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Milton Rodríguez, el símbolo de la ‘Tri’ que vive por fe

 El exarquero de la selección del Ecuador vive  en Cuenca y está dedicado a la vida cristiana desde hace más de 20 años
El exarquero de la selección del Ecuador vive en Cuenca y está dedicado a la vida cristiana desde hace más de 20 años

A sus 63 años, el exarquero de la Selección del Ecuador, Milton Rodríguez, vive de cerca el fútbol ecuatoriano. En la actualidad, es líder en una iglesia cristiana, pero recuerda con mucho cariño su época de preparador de arqueros en la Tricolor con la que clasificó al primer Mundial en Corea-Japón 2002.

Él solo es una institución en el balompié. Los hinchas de El Nacional, en los años finales de la década del 70 y 80, lo recuerdan con gratitud. Con sus 1.88 metros de estatura fue titular en la portería del cuadro militar y sus actuaciones lo llevaron a vestir la camiseta de la ‘Tri’ por muchos años.


En la oficina del CENTI, iglesia cristiana donde es pastor, (aunque ellos lo denominan líder), tiene placas de agradecimiento colgadas en la pared que se confunden con una portada de la Revista Estadio, donde está una fotografía de él con el titular: “El Símbolo Tricolor”.


“Mi vínculo con el fútbol se dio de manera indirecta. En Guayaquil, de donde soy oriundo, practicaba baloncesto y estudiaba en el colegio Simón Bolívar. Después de estudiar, nos íbamos a la explanada del estadio Modelo y allí jugábamos por horas y un día los militares hicieron batidas y nos subieron al carro”, indicó Rodríguez.


Luego de reclutarlos, los enviaron a varias partes del país. “A mí me tocó ir a El Oro, en el destacamento de El Cambio (del cantón Machala). Y allí nos separaron por habilidades. Yo dije que era basquetbolista, pero un compañero manifestó que era primo de Carlos 'Bacán' Delgado y me dijeron ‘¡Ah! entonces tú eres arquero’, y allí empezó todo”, recuerda con sonrisas el exjugador de fútbol profesional.


En El Cambio permaneció cinco meses y sus actuaciones lo llevaron a fichar por El Nacional. “Mi primer entrenador fue Roque Gastón Maspoli, el arquero que atajó con Uruguay en la final del Mundial Brasil 1950 ante los locales, y que ganaron 2-1 en el famoso, hasta ahora, Maracanazo. Al llegar, él me enseñó mucho”, rememora.


Deporte
Su ascenso fue meteórico, pues a los 19 años fue titular en la selección de mayores. “Jugué fútbol profesional por el lapso de 28 años. Además de El Nacional, estuve en Macará, Universidad Católica, Aucas y me retiré en el Delfín”, describe el exarquero, quien tiene además un título en Ingeniería Comercial.


Comenta que, desde ahí, le llamaron para ser preparador de arqueros de El Nacional y luego para trabajar en la Selección.
Como entrenador de guardametas estuvo 12 años. “Trabajé con Carlos Sevilla, Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez y me retiré camino al Mundial de Alemania 2006”, resalta. “Del ‘Pacho’ rescato el profesionalismo; del ‘Bolillo’ su capacidad de convencer y el ser amigo y compañero”, añadió.


La actualidad que vive el fútbol ecuatoriano, los malos resultados y la caída en el ranking FIFA no le son ajenos. “Estas cosas no me apenan, porque el fútbol ecuatoriano tiene que cambiar de manera profunda. Hay que preocuparse no solo por cómo juega el futbolista sino cómo piensa”.


Dijo que no puede concebir que un técnico diga “que no estamos para clasificar al Mundial (...) Nosotros representamos al país y los actos de indisciplinas reflejan descuido del directivo en la parte personal. En lo espiritual, los jugadores no tiene conciencia de lo que son”, analizó Rodríguez.


Él no está de acuerdo con el proceder de los jugadores al abandonar la concentración, “perdieron la sintonía de lo que representan”.

Misión
Como misionero a tiempo completo lleva 15 años. “Mi identidad con el cristianismo viene desde hace más de 20 años. En la Selección nos reuníamos con Frickson George y Alberto Montaño para leer la Biblia y nos conocían como los ‘Atletas de Cristo’”.
Y cuenta una anécdota. “En las eliminatorias para el Mundial de Corea-Japón le hice una promesa a Dios. Le dije ‘si clasificamos al Mundial me hago misionero’, y ahí está”, afirmó, aunque pasaron algunos años para cumplir su promesa.
En Cuenca sirve hace un año y tres meses. “Estoy dedicado a dar conferencias para todas las personas que requieran reencontrarse con su familia. Ahí está la clave de todo”, afirmó , quien se levanta a las 04:30 para darle tiempo a su vida espiritual. (CPM) (D)

Cuenca. 

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