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Estudiantes y padres viven fiesta futbolística

Mientras los niños se divierten en el terreno de juego, sus papás sufren en los graderíos; el transitar del balón por el césped es acompañado del empuje que le dan los futbolistas y los ánimos de los padres de familia. Digno de una final, pero no, solo fue el inicio del campeonato interescolar de fútbol en el estadio de Cashapata.

Esta escena se repetirá por 45 días, ya que ayer arrancó el campeonato estudiantil de balompié, que, luego de dos meses, tuvo sus primeros compromisos. Y es que no solo los chiquitines de las categorías sub-10 y 12 entraron en acción sino sus papás. Ellos juegan un partido aparte en las gradas, donde está prohibido dejar de alentar.

“¡Vamos, Sebas!”, “¡dale, Pezeta!”, “¡cubre ahí, Pablín”, “¡levántate, Suco¡”, “¡es tuyo, Marcelito!”, entre otras, eran las expresiones de aliento de papás y mamás que hicieron un alto a sus labores diarias para, por un instante, acompañar a su hijos en algo que los deportistas lo viven con pasión -tanto que entre ellos se reían y se abrazaban al término del partido-.

Allí no existe la competencia, aunque sí hay equipos que se llevan el triunfo y otros que esperan el próximo partido para volver a divertirse. Es el deporte en su esencia y los ‘peques’ lo demuestran. Se levantan, se caen, se vuelven a levantar, otra vez se van al piso, pero ellos juegan el fútbol que les gusta. No existe comparación con ningún otro campeonato, los niños saben que tienen que ir tras un balón y meter un gol y lo hacen… simple, el deporte más popular del planeta en su forma más natural.

En la tribuna, a más del aliento, existen técnicos de fútbol en potencia: los papitos, en ese afán competitivo no se cansan de orientar a sus niños, aunque ninguno de ellos hace caso. “¡No te vayas por ahí!”, “¡lanza!”, “¡mete el centro!”, “patea fuerte”, órdenes y sugerencias que los mini-futbolistas no escuchan, pero no porque no quieran, la razón es una sola: ellos están viviendo el fútbol como les gusta, sin sistemas, ni tácticas, solo con el corazón.

“Estamos apoyándolos, estoy feliz por venir a verlo, yo estoy más nerviosa que él”, comentó Raquel Maldonado, una madre de familia que se unió a otras seis para, en una sola barra, apoyar a la Unidad Educativa Católica de Cuenca, que, por primera vez, es parte del campeonato interescolar de fútbol.

Cuando la barra improvisada se dio cuenta, su equipo iba perdiendo 3-0 con la escuela Federico Proaño. “No importa, esto no es una derrota, estamos acá para ganar experiencia que nos servirá en el futuro”, expresó Judith Villadiego, una madre de familia colombiana, cuyo pequeños se llevaba el balón en ese preciso instante.

La escena se repetía más allá, ya que en otra cancha estaba jugando la categoría sub-12, entre La Salle y Víctor Gerardo Aguilar. Mientras unos padres veían de manera tranquila, como analizando el partido, otros seguían el formato anterior: aliento y ánimo a sus niños.

“Volveremos el próximo encuentro y con más ganas a alentar. No importa el resultado si mi hijo es feliz”, concluyó Maldonado.
Regresó la fiesta que hacía falta, el interescolar e intercolegial de fútbol está en marcha y, durante mes y medio, tendrá a los estudiantes como el centro de atención del deporte en la ciudad.

Hoy
En los compromisos de hoy destacan los que protagonizarán Técnico Salesiano con República de Ecuador, en la sub-10, y Unidad Educativa Kennedy se las verá con El Sol, en la misma categoría.
Mientras que las damas entran en acción en la cancha del Técnico Salesiano, A las 09:20, el elenco local jugará con CEDFI; después, Garaicoa debutará con Luisa de Jesús Cordero, y, finalmente, Kennedy enfrentará a Rosa de Jesús Cordero. (CPM) (D)

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