Se abre el camino hacia un mañana verde

Un parque a las riberas del río, un espacio para hacer yoga con una privilegiada vista de la ciudad o una acera cuyos principales elementos son tierra y césped, no parece muy futurista. Sin embargo, estas ideas son parte de los planes más ambiciosos de la Cuenca del futuro.
En Turi se colocarán zonas para relajación. Cortesía Fundación El Barranco


Las universidades cuencanas y la Municipalidad se proyectan hacia una ciudad moderna pero ecológica, y ese andar hacia el futuro ya comenzó. El departamento de Planificación del gobierno local, la Universidad de Cuenca y la Universidad del Azuay trabajan arduamente en el futuro verde de la ciudad.


Seis megaparques, un cinturón verde, la recuperación de las orillas del río Tomebamba, espacios públicos ecológicos en zonas urbanas, una red ecológica cantonal, entre otros, son proyectos que empezarán a construirse en los próximos dos años, teniendo como meta de término 10 años.

 Futuro

¿Cómo será Cuenca en el 2026?, es una pregunta que para el director del departamento de Planificación del Municipio, Esteban Orellana, no es difícil responder. “La ciudad será sostenible. Lograremos servirnos de la tecnología y no que la tecnología se sirva de nosotros”, asegura.
Orellana tiene sus “cartas para ver el futuro”, dichas cartas son planos que entre escalas y proyecciones muestran lo que el profesional espera que sea el mañana de la ciudad.


Entre esos planos se encuentra un proyecto en el que sus colaboradores se han “quemado las pestañas”, el Cinturón Verde de Cuenca.

 Sistema verde
El Cinturón Verde de Cuenca, es un sistema cantonal interconectado, autosuficiente y sostenible que permitirá generar un equilibrio y oferta territorial en la dotación de espacios para la interpretación ambiental, temáticos y disfrute ciudadano, explica Orellana.


Este enredo de palabras se traduce en la reforestación de 44.000 hectáreas de zonas verdes interconectadas en las que se construirán parques, espacios para eventos, un jardín botánico, se delimitarán 10 áreas protegidas de bosques y se determinarán zonas de camping, excursionismo y relajación.


Esas 44.000 hectáreas se distribuyen en un corredor que une a Santa Ana, Cochapamba, El Valle, el cerro Boquerón, Turi, Ictocruz, Tarqui, Cumbe y Victoria del Portete por el sur; Sidcay, Illapamba, Octavio Cordero y Checa en el norte; y Sayausí en la zona occidental.
Este cinturón se conectará con megaparques ubicados en Narancay, Patamarca, el cerro Yanacauri, la antigua cárcel de Cuenca y el sector de Gapal.

 Modernidad
A simple vista puede parecer que una serie de parques y áreas protegidas no tiene mucho de moderno, pero esto dista mucho de la realidad. Los parques tendrán acceso a Internet y se utilizará tecnología de punta en los laboratorios del jardín botánico así como en un centro de investigación que se colocará en Ictocruz.


Paúl Ortiz, promotor del proyecto Cinturón Verde en Cuenca, explica además que el crecimiento de la tecnología deriva en la necesidad de energía. Mantener el equilibrio en el medioambiente permitirá que Cuenca siga aportando con recursos hídricos para la generación de energía eléctrica para todo el país.


El incremento de áreas verdes permitirá reducir los niveles de contaminación de la ciudad, a esto se sumará un proyecto para la implementación de vehículos de transporte público eléctricos y la colocación de electrolineras.


No en vano el proyecto ha ganado reconocimientos de la Organización de Estados Americanos, OEA; el encuentro internacional Citys for life desarrollado en Colombia, el Premio Latinoamérica Verde, los premios Sacha, la Iniciativa Verde de Japón, entre otros.

 Academia

Las universidades también colaboran en los proyectos verdes para Cuenca. La Universidad de Cuenca desarrolla una serie de planes para convertir a la ciudad en un ejemplo de sostenibilidad y para ello utilizan implementos de última tecnología.


Uno de sus planes más ambiciosos es el Río Urbano, que busca recuperar las orillas del río Tomebamba. La fase de registro está por finalizar y se implementará desde el 2017.


La directora del departamento de Espacio y Población de Llactalab de la Universidad de Cuenca, Augusta Hermida, explica que el objetivo del proyecto es crear un diseño arquitectónico para las orillas, que sea amigable con el ambiente y permita la conservación y rescate de las actividades que tradicionalmente se cumplen en el río, como lavar ropa, pescar e incluso nadar.


La tecnología ecológica que utilizará Llactalab en el Tomebamba permitirá recuperar las orillas y construir parques que sean resilientes a los cambios del río: Se convertirán en lagunas cuando las aguas se desborden y espacios públicos cuando haya sequía.


La Universidad del Azuay por su parte aportó al Plan de Movilidad con un proyecto para crear calles ecológicas, en las que se puedan tener espacios públicos con césped, pequeños árboles, estacionamientos para bicicletas y zonas de encuentro. El colectivo Creative Roots, estuvo a cargo de la iniciativa que se analiza en la Municipalidad. (I)

Cuenca.
 

Se abre el camino hacia un mañana verde

En Turi se colocarán zonas para relajación. Cortesía Fundación El Barranco


Las universidades cuencanas y la Municipalidad se proyectan hacia una ciudad moderna pero ecológica, y ese andar hacia el futuro ya comenzó. El departamento de Planificación del gobierno local, la Universidad de Cuenca y la Universidad del Azuay trabajan arduamente en el futuro verde de la ciudad.


Seis megaparques, un cinturón verde, la recuperación de las orillas del río Tomebamba, espacios públicos ecológicos en zonas urbanas, una red ecológica cantonal, entre otros, son proyectos que empezarán a construirse en los próximos dos años, teniendo como meta de término 10 años.

 Futuro

¿Cómo será Cuenca en el 2026?, es una pregunta que para el director del departamento de Planificación del Municipio, Esteban Orellana, no es difícil responder. “La ciudad será sostenible. Lograremos servirnos de la tecnología y no que la tecnología se sirva de nosotros”, asegura.
Orellana tiene sus “cartas para ver el futuro”, dichas cartas son planos que entre escalas y proyecciones muestran lo que el profesional espera que sea el mañana de la ciudad.


Entre esos planos se encuentra un proyecto en el que sus colaboradores se han “quemado las pestañas”, el Cinturón Verde de Cuenca.

 Sistema verde
El Cinturón Verde de Cuenca, es un sistema cantonal interconectado, autosuficiente y sostenible que permitirá generar un equilibrio y oferta territorial en la dotación de espacios para la interpretación ambiental, temáticos y disfrute ciudadano, explica Orellana.


Este enredo de palabras se traduce en la reforestación de 44.000 hectáreas de zonas verdes interconectadas en las que se construirán parques, espacios para eventos, un jardín botánico, se delimitarán 10 áreas protegidas de bosques y se determinarán zonas de camping, excursionismo y relajación.


Esas 44.000 hectáreas se distribuyen en un corredor que une a Santa Ana, Cochapamba, El Valle, el cerro Boquerón, Turi, Ictocruz, Tarqui, Cumbe y Victoria del Portete por el sur; Sidcay, Illapamba, Octavio Cordero y Checa en el norte; y Sayausí en la zona occidental.
Este cinturón se conectará con megaparques ubicados en Narancay, Patamarca, el cerro Yanacauri, la antigua cárcel de Cuenca y el sector de Gapal.

 Modernidad
A simple vista puede parecer que una serie de parques y áreas protegidas no tiene mucho de moderno, pero esto dista mucho de la realidad. Los parques tendrán acceso a Internet y se utilizará tecnología de punta en los laboratorios del jardín botánico así como en un centro de investigación que se colocará en Ictocruz.


Paúl Ortiz, promotor del proyecto Cinturón Verde en Cuenca, explica además que el crecimiento de la tecnología deriva en la necesidad de energía. Mantener el equilibrio en el medioambiente permitirá que Cuenca siga aportando con recursos hídricos para la generación de energía eléctrica para todo el país.


El incremento de áreas verdes permitirá reducir los niveles de contaminación de la ciudad, a esto se sumará un proyecto para la implementación de vehículos de transporte público eléctricos y la colocación de electrolineras.


No en vano el proyecto ha ganado reconocimientos de la Organización de Estados Americanos, OEA; el encuentro internacional Citys for life desarrollado en Colombia, el Premio Latinoamérica Verde, los premios Sacha, la Iniciativa Verde de Japón, entre otros.

 Academia

Las universidades también colaboran en los proyectos verdes para Cuenca. La Universidad de Cuenca desarrolla una serie de planes para convertir a la ciudad en un ejemplo de sostenibilidad y para ello utilizan implementos de última tecnología.


Uno de sus planes más ambiciosos es el Río Urbano, que busca recuperar las orillas del río Tomebamba. La fase de registro está por finalizar y se implementará desde el 2017.


La directora del departamento de Espacio y Población de Llactalab de la Universidad de Cuenca, Augusta Hermida, explica que el objetivo del proyecto es crear un diseño arquitectónico para las orillas, que sea amigable con el ambiente y permita la conservación y rescate de las actividades que tradicionalmente se cumplen en el río, como lavar ropa, pescar e incluso nadar.


La tecnología ecológica que utilizará Llactalab en el Tomebamba permitirá recuperar las orillas y construir parques que sean resilientes a los cambios del río: Se convertirán en lagunas cuando las aguas se desborden y espacios públicos cuando haya sequía.


La Universidad del Azuay por su parte aportó al Plan de Movilidad con un proyecto para crear calles ecológicas, en las que se puedan tener espacios públicos con césped, pequeños árboles, estacionamientos para bicicletas y zonas de encuentro. El colectivo Creative Roots, estuvo a cargo de la iniciativa que se analiza en la Municipalidad. (I)

Cuenca.