Cuenca /

Barrer: un trabajo colmado de historias

Barrer y recoger los desechos el el trabajo que desempeña Carmen; ella lo hace desde tempranas horas de la mañana.
Barrer y recoger los desechos el el trabajo que desempeña Carmen; ella lo hace desde tempranas horas de la mañana.

Dos de las personas que más tiempo llevan en la labor de barrer las calles de la ciudad contaron las alegrías e infortunios que han protagonizado y observado.

El trabajo de las operarias de barrido es ordenado a través de un mapa que les muestra los puntos a limpiar. Bajo el sol o la lluvia, equipadas con un traje que cubre todo su cuerpo, una pañoleta con la que se cubren la cara; sus manos protegidas con los guantes; una escoba y un recogedor con fundas plásticas para la clasificación de los residuos, ellas, María Maxi y Carmen Ullaguari, todos los días se encuentran en su puesto de trabajo para comenzar una labor que es valorada en toda la ciudad: mantener limpias las calles.


Son operarias de barrido, un trabajo que tiene sus beneficios, y con el que la ciudad ha mantenido la fama de ser una de las más limpias del país.
“En mi trabajo llevo 16 años, siempre he estado agradecida con mi recolector, un balde con ruedas donde recogen la basura y la transportamos al relleno sanitario, la cual me sustenta”, relató Ullaguari.
Igualmente, María Maxi, que lleva 16 años en esta labor, ha tenido la responsabilidad de asear las vías de toda la ciudad.
“Hace mucho tiempo, cuando de alcalde estaba Fernando 'Corcho' Cordero, como le decimos, nos dio trabajo a muchas mujeres, que empezamos en la labor de aseo de la ciudad, yo inicié en el barrido de calles, ahora me encargo de las áreas verdes”, recuerda.


Ahora está dedicada a limpiar y a cortar la maleza de las áreas verdes, concluye en decir que es la única mujer en ese grupo y, aunque muchos piensen que esa labor es de hombres, ella puede operar las máquinas necesarias como son la sopladora de barrido y el rastrillo, sus principales aliados para ejercer su trabajo.
Lamenta además que “mi trabajo me ha traído satisfacciones, tristezas y hasta sustos, pero una se acostumbra hacer esto, y cambiarlo a mi edad ya no es permitido”.

Los beneficios de
barrer las calles
Durante el tiempo que ha estado al lado de los automóviles que transitan a diario por toda la ciudad, María ha recogido varias anécdotas divertidas, tristes y peligrosas que cuentan de alguna manera la historia que numerosos habitantes de Cuenca no conocen.


Ella, hace varios años, estaba barriendo como de costumbre por la calle Presidente Córdova, sector San Francisco, a las 5:30 a.m., y su anécdota fue algo peligrosa según cuenta.
“Se me acerca un individuo, y yo, asustada pero valiente, ya había intuido que quería robar en un auto, le dije: 'yo no te molesto en tu trabajo, tu no lo hagas tampoco', me respondió 'no señora, yo solo soy un borrachito'; aunque estaba asustada luego reí por esa reacción”, confiesa María entre risas.
Pormenores de la labor


También las historias tristes y circunstancias lamentables aparecen en su día a día recorriendo las calles.
Carmen en su vida de trabajo ha tenido que sacrificar el tiempo con su hijo, que ahora, según dice, ya es adulto.
“En mis primeros años de trabajo, observé algunas situaciones, peleas por las noches, borrachos botados en el piso, jóvenes drogándose, entre otras cosas; a una le dan fortaleza aunque de principio miedo, pero siempre estuve protegida desde el cielo”, reconoce.

Satisfacción
A pesar de todas las situaciones que han embargado la vida de higiene de estos dos personajes ya no tan anónimos, las dos concuerdan en una cosa: le agradecen a su trabajo todo lo que les ha obsequiado.
“Como pobre me ha dado lo necesario. Antes de tener mi trabajo estuve muy mal económicamente, pero esto y los utensilios necesarios para barrer la calles son mi motor”, expresó Carmen emocionada.
Son parte del equipo de héroes invisibles que mantienen limpia la ciudad, un trabajo incansable que revela una nueva imagen de Cuenca. (SAM) (I)

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