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La medicina pediátrica, un acto de amor

La atención en las enfermedades pulmonares son de primera instancia.  El Tiempo
La atención en las enfermedades pulmonares son de primera instancia. El Tiempo

Manolo Maestre es un médico pediatra especialista en la neumología en la niñez, desde los resfriados a los cuadros críticos como la fibrosis quística, una enfermedad genética, crónica y degenerativa, que se hereda por los padres, que son portadores, pero no tienen la enfermedad, sin embargo, su hijo la puede padecer.

Se trata de una patología multisistémica que afecta principalmente a los pulmones, pues provoca que las secreciones corporales sean más espesas, que la función glandular sea deficiente y, como consecuencia, en el aparato respiratorio se produce un ‘moco’ difícil de extraer.
Mientras que en el aparato digestivo hay alteraciones en la absorción de los alimentos, en el aparato reproductivo hay alteraciones en la fertilidad.

Síntomas
En el periodo postnatal, si en las primeras 24 horas el recién nacido no defeca dentro de este tiempo, requiriendo incluso una intervención quirúrgica.
Sin embargo, añade que la enfermedad se manifiesta de distintas maneras en cada paciente, ya que existen más de 2.000 tipos de alteraciones genéticas, aunque las más frecuentes son las dolencias pulmonares.
Para diagnosticar la fibrosis quística, en el Hospital Vicente Corral se cuenta con una prueba de cloros en sudor, pero en otros países cuentan con una prueba para diagnosticarla dentro del tamiz neonatal, es decir, con el análisis de una gota de sangre que se toma del pie del niño. “Estamos trabajando para que se de esta oportunidad en el país”.

Clínica
La ciudad cuenta con la primera clínica de fibrosis quística en el Ministerio de Salud Pública.
En la actualidad, cuenta con 48 usuarios, 21 niños de entre cero a 16 años; y 26 adultos.
El espacio está ubicado en el Hospital Vicente Corral Moscoso y cuenta con personal multidisciplinario en diversas áreas.

Perfil
El especialista de Pediatría graduado en el Instituto Nacional de Pediatría de México y realizó una especialidad en la Universidad UNAM, además obtuvo un certificado por la Sociedad mexicana de pediatría, es el director de la clínica de Fibrosis Quística del Hospital Vicente Corral Moscoso y se desempeña como tutor de posgrado en la Uniersidad de Cuenca.

Dedicación
Ser humanitario y siempre hacer el bien, dedicando todos los esfuerzos y conocimientos científicos y técnicos a la prevención, recuperación, rehabilitación y promoción de la salud humana es el principal objetivo de este médico neumólogo pediatra.
Comprometido con el deber, el doctor Manolo Maestre Calderón asegura que no importan el cansancio ni el tiempo que dedica a su profesión, sino la felicidad de los niños y, por ende, de su familia.
Maestre confiesa estar enamorado de su profesión.
Más allá de los desvelos, la saturación en la sala de emergencia en esta temporada de brotes de neumonía, o cualquier otra enfermedad, su prioridad es dar respuestas a sus pacientes.
“Cuando uno ve a un paciente, lo primero que se viene a la mente es la esperanza, de que la cura llegue pronto y esté en las mejores condiciones”, manifiesta Maestre.
Incertidumbre, desesperación e impotencia son algunas emociones que surgen cuando internan a un paciente.
Maestre explica que “el médico es todo para un familiar, porque pone a un ser querido en sus manos".
Esto pone al profesional en una situación que hay que saber utilizar las palabras debidas para que el familiar o el paciente que padece una enfermedad catastrófica pulmonar, comprenda su diagnóstico y el manejo que se dará, con mensajes esperanzadores.
“La relación es vertical, el médico tiene que saber dialogar, transmitir tranquilidad y, básicamente, información clara, con altas expectativas y de futuro promisorio”, agrega.
Para el especialista, “el acto médico es un acto de amor”. (SAM) (I)

Cuenca.

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