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“Los tapices se vuelven canciones”, Violeta Parra

Cuenca. El proyecto ‘Bordando con Violeta’, obra realizada por la artista textil Loreto Bustos, visita la ciudad. La muestra estará abierta hasta el 8 de diciembre en la Casa de los Murales.

Esta es una iniciativa que reprodujo la obra textil de Violeta Parra: ‘Contra la Guerra’, bordada colectivamente en arpillera (tejido) por más de 560 personas y 35 organizaciones sociales de Temuco, Chile, en homenaje a Violeta Parra Sandoval, en el marco del aniversario de sus 100 años de nacimiento.

Esta arpillera, de 4,5 por seis metros, refleja una profunda búsqueda por la justicia social, el respeto a la diversidad, los derechos humanos y la erradicación de la guerra.

Luego de visitar la obra en su día inaugural, se puede destacar que las imágenes no asemejan la potente presencia de la obra, en la cual Loreto ha brindado algunas explicaciones para el diario El Tiempo, que podrán acercar al público a ‘Bordando con Violeta’.

La artista urbana especializada en bordados guarda, desde hace varios años, un gran gusto por lo murales, por lo que en este año, con la oportunidad de participar por fondos concursables por el centenario de Violeta Parra, se generó en ella la idea de rendirle un homenaje, “hagamos un mural, pero de tela”, fue lo que se dijo, y es entonces cuando comenzó el proyecto en mayo de 2017.

Una de las primeras preguntas que se vienen a la mente es quiénes participaron del borado, Bustos responde: "Gente muy diversa, a partir de una nota de prensa, donde se invitaba a participar de un tejido colectivo, desde varias plazas y centros artesanales, la gente comenzó a llegar".

Inspiración
La artista explica que una parte del bordado de gran formato, fue inspirado en el proyecto local ‘Memorias con retazos y tejidos’, en donde, a partir de las cifras de violencia de género, se bordó un lienzo representativo, que luego se usaba en las marchas que defendían la causa.

"El proyecto es binacional, con aportes por ejemplo de compañeras como Karla Torres Arévalo y Caro Cruz, de Cuenca, que aportan a los participantes con acercamientos hacia el tema de violencia", detalla.

Además la chilena es parte de ‘Bordamos Feminicidios: arte y memoria y en la lucha contra la violencia hacia la mujer en México’, iniciativa que ha tenido mucha acogida en el mundo.

Lucha
Al preguntarle si el proyecto luchaba contra el femicidio, ella respondió que no directamente, que es más genérico: “el bordado es contra la guerra y violencia”.
Durante los procesos de bordado, se incentivaban conversaciones alrededor de los derechos humanos.

Lazos profundos
“Muchas artesanas se empezaron a encariñar y formamos un grupo, no querían que se terminara”. Y la acción también motivó a algunos asistentes a crear su propio bordado respecto a temas de su localidad, como un medio de expresión, destaca Bustos.

Bordar puede ser una excusa para denunciar y dar mensajes, los espacios de unión permiten interacción y la posibilidad de generar espacios para tocar temas que en la cotidianidad no pueden tocarse, expresó.

En cuanto a la relación del bordado la política, señaló: “Parece algo ingenuo, como un plus que tiene, pero, cuando ya tiene un mensaje directo... es como la intención de Violeta, la gente se acerca por los colores, por las texturas, y, cuando comprende el mensaje, se siembra en ellos algo que les permite reflexionar”.

El rescate de una figura
“Para nosotros es muy importante, Violeta, como un ícono de la mujer empoderada, que lucha por los derechos, que es obstinada, que buscaba hacer lo que se le cruzaba por la cabeza, y así se transformó en una mujer que recorrió el mundo llevando un mensaje, siendo referente sobre todo para las chilenas. La personificación de todos los elementos del mural son Violeta”, opina con visible entusiasmo.

Mensaje del proyecto
“Aunque suene cliché, la paz, que comprendamos que aunque somos diversos, que la diversidad sea un valor y no algo que nos divide”, asevera.

Inauguración
Al entrar en la Casa de los Murales, espacio en donde hasta mañana se expondrá el artillero ‘Bordando con Violeta’, una combinación exquisita conformaba el cuadro visible.

Un fondo con música protesta propia de la homenajeada ambienta la sala de colores dorados, lugar donde se encuentra el lienzo nombrado. En él se puede disfrutar de cerca, cara a cara, algunos personajes nacidos de manos artesanas, representaciones llenas de simbolismo que van desde “Violeta decía que era ella”, bordado con el color de su nombre.

De su cabeza sale una flor, que representa una cruz; al ser católica, decía que las flores representan el alma de las personas, la espiritualidad, también esta sus amigos más queridos, hasta llegar a diversas representaciones del pueblo mapuche y reflexiones sobre la paz, la guerra y los derechos. Una exposición que vale la pena recorrer. (AMQ) (F)

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