Tensa espera de cuerpos en Christchurch - NZL

Los trabajadores excavan una serie de tumbas en el cementerio Memorial Park en Christchurch, Nueva Zelanda.

Mientras forenses aceleran sus procesos para identificar a las víctimas, las autoridades neozelandesas se enfrentan a las demandas de la comunidad musulmana que le apremia dar sepultura a sus fallecidos.

Los familiares esperaban con angustia la tarde de ayer la entrega de los cuerpos de sus seres queridos fallecidos en el atentado del viernes en dos mezquitas de Nueva Zelanda, cuyo balance mortal alcanza ya el medio centenar.


“Los cuerpos van a comenzar a ser entregados al final de la tarde. Será un pequeño número”, dijo la primera ministra, Jacinda Ardern, que mostró su confianza en poder culminar esta entrega el próximo miércoles.


Las autoridades neozelandesas se enfrentan a las demandas de familiares y representantes de la comunidad musulmana que les apremian para poder dar sepultura a los fallecidos de acuerdo con su religión, que establece un plazo de 24 horas para enterrar a los fallecidos.
Tanto el gobierno como la policía han mostrado su comprensión y reiterado su interés en satisfacer esta demanda pero pidieron paciencia para que los forenses concluyan la identificación de los cadáveres.


La jefa de los forenses, Deborah Marshall, dijo que la identificación de víctimas comenzó por la mañana y que espera que al final de la jornada puedan entregarse los primeros cadáveres mientras aseguró que su equipo trabaja “tan rápido como puede” siguiendo los estándares internacionales.
“No hay nada peor que dar el cuerpo equivocado a los familiares, que es lo que ocurre cuando se va con prisas”, dijo Marshall.


A la espera para recibir los restos mortales de seres queridos se añade la de confirmar la identidad de las víctimas, cuyos nombres y fotografías comienzan a difundirse poco a poco en la prensa local, entre ellos, el de Mucad Ibrahim, de 3 años, o el de Abdullahi Dirie, de 4, el benjamín de una familia de refugiados somalíes. (I)


Todos los cadáveres ya han sido retirados de las mezquitas, una operación durante la cual se encontró otra víctima, que elevó el balance a 50 muertos

Tensa espera de cuerpos en Christchurch - NZL

Los trabajadores excavan una serie de tumbas en el cementerio Memorial Park en Christchurch, Nueva Zelanda.

Mientras forenses aceleran sus procesos para identificar a las víctimas, las autoridades neozelandesas se enfrentan a las demandas de la comunidad musulmana que le apremia dar sepultura a sus fallecidos.

Los familiares esperaban con angustia la tarde de ayer la entrega de los cuerpos de sus seres queridos fallecidos en el atentado del viernes en dos mezquitas de Nueva Zelanda, cuyo balance mortal alcanza ya el medio centenar.


“Los cuerpos van a comenzar a ser entregados al final de la tarde. Será un pequeño número”, dijo la primera ministra, Jacinda Ardern, que mostró su confianza en poder culminar esta entrega el próximo miércoles.


Las autoridades neozelandesas se enfrentan a las demandas de familiares y representantes de la comunidad musulmana que les apremian para poder dar sepultura a los fallecidos de acuerdo con su religión, que establece un plazo de 24 horas para enterrar a los fallecidos.
Tanto el gobierno como la policía han mostrado su comprensión y reiterado su interés en satisfacer esta demanda pero pidieron paciencia para que los forenses concluyan la identificación de los cadáveres.


La jefa de los forenses, Deborah Marshall, dijo que la identificación de víctimas comenzó por la mañana y que espera que al final de la jornada puedan entregarse los primeros cadáveres mientras aseguró que su equipo trabaja “tan rápido como puede” siguiendo los estándares internacionales.
“No hay nada peor que dar el cuerpo equivocado a los familiares, que es lo que ocurre cuando se va con prisas”, dijo Marshall.


A la espera para recibir los restos mortales de seres queridos se añade la de confirmar la identidad de las víctimas, cuyos nombres y fotografías comienzan a difundirse poco a poco en la prensa local, entre ellos, el de Mucad Ibrahim, de 3 años, o el de Abdullahi Dirie, de 4, el benjamín de una familia de refugiados somalíes. (I)


Todos los cadáveres ya han sido retirados de las mezquitas, una operación durante la cual se encontró otra víctima, que elevó el balance a 50 muertos

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