El aire de Cuenca en el límite de lo permisible

Un informe de la Organización Mundial de la Salud, OMS indica que Cuenca está en el límite de lo permisible de calidad del aire. Estudios locales dan cuenta de que en algunos indicadores la contaminación excede lo recomendado por normas internacionales.
La contaminación del aire se evidencia durante las horas pico en las calles céntricas de Cuenca. Diego Cáceres I EL TIEMPO
 
El principal contaminador del aire es el humo que producen los vehículos. Un 80 por ciento de la contaminación se debe a este factor, un 13 por ciento obedece a la polución del sector industrial y un siete por ciento a otros factores.
 
Estos indicadores ponen en alerta a la Comisión de Ambiente del Concejo Cantonal, que pide poner en marcha las recomendaciones que el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, publicó para este año a través de su diagnóstico anual sobre la sostenibilidad en Cuenca.
El grupo de investigación Llactalab, de la Universidad de Cuenca, propone un proyecto que incluya a la ciudadanía en el desarrollo de soluciones a este problema.
 
 Medición
El concejal Carlos Orellana, quien preside la Comisión de Ambiente de la Municipalidad, señala que en Cuenca existen 30 medidores de calidad del aire en la ciudad y controles de emisión de gases en la revisión técnica vehicular.
 
Pero a criterio de quienes día a día viven la contaminación del aire, dicho control no es suficiente. En esto coincide la Universidad de Cuenca. El grupo de investigación Llactalab indica que los controles se hacen, según la norma, en edificios altos, en donde el aire tiene condiciones diferentes a las percibidas a nivel de suelo.
 
Juan Gutiérrez, artesano de la calle La Condamine, asegura que el humo de los vehículos provoca problemas pulmonares a “todo el barrio”. Para frenar los efectos de la contaminación promovieron una iniciativa que “a pesar de que al inicio tuvo apoyo de las autoridades, a los pocos días quedó en nada”.
 
El concejal Orellana dijo que “muchos conductores arreglan sus vehículos solo para pasar la revisión de Cuenca Aire y al salir de los patios de la EMOV vuelven a calibrar sus carros para seguir contaminando”.
Los afectados por el humo en el centro de la ciudad, como José Merchán, comerciante de la Presidente Córdova, piden mayores controles y sanciones efectivas para los infractores.

 Soluciones
Orellana indica que las soluciones están dadas desde noviembre del año anterior a través de las recomendaciones del BID, que incluyen la peatonización de varias calles, mejorar el transporte público, peatonizar espacios públicos del Centro Histórico, consolidar el uso de la bicicleta pública y controles sobre la calidad del combustible.
La EMOV cumple en estos días la verificación de la calidad del combustible pero las demás recomendaciones aún están por cumplir.

 Proyecto
Por su parte, la Universidad de Cuenca ofrece una solución “más ciudadana”, comenta Daniel Orellana, quien es parte del grupo de investigación Llactalab. Dicha solución radica en un proyecto en el que los propios ciudadanos midan la calidad del aire.
Estas mediciones pueden efectuarse con medidores que no cuestan más de 200 dólares, “accesibles para barrios o empresas que quieran sumarse al proyecto”.
 
Orellana sostiene que al ser el uso de vehículo motorizado la principal fuente de contaminación, la medición puede generar una concienciación efectiva sobre el daño que cada uno provoca al medioambiente, lo que derivará en una cultura amigable con el entorno y la reducción de emisiones de gases. (JPM) (I)  
 
 
 Cuenca. 

El aire de Cuenca en el límite de lo permisible

La contaminación del aire se evidencia durante las horas pico en las calles céntricas de Cuenca. Diego Cáceres I EL TIEMPO
 
El principal contaminador del aire es el humo que producen los vehículos. Un 80 por ciento de la contaminación se debe a este factor, un 13 por ciento obedece a la polución del sector industrial y un siete por ciento a otros factores.
 
Estos indicadores ponen en alerta a la Comisión de Ambiente del Concejo Cantonal, que pide poner en marcha las recomendaciones que el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, publicó para este año a través de su diagnóstico anual sobre la sostenibilidad en Cuenca.
El grupo de investigación Llactalab, de la Universidad de Cuenca, propone un proyecto que incluya a la ciudadanía en el desarrollo de soluciones a este problema.
 
 Medición
El concejal Carlos Orellana, quien preside la Comisión de Ambiente de la Municipalidad, señala que en Cuenca existen 30 medidores de calidad del aire en la ciudad y controles de emisión de gases en la revisión técnica vehicular.
 
Pero a criterio de quienes día a día viven la contaminación del aire, dicho control no es suficiente. En esto coincide la Universidad de Cuenca. El grupo de investigación Llactalab indica que los controles se hacen, según la norma, en edificios altos, en donde el aire tiene condiciones diferentes a las percibidas a nivel de suelo.
 
Juan Gutiérrez, artesano de la calle La Condamine, asegura que el humo de los vehículos provoca problemas pulmonares a “todo el barrio”. Para frenar los efectos de la contaminación promovieron una iniciativa que “a pesar de que al inicio tuvo apoyo de las autoridades, a los pocos días quedó en nada”.
 
El concejal Orellana dijo que “muchos conductores arreglan sus vehículos solo para pasar la revisión de Cuenca Aire y al salir de los patios de la EMOV vuelven a calibrar sus carros para seguir contaminando”.
Los afectados por el humo en el centro de la ciudad, como José Merchán, comerciante de la Presidente Córdova, piden mayores controles y sanciones efectivas para los infractores.

 Soluciones
Orellana indica que las soluciones están dadas desde noviembre del año anterior a través de las recomendaciones del BID, que incluyen la peatonización de varias calles, mejorar el transporte público, peatonizar espacios públicos del Centro Histórico, consolidar el uso de la bicicleta pública y controles sobre la calidad del combustible.
La EMOV cumple en estos días la verificación de la calidad del combustible pero las demás recomendaciones aún están por cumplir.

 Proyecto
Por su parte, la Universidad de Cuenca ofrece una solución “más ciudadana”, comenta Daniel Orellana, quien es parte del grupo de investigación Llactalab. Dicha solución radica en un proyecto en el que los propios ciudadanos midan la calidad del aire.
Estas mediciones pueden efectuarse con medidores que no cuestan más de 200 dólares, “accesibles para barrios o empresas que quieran sumarse al proyecto”.
 
Orellana sostiene que al ser el uso de vehículo motorizado la principal fuente de contaminación, la medición puede generar una concienciación efectiva sobre el daño que cada uno provoca al medioambiente, lo que derivará en una cultura amigable con el entorno y la reducción de emisiones de gases. (JPM) (I)  
 
 
 Cuenca.