2019, el año de Greta entre el activismo y la resistencia

La adolescente sueca Greta Thunberg, que ha movilizado protestas en todo el mundo acerca del cambio climático, fue elegida como “la persona del año” por la revista Time.


La foto de Greta en la portada de la revista va acompañada del titular “El poder de la juventud”, y la revista recordó que “Thunberg empezó una movilización mundial faltando a la escuela”. “A partir de agosto de 2018, pasó días acampando frente al Parlamento sueco con un cartel en el cual se leía: ‘Huelga escolar por el clima’”.
La “jajaganda’


La difusión de falsos argumentos para negar la evidencia de la emergencia climática ya no es efectiva.
Los irrebatibles datos que  lo confirman han acorralado a los negacionistas del cambio climático, quienes ante la falta de datos con los que apoyar sus mentiras, han empezado a recurrir a la burla para ridiculizar a quienes defienden que hay que afrontar las transformaciones para contrarrestar los efectos demoledores del aumento de las temperaturas.


Thumberg es la principal diana de esta narrativa de desinformación que la OTAN ha denominado “hahaganda”, una palabra que surge de la unión de la onomatopeya de la risa más las últimas sílabas de la palabra propaganda.


El término “hahaganda” —que en español podría traducirse como jajaganda— fue acuñado por primera vez en 2017 en un estudio que analizaba cómo los medios de comunicación rusos desinforman mediante el humor o la burla. Su objetivo final no es convencer al público sino socavar la credibilidad de la persona o institución contra la que se despliega.


El caso de Thumberg es un paradigma del empleo de la jajaganda. Varios personajes han criticado su labor bajo este concepto en torno a tres ejes: es menor de edad, es mujer y padece el síndrome de Asperger.


Por ejemplo tras su intervención en la Cumbre del Clima, el presidente Trump tuiteó un video donde Thumberg se expresa de una forma que es habitual entre quienes padecen el Asperger, junto al mensaje “Parece una niña muy feliz que desea un futuro muy brillante”. Asimismo el diputado del partido Vox, Bertrand Ndongo, se burló de su síndrome en un tuit en el que sugería que Thunberg tenía “el demonio dentro”.


Thumberg también ha sido agraviada por su condición de mujer. El periodista brasileño Gustavo Negreiros la tildó de “histérica” y afirmó que lo que necesitaba era sexo. Fue despedido de la emisora para la que trabajaba. En términos aún más feroces se expresó Tommaso Casalini, famoso entrenador italiano que afirmó en sus redes que Thunberg ya tenía edad para “prostituirse”. También fue despedido.


Sin embargo, ni con todas la burlas hacia su labor,  Thumberg ha abandonado su objetivo, el mismo que la ha convertido queriendo o no, en la persona del año de la revista Time. (I)

2019, el año de Greta entre el activismo y la resistencia

La adolescente sueca Greta Thunberg, que ha movilizado protestas en todo el mundo acerca del cambio climático, fue elegida como “la persona del año” por la revista Time.


La foto de Greta en la portada de la revista va acompañada del titular “El poder de la juventud”, y la revista recordó que “Thunberg empezó una movilización mundial faltando a la escuela”. “A partir de agosto de 2018, pasó días acampando frente al Parlamento sueco con un cartel en el cual se leía: ‘Huelga escolar por el clima’”.
La “jajaganda’


La difusión de falsos argumentos para negar la evidencia de la emergencia climática ya no es efectiva.
Los irrebatibles datos que  lo confirman han acorralado a los negacionistas del cambio climático, quienes ante la falta de datos con los que apoyar sus mentiras, han empezado a recurrir a la burla para ridiculizar a quienes defienden que hay que afrontar las transformaciones para contrarrestar los efectos demoledores del aumento de las temperaturas.


Thumberg es la principal diana de esta narrativa de desinformación que la OTAN ha denominado “hahaganda”, una palabra que surge de la unión de la onomatopeya de la risa más las últimas sílabas de la palabra propaganda.


El término “hahaganda” —que en español podría traducirse como jajaganda— fue acuñado por primera vez en 2017 en un estudio que analizaba cómo los medios de comunicación rusos desinforman mediante el humor o la burla. Su objetivo final no es convencer al público sino socavar la credibilidad de la persona o institución contra la que se despliega.


El caso de Thumberg es un paradigma del empleo de la jajaganda. Varios personajes han criticado su labor bajo este concepto en torno a tres ejes: es menor de edad, es mujer y padece el síndrome de Asperger.


Por ejemplo tras su intervención en la Cumbre del Clima, el presidente Trump tuiteó un video donde Thumberg se expresa de una forma que es habitual entre quienes padecen el Asperger, junto al mensaje “Parece una niña muy feliz que desea un futuro muy brillante”. Asimismo el diputado del partido Vox, Bertrand Ndongo, se burló de su síndrome en un tuit en el que sugería que Thunberg tenía “el demonio dentro”.


Thumberg también ha sido agraviada por su condición de mujer. El periodista brasileño Gustavo Negreiros la tildó de “histérica” y afirmó que lo que necesitaba era sexo. Fue despedido de la emisora para la que trabajaba. En términos aún más feroces se expresó Tommaso Casalini, famoso entrenador italiano que afirmó en sus redes que Thunberg ya tenía edad para “prostituirse”. También fue despedido.


Sin embargo, ni con todas la burlas hacia su labor,  Thumberg ha abandonado su objetivo, el mismo que la ha convertido queriendo o no, en la persona del año de la revista Time. (I)

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