Las calles del futuro serán para todos

Un nuevo modelo de transporte público, espacios públicos como símbolo de ciudad, una red de redes y una ciudad inclusiva es lo integra el Plan de Movilidad y Espacios Públicos, un documento en el que se describe a la Cuenca del futuro.
Visión | El tener un Plan de Movilidad permite imaginar cómo serán las calles de la ciudad en los próximos años

Realizar este estudio tomó cerca de tres años de investigación y ahora es una primera herramienta para planificar e imaginar cómo será el nuevo sistema de vial en los próximos 30 o 35 años. Una de las principales aspiraciones es que el ciudadano deje de usar su vehículo y se vuelque a los sistemas de transporte masivo como el bus o el tranvía.   


Por su condición de ciudad Patrimonio de la Humanidad, el futuro móvil en la ciudad también se revela como un espacio en el que convivirán, especialmente en el Centro Histórico, tres actores que hoy en día están separados. Por un lado el peatón, en otro el ciclista y en otro el conductor de auto privado.


Es que en este 2016 ya se ven los  primeros intentos y experimentos que serán una sólida base para conseguir este objetivo. Las ciclovías ubicadas en las avenidas Loja y Solano muestran la primera intención de convivencia armónica.


Uno de los capítulos del Plan: El espacio público como símbolo de una ciudad, identifica que el objetivo de los próximos años es cambiar el modelo de movilidad para desconcentrar el uso masivo de vehículos particulares hacia el centro.


Si se suma la presencia del tranvía, según el director de este proyecto Gerard Fernández, es claro que quienes hoy transitan en sus autos por la calle Bolívar o Lamar, mañana tendrán un espacio limitado.
              
 La ciudad adolescente
Si se restringe el uso de autos particulares en el Centro surgirán con fuerza otros actores de la movilidad que hoy en día son poco considerados, los ciclistas.


Para ellos el Plan presenta dos escenarios para el centro: Implementar plataformas continuas con corredores y una regulación para evitar el conflicto, especialmente con peatones. 


Pero esto no es todo, en la Cuenca de aquí a 30 o 35 años se espera que el transporte público sea más masivo gracias a las mejoras en la calidad de su servicio.


Otro elemento que les genera confianza para que en un futuro la cantidad de autos en las vías sea menor, es que a pesar de todos los mitos que hay alrededor del sistema de buses en la ciudad, la realidad es otra.
En noviembre del 2014 el grupo de investigación Llactalab  de la Universidad de Cuenca aplicó una encuesta a los usuarios en la que se revelaron las siguientes cifras: El precio es valorado con 4.1 puntos sobre cinco, la ubicación de las paradas 3.7, el horario de las frecuencias 3.4, la limpieza de las unidades 3.2, los tiempos de recorrido 3.2 y el trato de los choferes 3.8.


Con esto Daniel Orellana, investigador de Llactalab, reflexiona que tener un sistema de calidad no está tan lejos y las medidas para conseguirlo no demorarán demasiado.


Pero el camino para cumplir ese objetivo no es tan fácil, y es que Orellana menciona que la ciudad padece un “síndrome de crecimiento explosivo”, es decir que años atrás la planificación urbana se ejecutó de manera sectorizada: La escuela en un barrio, el centro comercial en otro y el mercado en otro, lo que generó una demanda de movilidad.


Ahora, cuando la ciudad está un poco más compacta y los servicios se encuentran en zonas más cercanas, esta necesidad disminuye.
Además, según proyecciones y estudios que en LLactalab han realizado, hasta el año 2035 Cuenca aún puede poblarse dentro del perímetro urbano, porque aún hay lotes disponibles para la construcción de viviendas, además que hasta ese año la población no superaría el millón de habitantes.                   


Por estas características Orellana compara al actual sistema vial de la ciudad con un adolescente en plena etapa de pubertad. Ambos tienen problemas y conflictos para desarrollarse con plenitud y deben tomar las decisiones correctas. Si el joven sigue los consejos de su padre crecerá física y emocionalmente bien, asimismo si en la ciudad se sigue el Plan de movilidad su desarrollo será armónico y útil.


Según este documento la composición vehicular de Cuenca está conformada mayoritariamente por autos particulares con un 90,08 por ciento y muy de lejos le siguen las motos con el 2,94, los buses con el 2,7 y las bicicletas con el 0,71 por ciento.

 Espacio para caminar
Y como en Cuenca hay lugar para todos, el plan también contempla el espacio para que los peatones tengan la prioridad en la ciudad eliminando el mayor número de barreras arquitectónicas. Una de las vías es generar plataformas únicas, similares a las que hay en la calle Vega Muñoz, frente a la iglesia de María Auxiliadora o en la calle Sucre, junto a la Plaza de las Flores.


En la proyección se espera por ejemplo que los alrededores del parque Calderón no tengan ningún obstáculo.


Aquí, en caso de cumplirse el Plan de Movilidad, en pocos años este espacio importante de la urbe tendrá un nuevo rostro con un nuevo pavimento y se quitará las aceras para que los portales, accesos a edificios y elementos internos del parque, tengan como principal dueño al peatón.
Esta misma idea se aplicaría en las veredas aledañas al Centro como la calle Benigno Malo, Larga o Luis Cordero.       


Paola Mancheno trabajó en la elaboración del Plan de movilidad y espacios públicos presentado el año pasado, por lo que su visión de una Cuenca más amigable con sistemas alternativos de transporte tiene un buen futuro.


Asegura que si bien es importante una hoja de ruta, un sistema de buses en estado aceptable y un tranvía, nada servirá si la gente no cambia su criterio de usar indiscriminadamente los vehículos. 


Y aunque la nueva movilidad de Cuenca está a la vuelta de la esquina, se preguntó ¿Qué hacen las escuelas de conducción para formar a los nuevos choferes para incluirse en esta nueva tendencia de espacios compartidos?

 El tranvía como innovación
Gerard Fernández, director del Proyecto Tranvía, insiste que el concepto de movilidad en la ciudad no es el bus, el tranvía, el vehículo particular, ni la bicicleta, sino la convivencia de todas las modalidades de transporte.


Asegura que se debe partir de que la principal forma de transporte que es la de caminar y el resto es un  complemento porque las ciudades y las distancias han crecido.


Y aunque en el futuro la idea es que el tranvía descongestione el tránsito del Centro Histórico, los ciudadanos deben considerar otras medidas que se aplicarán para desincentivar el uso de autos privados en esa zona. Una es la restricción vehicular por las calles Gran Colombia y Lamar, otra es el uso de los parqueaderos de borde.


María Augusta Hermida, investigadora de la Universidad de Cuenca, piensa que el tranvía será una buena solución para aliviar el tránsito, pero insiste que esto funcionará siempre y cuando se convierta en una red junto a las líneas troncales, estaciones de transferencia pero también modificando el recorrido de las líneas.


Este pensamiento coincide con lo presentado en el plan en el capítulo que trata sobre las Bases de un nuevo transporte público donde se evaluó sus recorridos y se determinó que en el 2014 las líneas circulan desordenadas y una sobre otra. Once tienen un nivel de superposición del 5.8 por ciento, cuatro en un 15 por ciento, y tres un 19.6 por ciento.    


Y como la movilidad es un cuerpo uniforme en la ciudad tiene que haber armonía, por eso la recomendación que se incluye en el Plan de movilidad sobre este tema es que es preciso recomponer la estructura geográfica del transporte público para que sea armónico con el tranvía. (I)

Por Johnny Guambaña J.
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Cuenca.

Las calles del futuro serán para todos

Visión | El tener un Plan de Movilidad permite imaginar cómo serán las calles de la ciudad en los próximos años

Realizar este estudio tomó cerca de tres años de investigación y ahora es una primera herramienta para planificar e imaginar cómo será el nuevo sistema de vial en los próximos 30 o 35 años. Una de las principales aspiraciones es que el ciudadano deje de usar su vehículo y se vuelque a los sistemas de transporte masivo como el bus o el tranvía.   


Por su condición de ciudad Patrimonio de la Humanidad, el futuro móvil en la ciudad también se revela como un espacio en el que convivirán, especialmente en el Centro Histórico, tres actores que hoy en día están separados. Por un lado el peatón, en otro el ciclista y en otro el conductor de auto privado.


Es que en este 2016 ya se ven los  primeros intentos y experimentos que serán una sólida base para conseguir este objetivo. Las ciclovías ubicadas en las avenidas Loja y Solano muestran la primera intención de convivencia armónica.


Uno de los capítulos del Plan: El espacio público como símbolo de una ciudad, identifica que el objetivo de los próximos años es cambiar el modelo de movilidad para desconcentrar el uso masivo de vehículos particulares hacia el centro.


Si se suma la presencia del tranvía, según el director de este proyecto Gerard Fernández, es claro que quienes hoy transitan en sus autos por la calle Bolívar o Lamar, mañana tendrán un espacio limitado.
              
 La ciudad adolescente
Si se restringe el uso de autos particulares en el Centro surgirán con fuerza otros actores de la movilidad que hoy en día son poco considerados, los ciclistas.


Para ellos el Plan presenta dos escenarios para el centro: Implementar plataformas continuas con corredores y una regulación para evitar el conflicto, especialmente con peatones. 


Pero esto no es todo, en la Cuenca de aquí a 30 o 35 años se espera que el transporte público sea más masivo gracias a las mejoras en la calidad de su servicio.


Otro elemento que les genera confianza para que en un futuro la cantidad de autos en las vías sea menor, es que a pesar de todos los mitos que hay alrededor del sistema de buses en la ciudad, la realidad es otra.
En noviembre del 2014 el grupo de investigación Llactalab  de la Universidad de Cuenca aplicó una encuesta a los usuarios en la que se revelaron las siguientes cifras: El precio es valorado con 4.1 puntos sobre cinco, la ubicación de las paradas 3.7, el horario de las frecuencias 3.4, la limpieza de las unidades 3.2, los tiempos de recorrido 3.2 y el trato de los choferes 3.8.


Con esto Daniel Orellana, investigador de Llactalab, reflexiona que tener un sistema de calidad no está tan lejos y las medidas para conseguirlo no demorarán demasiado.


Pero el camino para cumplir ese objetivo no es tan fácil, y es que Orellana menciona que la ciudad padece un “síndrome de crecimiento explosivo”, es decir que años atrás la planificación urbana se ejecutó de manera sectorizada: La escuela en un barrio, el centro comercial en otro y el mercado en otro, lo que generó una demanda de movilidad.


Ahora, cuando la ciudad está un poco más compacta y los servicios se encuentran en zonas más cercanas, esta necesidad disminuye.
Además, según proyecciones y estudios que en LLactalab han realizado, hasta el año 2035 Cuenca aún puede poblarse dentro del perímetro urbano, porque aún hay lotes disponibles para la construcción de viviendas, además que hasta ese año la población no superaría el millón de habitantes.                   


Por estas características Orellana compara al actual sistema vial de la ciudad con un adolescente en plena etapa de pubertad. Ambos tienen problemas y conflictos para desarrollarse con plenitud y deben tomar las decisiones correctas. Si el joven sigue los consejos de su padre crecerá física y emocionalmente bien, asimismo si en la ciudad se sigue el Plan de movilidad su desarrollo será armónico y útil.


Según este documento la composición vehicular de Cuenca está conformada mayoritariamente por autos particulares con un 90,08 por ciento y muy de lejos le siguen las motos con el 2,94, los buses con el 2,7 y las bicicletas con el 0,71 por ciento.

 Espacio para caminar
Y como en Cuenca hay lugar para todos, el plan también contempla el espacio para que los peatones tengan la prioridad en la ciudad eliminando el mayor número de barreras arquitectónicas. Una de las vías es generar plataformas únicas, similares a las que hay en la calle Vega Muñoz, frente a la iglesia de María Auxiliadora o en la calle Sucre, junto a la Plaza de las Flores.


En la proyección se espera por ejemplo que los alrededores del parque Calderón no tengan ningún obstáculo.


Aquí, en caso de cumplirse el Plan de Movilidad, en pocos años este espacio importante de la urbe tendrá un nuevo rostro con un nuevo pavimento y se quitará las aceras para que los portales, accesos a edificios y elementos internos del parque, tengan como principal dueño al peatón.
Esta misma idea se aplicaría en las veredas aledañas al Centro como la calle Benigno Malo, Larga o Luis Cordero.       


Paola Mancheno trabajó en la elaboración del Plan de movilidad y espacios públicos presentado el año pasado, por lo que su visión de una Cuenca más amigable con sistemas alternativos de transporte tiene un buen futuro.


Asegura que si bien es importante una hoja de ruta, un sistema de buses en estado aceptable y un tranvía, nada servirá si la gente no cambia su criterio de usar indiscriminadamente los vehículos. 


Y aunque la nueva movilidad de Cuenca está a la vuelta de la esquina, se preguntó ¿Qué hacen las escuelas de conducción para formar a los nuevos choferes para incluirse en esta nueva tendencia de espacios compartidos?

 El tranvía como innovación
Gerard Fernández, director del Proyecto Tranvía, insiste que el concepto de movilidad en la ciudad no es el bus, el tranvía, el vehículo particular, ni la bicicleta, sino la convivencia de todas las modalidades de transporte.


Asegura que se debe partir de que la principal forma de transporte que es la de caminar y el resto es un  complemento porque las ciudades y las distancias han crecido.


Y aunque en el futuro la idea es que el tranvía descongestione el tránsito del Centro Histórico, los ciudadanos deben considerar otras medidas que se aplicarán para desincentivar el uso de autos privados en esa zona. Una es la restricción vehicular por las calles Gran Colombia y Lamar, otra es el uso de los parqueaderos de borde.


María Augusta Hermida, investigadora de la Universidad de Cuenca, piensa que el tranvía será una buena solución para aliviar el tránsito, pero insiste que esto funcionará siempre y cuando se convierta en una red junto a las líneas troncales, estaciones de transferencia pero también modificando el recorrido de las líneas.


Este pensamiento coincide con lo presentado en el plan en el capítulo que trata sobre las Bases de un nuevo transporte público donde se evaluó sus recorridos y se determinó que en el 2014 las líneas circulan desordenadas y una sobre otra. Once tienen un nivel de superposición del 5.8 por ciento, cuatro en un 15 por ciento, y tres un 19.6 por ciento.    


Y como la movilidad es un cuerpo uniforme en la ciudad tiene que haber armonía, por eso la recomendación que se incluye en el Plan de movilidad sobre este tema es que es preciso recomponer la estructura geográfica del transporte público para que sea armónico con el tranvía. (I)

Por Johnny Guambaña J.
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Cuenca.