los sitios emblemáticos del contexto cultural de la urbe.
Este espacio se inauguró en 1981, y su presencia fue clave para que seis años después la ciudad tenga su propia Bienal de Pintura, evento que se armó en 1987. (ARO) (I),

Las paredes del museo vuelven a ser manchadas

No ha pasado ni un mes desde que la fachada del Museo de Arte Moderno fue pintada para la inauguración de la decimotercera edición de la Bienal de Cuenca, y las paredes han vuelto a ser manchadas, comenta Patricia Vélez, quien trabaja en el lugar desde hace un año.

“Pintan y manchan, nos ha dolido tanto. Debe ser gente sin educación. Pese a que cuidamos el museo, lo han vuelto a ensuciar”, comenta Vélez.

Los vecinos coinciden en que una de las formas de detener esta situación es identificando a los responsables, para lo cual estiman la necesidad de instalar cámaras de seguridad.

Mientras, los moradores del sector piden que los dueños de mascotas, especialmente perros, tengan un poco más de cuidado y no los lleven todos los días a que hagan allí sus necesidades. Estiman que, si todos lo hacen a diario, como sucede en la actualidad, el parque pasará sucio, bastante sucio, como es la constante. 

Los vecinos dicen que un parque sucio puede ahuyentar a los turistas que van al barrio a conocerlo y pasear. Piden que todos los espacios permanezcan limpios.

Cuenca.