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Fallece Luis ‘El Gobernador' Caldas, un ícono de Cuenca

Sus historias detallan los  grandes, buenos y malos  acontecimientos en Cuenca.
Sus historias detallan los grandes, buenos y malos acontecimientos en Cuenca.

Carmen Lucía Cordero López detalla la historia humana de Luis Caldas, conocido como ‘El Gobernador’, hombre que trabajó como betunero y que falleció, hace pocos días, a los 85 años. Un personaje icónico de la ciudad.

“En las diversas épocas de la historia humana y en todas las ciudades han existido seres destacados que son biografiados por otros seres valiosos e ilustres; yo, cuencana sencilla, hablo de los héroes sencillos.
Ha muerto ‘El Gobernador’ Luis Caldas, a los 85 años, setenta de los cuales trabajó de betunero, de lunes a lunes, en el portal de las calles Luis Cordero y Simón Bolívar, diagonal a la Gobernación, esquina del parque central Abdón Calderón.
Luis Caldas nació en Cuenca en 1932. Desde su banquito, en esa esquina, lugar estratégico de la ciudad fue testigo de acontecimientos importantes, del devenir y el cambio de muchos gobernadores, de protestas políticas, sociales, ecológicas. Contaba que escuchó algunos discursos de Velasco Ibarra; que participó de procesiones y pases del Niño, por más de dos tercios de siglo.


Le gustaba el parque Calderón porque allí se reúnen todos, hay vida social y movimiento; se preguntaba si antes de morir vería concluido el tranvía. De joven vio pasar velorios con carrozas de vidrio, detrás y a pie los apenados deudos. Soportó soles intensos, lluvias, frío, presenció la transformación de la ciudad, cuando comenzó su trabajo en el año 1947, comprendiendo que su oficio cualquier día desaparecería.


¿Quién no tuvo una conversación y se lustró los zapatos con él?, su trabajo lo hacía a la perfección, a primera hora leía el periódico, así podía informar a sus clientes lo que pasaba en la ciudad y el mundo.
Fue de sangre liviana y de fácil conversación; despertaba una simpatía instantánea. Recordaba a muchos de sus clientes con afecto y los nombraba: Miguel Ángel Estrella, G. Humberto Mata, Doña Rosita Cordero, Dr. Espinoza, Salvador Pacheco Mora, Sor Cecilia y Sor Margarita, Ganso Peña, Dr. Juanito Cordero.


Don Luis Caldas, de hábiles manos, pulió, limpió y dio esplendor a los zapatos de todos los colores, formas y tamaños, tan diversos con sus clientes.
Como bien sabemos, los zapatos se parecen a sus dueños; formales, casuales, de taco, de charol, mocasines, botas, botines, suecos, de plataforma, con hebillas, correas, cordones, botones, de cuero genuino, taco aguja, azules, negros, cafés, marrones; de ejecutivos, políticos, cajeras, secretarias, concejales, abogados, jefas; gente que iba a una cita de trabajo o a una conquista y a todos sacó buen brillo. Imaginemos lo que habría acontecido si Luis contaba las historias que se imaginaba, veía o sabía de sus clientes a través de sus zapatos.


El anónimo héroe cuencano, Luis Caldas, que vivió de su trabajo, que no robó a nadie, acompañó la vida de muchos cuencanos.
Esta evocación no es una despedida, él y yo sabemos que cada vez que camine por aquella esquina, nos veremos. Ahora descansa tranquilo en el infinito, donde no lustrará ni un zapato más”. (O)

Cuenca. 

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