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"Feliz por haber llegado al Cuenca"

Ryan, Michael, Tyler y Karen, la familia del jugador del D. Cuenca.  Franklin Minchala  | El Tiempo
Ryan, Michael, Tyler y Karen, la familia del jugador del D. Cuenca. Franklin Minchala | El Tiempo

Lleva tres asistencias de gol y unas cuantas “piruetas”. De la cancha ha salido en medio de aplausos, pero también ha escuchado silbidos.

Michael Hoyos, a sus 25 años, siente que madura en el fútbol y que con la camiseta del Deportivo Cuenca espera terminar el año siendo una de las figuras. “Estoy feliz por haber aceptado venir al Cuenca. La realidad hace que esté contento por todo lo que me está pasando”, dijo emocionado el jugador argentino, mientras toma un mate durante el diálogo.


Hoyos inició en el fútbol a los cuatro años. Lo hizo en Estados Unidos en equipos no profesionales, pues allá no existen divisiones formativas. Con 14 años llegó a Argentina y se vinculó al club Estudiantes de La Plata, donde debutó en primera división a los 18 años. Luego pasó por otros equipos. Se fue al fútbol de Grecia, después volvió al cuadro pincharrata, a Sarmiento, Santa Marina y Boca Unidos, y para este 2017 fichó por el expreso austral.
A los rojos llegó el 4 de enero de este año y ahora que han pasado cuatro meses y vive con su esposa, dos hijos y es titular en el equipo, dice estar más que contento por haber aceptado venir a Ecuador y defender los colores del Deportivo Cuenca. (MRO) (D)

¿Por qué decidió venir al Deportivo Cuenca?

Cuando estuve en Boca Unidos, en noviembre, mi representante me dijo que hay una posibilidad de irme al Ecuador. Después en diciembre me comentó que está todo cerrado: jugarás en el Deportivo Cuenca.

¿Conocía el fútbol ecuatoriano y al D. Cuenca?

Sí. Y por causalidad en Boca Unidos jugaba con Marcelo Ojeda, exarquero del Cuenca y con Federico Nieto, quien había jugado acá. El "Chelo" me dijo que es una linda ciudad y el equipo es uno de los grandes del Ecuador. Su hinchada respalda siempre. 

¿Y cuál fue esa sensación cuando llegó a Cuenca?

Me quedé maravillado con la ciudad. Es hermosa. Y con el equipo siempre se juega con hinchas. A donde vamos hay uno alentándonos. Estuvimos en Bolivia y ahí había gente.

¿A Cuenca vino solo?

Sí. Pero luego de tres semanas vinieron mi esposa (Karen) y mis dos hijos (Ryan y Tyler).

¿Y cómo es el compañerismo en el club?

Bien. Acá nos llevamos todos. Los grandes aconsejan a los chicos.  En el camerino prima la música, el baile y amistad.

¿Qué música ha bailado?

He aprendido muchos ritmos. Mi profesor de baile es Ronaldo Johnson. Incluso en el último partido festejamos el gol que marcó con un baile que habíamos ensayado. Ahora ensayaremos otro.  (Sonríe)

¿Le gusta bailar?

Sí. Acá los morochos tienen ritmo. La salsa choque les fascina a ellos. Yo ahí le hago, en el camerino es todo fiesta.

¿Qué conoce de Cuenca?

Y... muchos lugares. El Centro Histórico, las ferias, el zoológico, las iglesias, las termas en Baños. Me falta el Cajas. 

¿Y ha probado la comida de acá?

A mi familia nos gusta de todo. El otro día nos invitaron a comer cuy y lo hicimos. Es muy rico. También se come mucho arroz, hasta los perros y gatos lo comen (sonríe). Además, me fascinaron los porotos. Ahora mi esposa los hace en casa: las menestras.

¿Cómo es su día?

Me levanto a las 06:00, llevo al colegio a mi hijo. Regresa a desayunar o acostarme un ratito más; depende de la hora del entrenamiento. Después de la práctica paso por mi hijo en el colegio y nos vamos a almorzar. Más tarde mi hijo va a la escuela de fútbol. Regresamos tipo cinco a alistar la cena. Cuando tengo libre salimos a hacer un picnic junto al río.

¿Con quién se de sus compañeros tiene una mayor amistad?

Con todos. Con Edison Preciado somos compañeros de habitación en las concentraciones. La pasamos muy bien. Vemos películas. El otro día luego del entrenamiento jugamos voleibol con las chicas del colegio Técnico Salesiano. Con los argentinos es otro tipo de relación; vivimos juntos acá. Con Richard (Schunke) hacemos reuniones en casa, hablamos de la palabra de Dios; somos cristianos.

Usted conduce el vehículo del club. ¿Por qué lo hace?

Por mis hijos para llevarlos al colegio y otras necesidades. Pero cuando cualquiera lo quiere lo usan sin ningún problema. Nos llevamos bien en ese tema. Además vamos a entrenar todos los días.

¿Cuántos años lleva casado?

A mi esposa le conocí cuando teníamos 15 años. La conocí en el barrio de Argentina. Decidimos ser novios y nos casamos cuando jugaba en Grecia, más por un tema de pasaporte. Luego regresamos a Argentina y en diciembre pasado  nos casamos bien con una fiesta y todo.

¿El fútbol le ha dado alegrías?

Sí y muchas. Jugar en la selección sub-20 un Sudamericano. Debutar en primera división y salir campeón con Estudiantes. Jugar la Copa Sudamericana con el Cuenca.

¿Y tristezas?

Pero no son futbolísticas. Tuve un accidente de tránsito. Casi pierdo la vida. Estuve varios meses fuera.

¿Tiene algún apodo?

No. Pero sí he puesto. A Ronaldo le digo "Chocolate". (Sonríe)

¿El mensaje a la hinchada del Deportivo Cuenca?

Que sigan apoyando y viajando a todas las canchas. Es bueno tener el respaldo en los partidos.  Nosotros podemos dar mucho más para brindarles alegrías.

Cuenca. 

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