Editorial /

ENES y universidades

En días pasados, alrededor de 260.000 jóvenes bachilleres que desean ingresar a una carrera universitaria en los centros de educación superior públicos, rindieron los exámenes del ENES o Examen Nacional de Educación Superior, requisito obligatorio para dicha opción.  En el Austro, la cifra de bachilleres que rindieron en la fecha fijada estos exámenes fue de 22.000, lo cual da cuenta de la creciente demanda por cursar una carrera superior en las universidades estatales, ya que la mayor parte de los postulantes proceden de hogares cuyos recursos no les permiten ir a una universidad pagada.


En realidad, la demanda por cursar en las carreras universitarias del sistema público de educación superior va creando una brecha cada vez más amplia entre las disponibilidades de esos centros para admitir estudiantes, y quienes desean cursarlas, lógicamente luego de pasar los correspondientes exámenes que son el filtro que descarta aquellos bachilleres calificados por debajo del puntaje exigido, lo cual resulta también polémico, porque es innegable que el nivel promedio de la educación media en el país es de mediocre calidad, de allí que no pocos bachilleres varones y mujeres se topen con vacíos muy graves a la hora de prepararse debidamente para cursar en una universidad pública, o si logran aquello, no tienen garantizado que vayan precisamente a la carrera por la que sienten inclinación, de allí que urgen soluciones.


De otro lado, la gran inversión gubernamental en la creación de las llamadas cuatro mega universidades, a fin de preparar profesionales de excelencia en carreras técnicas, de tecnología, docentes y otras, entre ellas de artes, no ofrece resultados prometedores hasta ahora, y corren el riesgo, en la opinión de algunos analistas académicos, de convertirse en verdaderos “elefantes blancos” mientras un incremento sustancial de la inversión estatal para ampliar la disponibilidad de las universidades públicas, no se realiza, siendo las demandas de estas cada vez más urgentes, en cuanto a nuevos locales, equipamientos de laboratorios y aulas, contratación de un mayor número de docentes, etc. que permitan a decenas de miles de jóvenes acceder a su derecho a la educación superior consagrado, sin otras limitaciones obvias que la capacidad para ello, en la Carta Política.(O)

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