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Egon Schwarz nos ha dejado

 Pérdida | El conocedor de Rilke y Goethe regresó a Cuenca en el 2015
Pérdida | El conocedor de Rilke y Goethe regresó a Cuenca en el 2015

En las clases de Historia y Memoria nuestro profesor nos insistía una y otra vez con aquella pregunta que hoy, después de enterarme por un amigo que el sábado 11 de febrero había dejado este mundo Egon Schwarz, ronda mi cabeza: ¿Qué elegimos recordar?

Pero quizás para nuestros lectores sea mejor contestar primero quién fue Egon Schwarz y por qué nos interesa hablar sobre él.
Este caballero judío de nombre extraño llegó al país junto a sus padres en 1946. Su madre Erna, una amable dama judía de un gran talento en la cocina, estableció junto a sus familiares, quienes le habían recibido en el país, el bar – restaurant Húngaro, y su padre, Oskar, fue un extraordinario pintor que imitaba a los expresionistas.


Algunos de sus cuadros se guardan en la pinacoteca de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, de las cuales destaca “Escena”, fechada en 1954 y que muestra a una familia con su equipaje con una mano en la mejilla y en el horizonte el cielo expresando el dolor del exilio y la desesperanza de no tener un destino.


Sin embargo, la historia de su exilio comenzó cuando Austria fue anexionada por la Alemania nazi y tuvieron que huir a Checoslovaquia y luego a Hungría donde finalmente consiguieron pasaporte para viajar a Bolivia, un país que su padre ni siquiera sabía dónde estaba, pero que fue el único que les otorgó visa. Todo este peregrinaje está narrado en sus memorias: “Años de vagabundeo forzado huyendo de Hitler a través de tres continentes”, donde cuenta cómo fueron sus años en Ecuador y en Cuenca.


Al interrumpir sus estudios a los 16 años se convirtió en un autodidacta muy aplicado y disciplinado, sintiendo predilección siempre por la literatura y las letras. Aprovechó para leer y aprender sobre la cultura germana durante sus años de trabajo con Arthur Posnansky, quien poseía una biblioteca fascinante. Era su compatriota, pero llevaba años en Bolivia dedicado al estudio de Tiahuanaco.
Al llegar a Cuenca decidió terminar sus estudios. Para esto reunió todos los documentos que salvó y se presentó a rendir los exámenes de bachiller en el Colegio Benigno Malo para luego ingresar a la Facultad de Jurisprudencia en la Universidad de Cuenca, muy a su pesar, como lo cuenta en sus memorias, pero su deseo de estudiar era inmenso.


Ahí conoció a Claudio Cordero, quien sería su íntimo amigo. Juntos tradujeron poemas de Rilke y el uno aprendió del otro, como nos ha contado este último. Sin embargo, esta carrera no cumplió con sus expectativas, ya que según él “los universitarios cuencanos se pasan de huelga en huelga y no tenían tiempo para las clases”, quizás exageraba, quizás no.


Su amor por la literatura y por escribir encontró un espacio predilecto en Cuenca. Así podemos encontrar a Egon escribiendo textos para “La Escoba” de Paco Estrella sobre Goethe o Beethoven, junto a Jacinto Cordero explicando en un largo texto la estructura de los sonetos de Rilke o en solitario hablando sobre la “Montaña Mágica” de Thomas Mann para la revista “Páginas de Cultura”, y así le vemos zigzagueando por la literatura y la opinión en una ciudad un poco lenta para su gusto, pero que extrañó, en la que dejó a sus padres hasta poder llevarlos a Estados Unidos y a la que regresó cada vez que pudo.


Sintió muy intensamente lo que él mismo llamó el “choque cultural” entre su nuevo hogar, Sudamérica, y él, un germano con grandes aspiraciones, lo que no impidió que atesorara cada momento en estas tierras y que hasta el final de sus días estuviese agradecido con Bolivia y Ecuador por abrirle las puertas que otros le habían cerrado. Me lo dijo hace dos años cuando nos conocimos: “Me lo quitaron todo, incluyendo mi identidad”, la que buscó ávidamente durante años en su trabajo dedicándose a la literatura alemana y convirtiéndose en uno de sus más importantes especialistas, y dedicó su vida a su enseñanza en las mejores universidades de Norteamérica.
Regresando a la pregunta que nos hicimos al iniciar, no considero que debemos recordarlo por ser extranjero, quizás ni siquiera por ser uno de los más importantes germanistas, sino porque los cuencanos tenemos una deuda con nuestra historia y memoria y este es un inicio para pagarla. (O)

Nombres:

Egon Schwarz

Fecha de nacimiento:

Viena en 1922

Profesión:

Germanista, escritor y profesor universitario

¡Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Colombia! ¡Sudamérica, continente polimorfo en el que pasé 10 años de amor hostil e íntima extrañeza!...son de una inagotable excepcionalidad...

Por: Agatha Rodríguez

Cuenca. 

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