Morales llega a México sin renunciar a su lucha

Evo Morales, expresidente de Bolivia, durante su intervención a su arribo al aeropuerto de Ciudad de México.

El expresidente boliviano arribó ayer a la capital de México, gracias al asilo político ofrecido directamente por el presidente López Obrador. Morales reinvindicó su lucha, y partió a un rumbo desconocido.

Evo Morales, el renunciante presidente de Bolivia, seguirá en la “lucha” pese al complicado periplo por América Latina que lo llevó a México, una nación que le ha abierto los brazos apelando a su histórica tradición de asilo, y al que el mandatario boliviano agradeció por salvarle “la vida”.

“Gracias a México y a sus autoridades. También quiero decirles, hermanos y hermanas, que mientras tenga la vida, seguimos en política. Mientras tenga la vida, sigue la lucha”, dijo Morales nada más tocar tierra en Ciudad de México, a donde llegó a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas Militares.

Visiblemente cansado, vistiendo un polo azul y unos desgastados zapatos, Morales aterrizó en la capital mexicana, donde le esperaba el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, uno de los principales artífices del asilo político.

“Es para nosotros el día de hoy un día de alegría porque el asilo que se le ha ofrecido a Evo Morales ha sido efectivo, y ya está en tierras mexicanas donde gozará de libertad, seguridad, integridad, protección a su vida, que son las causas que nos animan”, apuntó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

México, un salvavidas
“Quiero decirles que estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvó la vida”, expresó el político indígena.

Acompañado de su vicepresidente, Álvaro García Linera y su ministra de Salud, Gabriela Montaño, quienes viajaron en el mismo avión, se mostró tocado pero no hundido.

Morales denunció, entre varios acontecimientos, que el sábado 9 de noviembre, un día antes de renunciar, un miembro del equipo de seguridad del Ejército le informó en el trópico de Cochabamba que militares habían pedido su entrega a cambio de 50.000 dólares.

“En la última etapa, lamentablemente, al golpe político y cívico se sumó la Policía Nacional”, reprochó Morales, quien acusó a los opositores de haber quemado actas electorales y sedes sindicales, así como haber asaltado su casa en Cochabamba y la de su hermana.

Pese a esto, Morales dijo que no renuncia a su lucha ni ideales. “Los pueblos del mundo tienen todo el derecho de liberarse”, reivindicó.

Un periplo por América Latina
Ebrard detalló las dificultades para sacar a Morales de Bolivia y las negociaciones con varios países de la región -Paraguay, Brasil, Perú y Ecuador- para poder usar su espacio aéreo, en un ejercicio diplomático que calificó de “periplo por diferentes espacios y decisiones políticas”. “Como un viaje por la política latinoamericana y cómo se toman las decisiones y los riesgos que se corren”, apuntó el canciller.

Por su parte, López Obrador confirmó que fue él personalmente quien dio “instrucción de ofrecer asilo” y defendió que se está “llevando a cabo una política de principios con apego a la Constitución”.

Sobre la situación en Bolivia, el canciller mexicano dijo ayer que el Gobierno de su país lo único que desea es una solución “pacífica” y “democrática” a la crisis política y social boliviana.

Acerca de su residencia, su posible solicitud de refugio o los recursos de los que dispone Morales, Ebrard dijo desconocer por el momento “qué planes tenga”.

Tras sus primera palabras en territorio mexicano, Evo Morales partió hacia un rumbo desconocido. (I)

Morales llega a México sin renunciar a su lucha

Evo Morales, expresidente de Bolivia, durante su intervención a su arribo al aeropuerto de Ciudad de México.

El expresidente boliviano arribó ayer a la capital de México, gracias al asilo político ofrecido directamente por el presidente López Obrador. Morales reinvindicó su lucha, y partió a un rumbo desconocido.

Evo Morales, el renunciante presidente de Bolivia, seguirá en la “lucha” pese al complicado periplo por América Latina que lo llevó a México, una nación que le ha abierto los brazos apelando a su histórica tradición de asilo, y al que el mandatario boliviano agradeció por salvarle “la vida”.

“Gracias a México y a sus autoridades. También quiero decirles, hermanos y hermanas, que mientras tenga la vida, seguimos en política. Mientras tenga la vida, sigue la lucha”, dijo Morales nada más tocar tierra en Ciudad de México, a donde llegó a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas Militares.

Visiblemente cansado, vistiendo un polo azul y unos desgastados zapatos, Morales aterrizó en la capital mexicana, donde le esperaba el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, uno de los principales artífices del asilo político.

“Es para nosotros el día de hoy un día de alegría porque el asilo que se le ha ofrecido a Evo Morales ha sido efectivo, y ya está en tierras mexicanas donde gozará de libertad, seguridad, integridad, protección a su vida, que son las causas que nos animan”, apuntó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

México, un salvavidas
“Quiero decirles que estamos muy agradecidos porque el presidente de México y el pueblo boliviano me salvó la vida”, expresó el político indígena.

Acompañado de su vicepresidente, Álvaro García Linera y su ministra de Salud, Gabriela Montaño, quienes viajaron en el mismo avión, se mostró tocado pero no hundido.

Morales denunció, entre varios acontecimientos, que el sábado 9 de noviembre, un día antes de renunciar, un miembro del equipo de seguridad del Ejército le informó en el trópico de Cochabamba que militares habían pedido su entrega a cambio de 50.000 dólares.

“En la última etapa, lamentablemente, al golpe político y cívico se sumó la Policía Nacional”, reprochó Morales, quien acusó a los opositores de haber quemado actas electorales y sedes sindicales, así como haber asaltado su casa en Cochabamba y la de su hermana.

Pese a esto, Morales dijo que no renuncia a su lucha ni ideales. “Los pueblos del mundo tienen todo el derecho de liberarse”, reivindicó.

Un periplo por América Latina
Ebrard detalló las dificultades para sacar a Morales de Bolivia y las negociaciones con varios países de la región -Paraguay, Brasil, Perú y Ecuador- para poder usar su espacio aéreo, en un ejercicio diplomático que calificó de “periplo por diferentes espacios y decisiones políticas”. “Como un viaje por la política latinoamericana y cómo se toman las decisiones y los riesgos que se corren”, apuntó el canciller.

Por su parte, López Obrador confirmó que fue él personalmente quien dio “instrucción de ofrecer asilo” y defendió que se está “llevando a cabo una política de principios con apego a la Constitución”.

Sobre la situación en Bolivia, el canciller mexicano dijo ayer que el Gobierno de su país lo único que desea es una solución “pacífica” y “democrática” a la crisis política y social boliviana.

Acerca de su residencia, su posible solicitud de refugio o los recursos de los que dispone Morales, Ebrard dijo desconocer por el momento “qué planes tenga”.

Tras sus primera palabras en territorio mexicano, Evo Morales partió hacia un rumbo desconocido. (I)

Boletín Que gara
Qué gara

Ahora puedes suscribirte a nuestro Nuevo boletín semanal

Suscríbete