Mingas marcan el crecimiento de Cajaloma

Cajaloma es considerado uno de los barrios periféricos que ha evolucionado más en los últimos ocho años. Los habitantes recuerdan que, para el 2010, no tenían agua potable, ni alcantarillado y pensar en una cancha era casi una utopía.

Esto cambió gracias al trabajo conjunto de los lugareños y el apoyo de la antigua directiva de Visorrey. Aunque todavía falta que se asfalten las vías y mejorar la seguridad, están orgullosos de sus logros.
María de Barreto lleva 72 años viviendo en el barrio y recuerda que Cajaloma era solo llano y pampas. En los terrenos sembraban maíz y tenían grandes chacras. Había pocas casas y estaban construidas en puntos alejados. No tenían alumbrado público, ni agua y mucho menos alcantarillado.


Era considerado un área rural, muy alejado del centro de la ciudad; pues, para llegar o salir del sector, algunos habitantes tenían que pedir aventones con los vecinos, porque los buses tampoco pasaban por esa zona.
Hace unos 15 años, aproximadamente, ni siquiera había calles en el barrio, recuerda Antonia Ñauta. Las vías fueron abiertas posteriormente por los propios vecinos de la comunidad, pero toda esta realidad ha cambiado, ahora los habitantes aseguran tener mejor calidad de vida.


Luego construyeron la capilla del sector, que llamaron Virgen de la Nube, pues también es la patrona del barrio. Relata Ñauta que posteriormente lograron hacer la cancha y la ubicaron detrás del templo. Ahora los vecinos tienen dónde reunirse para jugar índor y vóley durante las noches y los fines de semana.


Por su parte, el antiguo presidente de la junta vecinal de Visorrey, aseguró que, gracias al trabajo en equipo, se obtuvo la instalación de agua potable, el alcantarillado y que se añadiera a Cajaloma dentro de la planificación de barrios periféricos que realizó la Fundación El Barranco y el Municipio con el apoyo de ONU-Hábitat.

Fiestas
Las mingas son el secreto del éxito en esta comunidad. No solo han servido para las mejoras físicas del barrio, sino que también la practican para celebrar las fiestas de la Virgen de la Nube, todos los primeros de enero.
Un vecino, Pedro Guamán, relata que, después de quemar el Año Viejo, todos los miembros de Cajaloma se reúnen en la cancha para venerar a la Virgen. Realizan bailes típicos, vacas locas, fuegos artificiales, oran y amanecen celebrando a su patrona.


Es uno de los eventos que caracterizan a esta comunidad y reciben visita de los habitantes de Visorrey y de otros barrios cercanos. Es una fiesta popular en la que convergen las creencias católicas y las andinas, y en donde se pone de manifiesto el sincretismo religioso que existe en la ciudad y en todo el país.


Luisa Ñauta es síndica en la capilla; desde 1996, se encarga del templo, de su orden y de recibir a los feligreses. Es quien guarda en su casa la imagen pequeña de la Virgen de la Nube y lamenta que una réplica grande que estaba en el altar haya sido robada.


Aunque manifiesta su disgusto por este hecho, es una fiel creyente y sabe que, con el trabajo en conjunto de los miembros de la comunidad, podrán adquirir otra imagen y reforzar la seguridad del templo para evitar que delincuentes vuelvan a robar a la iglesia.

Problemáticas
A pesar del esfuerzo vecinal para la instalación de los servicios básicos y la construcción de la iglesia y la cancha, los habitantes ahora se preocupan por asfaltar sus calles.
“Es mucho polvo el que se levanta todos los días. No podemos mantener las casas limpias, cuando llueve es un lodazal”, comenta Ñauta, mientras que señala las vías, que también carecen de veredas.
La delincuencia es otra de las situaciones que preocupan a los miembros de la comunidad. Los vecinos comentan que hay sujetos que circulan en moto y arranchan las pertenencias a los transeúntes, por lo que piden cámaras de videovigilancia o botones de pánico para evitar los robos.


Aunque las rondas policiales son constantes, los delincuentes buscan horas en las que no están los agentes para acechar a sus víctimas.
Referente a los negocios que hay en el sector, son comunes las carpinterías, tiendas, gabinetes de bellezas. Todos estos son emprendimientos de los vecinos para salir adelante en su día a día.
El trabajo en equipo ha sido la clave del avance del barrio. Ahora, plantean hacer mingas para lograr más seguridad en el barrio y también para conseguir que el Municipio asfalte las vías. (EPA) (I)

Robo en la iglesia de Cajaloma

Cuenca. El 26 de febrero hubo un robo en la iglesia de Cajaloma. Los delincuentes rompieron un vitral que está a la altura del techo y por ahí ingresaron. Se robaron la imagen de la Virgen de la Nube, un parlante, ropa del sacerdote y algunos otros objetos.

La síndica se percató porque sus hijos observaron la puerta principal abierta y, cuando entró, vio toda la capilla desorganizada.

Para Ñauta, lo más impactante fue ver las hostias consagradas tiradas en el suelo, para los creyentes de la religión católica, se trata del cuerpo de Cristo vivo. “Es un gran pecado el que se ha cometido”, recalca la síndica al ver el santísimo sacramento. (I)

OPINIONES

Luisa Ñauta

Síndica

“Hay que hacer mingas para lograr la seguridad y evitar que vuelvan a robar en la iglesia”.

Pedro Guamán

Habitante

“Las calles de tierra son un problema porque entra polvo a las casas y por eso también nos enfermamos”.

Cuenca. 

Mingas marcan el crecimiento de Cajaloma

Esto cambió gracias al trabajo conjunto de los lugareños y el apoyo de la antigua directiva de Visorrey. Aunque todavía falta que se asfalten las vías y mejorar la seguridad, están orgullosos de sus logros.
María de Barreto lleva 72 años viviendo en el barrio y recuerda que Cajaloma era solo llano y pampas. En los terrenos sembraban maíz y tenían grandes chacras. Había pocas casas y estaban construidas en puntos alejados. No tenían alumbrado público, ni agua y mucho menos alcantarillado.


Era considerado un área rural, muy alejado del centro de la ciudad; pues, para llegar o salir del sector, algunos habitantes tenían que pedir aventones con los vecinos, porque los buses tampoco pasaban por esa zona.
Hace unos 15 años, aproximadamente, ni siquiera había calles en el barrio, recuerda Antonia Ñauta. Las vías fueron abiertas posteriormente por los propios vecinos de la comunidad, pero toda esta realidad ha cambiado, ahora los habitantes aseguran tener mejor calidad de vida.


Luego construyeron la capilla del sector, que llamaron Virgen de la Nube, pues también es la patrona del barrio. Relata Ñauta que posteriormente lograron hacer la cancha y la ubicaron detrás del templo. Ahora los vecinos tienen dónde reunirse para jugar índor y vóley durante las noches y los fines de semana.


Por su parte, el antiguo presidente de la junta vecinal de Visorrey, aseguró que, gracias al trabajo en equipo, se obtuvo la instalación de agua potable, el alcantarillado y que se añadiera a Cajaloma dentro de la planificación de barrios periféricos que realizó la Fundación El Barranco y el Municipio con el apoyo de ONU-Hábitat.

Fiestas
Las mingas son el secreto del éxito en esta comunidad. No solo han servido para las mejoras físicas del barrio, sino que también la practican para celebrar las fiestas de la Virgen de la Nube, todos los primeros de enero.
Un vecino, Pedro Guamán, relata que, después de quemar el Año Viejo, todos los miembros de Cajaloma se reúnen en la cancha para venerar a la Virgen. Realizan bailes típicos, vacas locas, fuegos artificiales, oran y amanecen celebrando a su patrona.


Es uno de los eventos que caracterizan a esta comunidad y reciben visita de los habitantes de Visorrey y de otros barrios cercanos. Es una fiesta popular en la que convergen las creencias católicas y las andinas, y en donde se pone de manifiesto el sincretismo religioso que existe en la ciudad y en todo el país.


Luisa Ñauta es síndica en la capilla; desde 1996, se encarga del templo, de su orden y de recibir a los feligreses. Es quien guarda en su casa la imagen pequeña de la Virgen de la Nube y lamenta que una réplica grande que estaba en el altar haya sido robada.


Aunque manifiesta su disgusto por este hecho, es una fiel creyente y sabe que, con el trabajo en conjunto de los miembros de la comunidad, podrán adquirir otra imagen y reforzar la seguridad del templo para evitar que delincuentes vuelvan a robar a la iglesia.

Problemáticas
A pesar del esfuerzo vecinal para la instalación de los servicios básicos y la construcción de la iglesia y la cancha, los habitantes ahora se preocupan por asfaltar sus calles.
“Es mucho polvo el que se levanta todos los días. No podemos mantener las casas limpias, cuando llueve es un lodazal”, comenta Ñauta, mientras que señala las vías, que también carecen de veredas.
La delincuencia es otra de las situaciones que preocupan a los miembros de la comunidad. Los vecinos comentan que hay sujetos que circulan en moto y arranchan las pertenencias a los transeúntes, por lo que piden cámaras de videovigilancia o botones de pánico para evitar los robos.


Aunque las rondas policiales son constantes, los delincuentes buscan horas en las que no están los agentes para acechar a sus víctimas.
Referente a los negocios que hay en el sector, son comunes las carpinterías, tiendas, gabinetes de bellezas. Todos estos son emprendimientos de los vecinos para salir adelante en su día a día.
El trabajo en equipo ha sido la clave del avance del barrio. Ahora, plantean hacer mingas para lograr más seguridad en el barrio y también para conseguir que el Municipio asfalte las vías. (EPA) (I)

Robo en la iglesia de Cajaloma

Cuenca. El 26 de febrero hubo un robo en la iglesia de Cajaloma. Los delincuentes rompieron un vitral que está a la altura del techo y por ahí ingresaron. Se robaron la imagen de la Virgen de la Nube, un parlante, ropa del sacerdote y algunos otros objetos.

La síndica se percató porque sus hijos observaron la puerta principal abierta y, cuando entró, vio toda la capilla desorganizada.

Para Ñauta, lo más impactante fue ver las hostias consagradas tiradas en el suelo, para los creyentes de la religión católica, se trata del cuerpo de Cristo vivo. “Es un gran pecado el que se ha cometido”, recalca la síndica al ver el santísimo sacramento. (I)

OPINIONES

Luisa Ñauta

Síndica

“Hay que hacer mingas para lograr la seguridad y evitar que vuelvan a robar en la iglesia”.

Pedro Guamán

Habitante

“Las calles de tierra son un problema porque entra polvo a las casas y por eso también nos enfermamos”.

Cuenca.