Editorial /

Nada que celebrar

El debate sobre la llegada de Cristóbal Colón a América ha abierto una serie de denominaciones para las celebraciones que en España son de rigor, en torno al 12 de octubre: Día de la Hispanidad, Día de la Raza, Descubrimiento de América, Día de la diversidad cultural…, pero lo cierto es que, en realidad, no hay nada que celebrar.
Hace más de 500 años Colón llegó a una tierra para él desconocida. No fue el primero en llegar, tampoco lo fueron los vikingos, los fenicios, los polinesios, los chinos… Cuando ellos arribaron a nuestra tierra, ya estaban en este suelo los pueblos originarios, civilizaciones complejas y de avanzada, descubridores milenarios.
Colón no supo tan siquiera que ‘descubrió un continente’. El Día de la Hispanidad, que con toda pompa se celebra hoy en España, festeja una invasión, un saqueo, la abolición de derechos, el esclavismo del pueblo indígena, la imposición de una religión ajena, el genocidio original.
Celebrarlo sería equiparable a festejar las victorias nazis, la opresión en el Tíbet, el apartheid africano.
Un error similar se comete al celebrar el ‘descubrimiento’ del Amazonas, tampoco se descubrió nada, y las intenciones de Orellana no eran precisamente altruistas, buscaba El Dorado para saquearlo sin importar el precio en vidas humanas.
Nada mejoró con los ‘descubrimientos’, si bien Octavio Paz escribiría que se ganó más que lo que perdió, su posición no se compadece con la realidad, con el casi exterminio de los pueblos indígenas de Estados Unidos, con el legado de exclusión que aún pesa sobre nuestros pobladores originarios, con la pobreza, la inequidad y la injusticia contra nuestra América. (O)

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