Cuenca /

Morenica del Rosario, una historia con huellas de fe

No son decenas ni centenares, son miles los nombres que quedaron registrados en los ‘Libros de Oro’, que la comunidad religiosa Dominica conserva celosamente en su reserva bibliográfica, en los que se detallan los aportes ciudadanos para la coronación Canónica de la Virgen Morenica del Rosario, en 1933.

Una cubierta de metal protege las centenares de hojas que custodian la fe y la devoción que los cuencanos de aquella época le profesaban a la Virgen. Cada una de ellas es una corona simbólica, en la que se apuntaron 15 nombres que representan los 15 misterios del Santísimo Rosario. Por cada firma, se hacían contribuciones económicas y ofrenda como joyas.

Con lo recaudado, la comunidad conseguiría el tan anhelado sueño de coronar a su Reina con una “verdadera joya de la orfebrería cuencana”, obra del reconocido artesano Ariolfo Vásquez, señaló Esteban Pacurucu, seglar de la tercera orden Dominicana.

Valores
Esta joyas se conservan hasta la actualidad, sin embargo, a la corona muy pocos la han visto, uno de ellos, Armando Villalta, subprovincial de la subprovincia Santa Catalina de Siena, del Ecuador, representante de la comunidad de frailes dominicos en Cuenca.

“Se trata de una verdadera obra de arte, una joya de 18 kilates que lleva incrustadas piedras preciosas, entre ellas, diamantes, esmeraldas y rubíes”, describió. No se la conoce, “con el fin de evitar la ambición de la gente”, agregó el sacerdote.

A estos tesoros históricos se suma el vestido que la Virgen usó el día de su coronación. Se trata de un vestido blanco y una capa, con bordados en hilo de oro, obra de las religiosas del Instituto Pérez Pallares de Quito. El peso total de las prendas supera las 50 libras y, para doblarlas, es necesaria la labor de dos personas.

Este traje lucirá hoy la Virgen Morenica del Rosario, durante el acto especial con el que se conmemora la víspera de su coronación, en el evento conocido como el Festival de Luces, que consiste en el encendido de 5.500 faroles.

A este acto asisten centenares de ciudadanos de distintas nacionalidades, con quienes se pretende retomar el valor que la Virgen tenía en la ciudad en la década de 1930.

Historia
Cinco años tardó el proceso, desde 1928. Pero, para llegar al 8 de diciembre de 1933, fecha en la que tuvo lugar la coronación de la Virgen en la Avenida Solano, luego de recorrer algunas calles del Centro Histórico.

Hay un antecedente imprescindible, según datos históricos, entre las instrucciones que el Marqués de Cañete, don Andrés Hurtado de Mendoza, dio a Gil Ramírez Dávalos en 1556, consta la entrega de dos solares para que se funde el monasterio de Orden del Señor Santo Domingo.

El 12 de abril de 1557, se redacta el acta de fundación y el 26 se repartieron los solares. En noviembre de ese mismo año, les fue entregados los terrenos en los que ahora se asienta la comunidad.
Ese mismo año, relata la historia, el fraile Hernando de Téllez acude a España y solicita al rey emperador Carlos V la donación de tres imágenes de Nuestra Señora del Rosario, una para Quito, otra para Guayaquil y una tercera para Cuenca.

El Rey acogió positivamente la petición e hizo tallarlas con los mejores artesanos en Sevilla, y, en 1559, partió a América con ellas. La primera, la cual debía ser la más hermosa, según las especificaciones del peticionario, llegó a su destino, al igual que la de Cuenca. La que iba para Guayaquil, nunca llegó a su destino. Se especula que está en uno de los cantones de Azuay. En palabras de Pacurucu, con el paso del tiempo surgió en los cuencanos una fuerte devoción hacia la Virgen, por su belleza, su fama de ser la más antigua y sus milagros, “características que la convertirían en la Reina de Cuenca”, agregó el seglar.

Coronación
Pasó el tiempo y en Cuenca corría el año 1928, año en el que por primera vez se realiza el Congreso Mariano, donde la comunidad azuaya pide, a través del Diocesano, a la Santa Sede “el decreto favorable para coronar, con corona de oro, y en forma canónica y solemne a la Morenica del Rosario”, bautizada así por el escritor y diplomático cuencano Honorato Vásquez, en 1882, durante su destierro en Lima.

Tres cosas exigía la Santa Sede para aprobar la petición de la coronación: antigüedad, popularidad y prodigios. Características con las que, según el Boletín de la Coronación, publicación quincenal dominica del 16 de febrero de 1930, sí contaba la imagen.

La aprobación de Papa Pío XI fue casi inmediata, y, a través de una bula, documento pontificio, emitido el 14 de agosto de 1929, se hacía pública la aceptación, la cual fue acogida con gran alegría por la feligresía cuencana.

Una vez conocida la noticia, se crea un comité procoronación de la Virgen Morenica del Rosario, y se empieza a recaudar fondos para las reliquias de la Virgen y el Niño, entre ellas, las dos coronas, los cetros, los pectorales, los trajes y la peana o trono de plata donde reposa la Virgen.

No era oculta la crisis mundial de la época y la falta de dinero, por ello, el comité empieza a recaudar fondos y, especialmente, donaciones de joyas y objetos de oro. A eso se suma el suceso denominado la ‘Ofrenda de las preseas’, en donde se pidió a reconocidos personajes, entre literatos y diplomáticos, sus preseas, plumas y tarjetas de oro.

Este acto tuvo lugar en la basílica de Santo Domingo, a las 14:00 del domingo 2 de febrero de 1930. Uno de los primeros en presentarse fue Remigio Crespo Toral, quien presidía el comité y donó su corona de 34 hojas de laurel de oro entregado por el país a él, el 4 de noviembre de 1917. A este se sumó la familia del fallecido Luis Cordero, de quien también entregaron una corona y la reina de la ciudad, Luz María Cordero, quien también donó su corona.

Morenica
Entre las rosas literarias que se lanzaron ante los pies de la Virgen, constan creaciones poéticas de Remigio Crespo Toral, fray Ceslao Moreno, Luis Cordero, Víctor González Novillo y Carlos Arturo León, y la más importante por la historia que resguarda es la de Honorato Vásquez, titulada ‘Morenica del Rosario’.

Como ya se dijo, durante su destierro en Lima, el escritor inicia el poema que dedica a la Virgen con las siguientes líneas: “Morenica mi vecina, morenica del Rosario”, frase que lo convertiría en el autor de la denominación a la Virgen. Además, señala Esteba Pacurucu, seglar dominicano, que en el cuarto párrafo del poema, Vásquez escribió una profecía: “é tantas, tantas candelas / que os estarán alumbrando, / sinon que hí faltará una, / la del pobre desterrado”.

Con esto se renueva la devoción por la Morenica del Rosario, un legado que enciende cada 7 de diciembre desde el 2007, en la plazoleta de Santo Domingo, miles de faroles, una iniciativa del expárroco César Quiñónez.

Noche de faroles para honrar a la Virgen
Hoy es la víspera del 84 aniversario de la coronación canónica de la Virgen Morenica del Rosario y se celebra con el encendido de 5.500 faroles, los mismos que darán forma a la silueta de la Virgen Morenica y de las cúpulas de la iglesia, en la plaza de Santo Domingo.

El programa comienza a las 18:30 con la bendición del fuego, a cargo de Armando Villalta, representante de la comunidad de padres dominicos en Cuenca. A las 19:00, tendrá lugar la santa eucaristía, y, a las 20:00, una serenata en honor a la Virgen con artistas locales. (FCS) (F)

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