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Descuidados vestigios ancestrales

La historia y grandeza natural de la Cueva Negra de Chobshi se ven opacadas por las rayas que vándalos se han encargado de hacer en las piedras que la rodean y al caminar hacia la fortaleza de Duma es imposible no toparse con desagradable basura.

Ambos espacios, a los cuales este medio ha dedicado esta semana varias páginas para resaltar su valor patrimonial, están emplazados en Chobshi a menos de 500 metros de distancia, y son víctimas a diario de agresión.

Para llegar a la cueva, hay que pasar por un camino empinado de tierra que está lleno de basura, pero lo más grave es que al cerramiento de madera que colocaron alrededor “le quitaron los clavos que sujetaban las tablas y se lo han robado”, denuncia Hernán Cabrera, vecino del lugar y miembro de la Asociación Comunitaria de Chobshi.

Para llegar a la fortaleza de Duma hay que pasar por la carretera, se trata del final de la vía en donde hay un semicírculo amplio, allí llegan jóvenes en sus vehículo, se parquean y escuchan música a todo volumen, toman y, según los habitantes, el lugar se usa de “discoteca y motel” gratuito.

Una de las evidencias es que las fundas de los preservativos permanecen tiradas en el suelo como parte del paisaje, al igual que las botellas de cervezas.
Al llegar a las ruinas de la fortaleza de Duma también es evidente que el lugar es un botadero de desperdicios y de botellas de licor.

A Cabrera le preocupa sobre todo que algunos jóvenes se suben a los muros, “si no se atiende esta situación nos quedaremos sin nada”, exclama.

Lo más grave para él es que, a pesar de ser zonas de valor arqueológico, que hablan del origen de la vida en lo que ahora es el Austro del Ecuador, y que además encierra gran parte de la historia de los cañaris, no sea protegida por autoridades.

Los miembros de la Asociación Comunitaria de Chobshi, conformada por alrededor de 20 habitantes del sector, conocen bien ambos vestigios que consideran un regalo del “cielo y de los hombres” y lamentan no poseer una fuerza pública que les permita proteger la herencia milenaria que es uno de los sitios turísticos más importantes del Azuay.

A pesar de que exponen haber tenido contacto con el alcalde Marcelino Granda y con el vicealcalde Edmundo Moscoso para pedirles ayuda y así lograr la conservación de las ruinas, ellos dicen que todavía no han atendido estas peticiones.

“Parece que no les importara, que a nadie le importa esta riqueza”, reclama Cabrera, quien, desde hace más de 10 años, está dedicado al Museo de Chobshi y a estudiar la historia de los sitios para mostrárselos a los turistas.

Trabajo gubernamental
Por su parte, el vicealcalde Moscoso manifiesta que, mientras que los terrenos en donde están emplazadas las ruinas sean particulares, no se puede hacer ningún tipo de inversión.

“Lo primordial es negociar los espacios para después empezar a ejecutar el proyecto que ya está planteado”, explica además que la intención de la Municipalidad es llegar a tener uno de los Complejos Arqueológicos más importantes del país.

En este momento hay un grupo interdisciplinario de la Municipalidad trabajando para lograr adquirir los espacios que pasarán a ser del “pueblo”, como aseguró el vicealcalde.
Ya han hecho cálculo del valor de las propiedades y el siguiente paso es hacerse del lugar.

“La negociación de los terrenos es un hecho, miembros de la Municipalidad ya están en conversaciones con los propietarios, poseer las tierras es el primer paso, pero todavía la expropiación no se ha concretado”, recalca Moscoso.

De esta manera se podría potencializar el turismo en el cantón y el vicealcalde manifestó que para lograr concretar este proyecto destinarán unos 300.000 dólares. “Queremos ser un ícono de nuestra provincia y del país. Sustentar la economía de los pueblos y ya hemos empezado”, plantea.

En cuanto a destinar funcionarios de la policía para que cuiden el patrimonio y evitar que consuman alcohol, el vicealcalde consideró la posibilidad de coordinar con la policía para conservar la integridad del sitio.

“Nuestro mayor anhelo es que los vestigios sean propiedad del pueblo e invito a que visiten el Sígsig”, concluyó. (EPA) (F)

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