Familia de ecuatoriano Nelson Serrano pide ayuda a Cancillería para salvarlo

La familia de Nelson Serrano dice que 16 años en el corredor de la muerte es suficiente condena para su ser querido.

Estos 5.840 días han ido apagando su salud y muchas veces su fe en la justicia. Ha permanecido completamente solo en una celda de la Union Correctional Institution de Riaford, en Florida. A sus 81 años, solo le permiten ir al patio dos veces por semana y durante tres horas. El escritor Óscar Vela, quien lo entrevistó hace poco, cree que es el momento de poner fin a su castigo, especialmente porque está convencido de que es inocente y de que fue víctima de varias violaciones legales. Asegura que padeció un juicio injusto en los EE.UU y una deportación ilegal desde Ecuador.

La familia de Serrano pidió a la Cancillería que el Estado presente este caso ante la Corte de La Haya. Ese tribunal es la última instancia para revertir su pena de muerte y que tenga un juicio ecuánime. Algunos temas sustentan su alegato.

El primero, que la propia Corte Nacional de Justicia de EE.UU. cuestionó las sentencias de Florida. Eso ocurrió en 2016 y según los magistrados en cientos de casos, entre ellos el de Serrano, hubo violaciones a la Sexta Enmienda de su Constitución. Esta norma garantiza el derecho humano a un jurado imparcial. Nelson Serrano fue declarado culpable de asesinato en primer grado por las muertes de George Gonsalves, Frank Dosso, George Patisso y Diane Patisso, ocurridas en 1997.



Este crimen sucedió en los terrenos de la fábrica de la que eran socios Serrano, George Gonsalves y Frank Dosso, ubicada en Bartow, condado Polk, en Florida. Durante tres años la investigación no caminó. La Fiscalía de Bartow interrogó, interceptó los teléfonos de Serrano, allanó su casa y no tuvo indicios en su contra. En esos años, Serrano retornó a Ecuador donde se reencontró con su familia y resarció sus negocios. En 2000, los fiscales de Florida hallaron lo que para ellos era la prueba de la culpabilidad de Serrano. Este era un ticket de parqueo con las huellas del ecuatoriano.


La teoría de la acusación señalaba que Serrano planificó los crímenes, tomando como coartada un supuesto viaje a otra ciudad de EE.UU. En 2002, dos fiscales estadounidenses aterrizaron en Quito en busca de Serrano. Al poco tiempo lograron detenerlo con ayuda de la Policía y otras autoridades. En un día se dio su deportación, sin importar que tenía doble nacionalidad: ecuatoriana y estadounidense. Óscar Vela dice que esta deportación -él la califica como secuestro- fue analizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ratificó las violaciones en el caso.


Por eso, en 2009, dispuso a Ecuador que tomara medidas para defender a Serrano y sancionar a los funcionarios públicos involucrados en la deportación ilegal. El pronunciamiento de la CIDH avala otros dos puntos para llevar el caso de Serrano ante La Haya. Específicamente por supuestas violaciones a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, al Convenio sobre Extradición de Montevideo y al Tratado de Extradición entre Ecuador y los Estados Unidos.


El pronunciamiento de la CIDH avala otros dos puntos para llevar el caso de Serrano ante La Haya. Específicamente por supuestas violaciones a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, al Convenio sobre Extradición de Montevideo y al Tratado de Extradición entre Ecuador y los Estados Unidos.


Hasta el momento, no hay un pronunciamiento de Cancillería, pero el Ecuador no ha dejado de pagar a sus abogados en los Estados Unidos. Se logró aliviar un poco la situación de Serrano, quien recibió audífonos para poder escuchar y una dentadura para poder comer.

Hasta el momento, no hay un pronunciamiento de Cancillería, pero el Ecuador no ha dejado de pagar a sus abogados en los Estados Unidos. Se logró aliviar un poco la situación de Serrano, quien recibió audífonos para poder escuchar y una dentadura para poder comer. Él tiene la posibilidad de que la justicia estadounidense analice su caso en octubre de este año. Un veredicto favorable lo sacará del corredor de la muerte, pero lo condenará a cadena perpetua. Serrano dijo a sus seres queridos que si acepta ese castigo sería como morir. Él defiende su inocencia y quiere un juicio justo. (I)

Familia de ecuatoriano Nelson Serrano pide ayuda a Cancillería para salvarlo

La familia de Nelson Serrano dice que 16 años en el corredor de la muerte es suficiente condena para su ser querido.

Estos 5.840 días han ido apagando su salud y muchas veces su fe en la justicia. Ha permanecido completamente solo en una celda de la Union Correctional Institution de Riaford, en Florida. A sus 81 años, solo le permiten ir al patio dos veces por semana y durante tres horas. El escritor Óscar Vela, quien lo entrevistó hace poco, cree que es el momento de poner fin a su castigo, especialmente porque está convencido de que es inocente y de que fue víctima de varias violaciones legales. Asegura que padeció un juicio injusto en los EE.UU y una deportación ilegal desde Ecuador.

La familia de Serrano pidió a la Cancillería que el Estado presente este caso ante la Corte de La Haya. Ese tribunal es la última instancia para revertir su pena de muerte y que tenga un juicio ecuánime. Algunos temas sustentan su alegato.

El primero, que la propia Corte Nacional de Justicia de EE.UU. cuestionó las sentencias de Florida. Eso ocurrió en 2016 y según los magistrados en cientos de casos, entre ellos el de Serrano, hubo violaciones a la Sexta Enmienda de su Constitución. Esta norma garantiza el derecho humano a un jurado imparcial. Nelson Serrano fue declarado culpable de asesinato en primer grado por las muertes de George Gonsalves, Frank Dosso, George Patisso y Diane Patisso, ocurridas en 1997.



Este crimen sucedió en los terrenos de la fábrica de la que eran socios Serrano, George Gonsalves y Frank Dosso, ubicada en Bartow, condado Polk, en Florida. Durante tres años la investigación no caminó. La Fiscalía de Bartow interrogó, interceptó los teléfonos de Serrano, allanó su casa y no tuvo indicios en su contra. En esos años, Serrano retornó a Ecuador donde se reencontró con su familia y resarció sus negocios. En 2000, los fiscales de Florida hallaron lo que para ellos era la prueba de la culpabilidad de Serrano. Este era un ticket de parqueo con las huellas del ecuatoriano.


La teoría de la acusación señalaba que Serrano planificó los crímenes, tomando como coartada un supuesto viaje a otra ciudad de EE.UU. En 2002, dos fiscales estadounidenses aterrizaron en Quito en busca de Serrano. Al poco tiempo lograron detenerlo con ayuda de la Policía y otras autoridades. En un día se dio su deportación, sin importar que tenía doble nacionalidad: ecuatoriana y estadounidense. Óscar Vela dice que esta deportación -él la califica como secuestro- fue analizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ratificó las violaciones en el caso.


Por eso, en 2009, dispuso a Ecuador que tomara medidas para defender a Serrano y sancionar a los funcionarios públicos involucrados en la deportación ilegal. El pronunciamiento de la CIDH avala otros dos puntos para llevar el caso de Serrano ante La Haya. Específicamente por supuestas violaciones a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, al Convenio sobre Extradición de Montevideo y al Tratado de Extradición entre Ecuador y los Estados Unidos.


El pronunciamiento de la CIDH avala otros dos puntos para llevar el caso de Serrano ante La Haya. Específicamente por supuestas violaciones a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, al Convenio sobre Extradición de Montevideo y al Tratado de Extradición entre Ecuador y los Estados Unidos.


Hasta el momento, no hay un pronunciamiento de Cancillería, pero el Ecuador no ha dejado de pagar a sus abogados en los Estados Unidos. Se logró aliviar un poco la situación de Serrano, quien recibió audífonos para poder escuchar y una dentadura para poder comer.

Hasta el momento, no hay un pronunciamiento de Cancillería, pero el Ecuador no ha dejado de pagar a sus abogados en los Estados Unidos. Se logró aliviar un poco la situación de Serrano, quien recibió audífonos para poder escuchar y una dentadura para poder comer. Él tiene la posibilidad de que la justicia estadounidense analice su caso en octubre de este año. Un veredicto favorable lo sacará del corredor de la muerte, pero lo condenará a cadena perpetua. Serrano dijo a sus seres queridos que si acepta ese castigo sería como morir. Él defiende su inocencia y quiere un juicio justo. (I)