Cuenca /

Hogar Juvenil apoya la escolaridad

Adolescentes desde los 12 años, que ingresan a octavo de básica, son los beneficiarios de esta residencia.  X. Tapia I EL TIEMPO
Adolescentes desde los 12 años, que ingresan a octavo de básica, son los beneficiarios de esta residencia. X. Tapia I EL TIEMPO

Darwin Fajardo está en tercero de bachillerato y, junto con su hermano Jonathan, de segundo de bachillerato, viven en el Hogar Juvenil en el centro parroquial de Chaucha desde que ingresaron a octavo de básica. No disponen de transporte, y trasladarse a pie hasta su casa les tomaría tres horas.

Cada domingo salen de su casa ubicada en la comunidad Baños Yunga, llegan al Hogar para prepararse, arreglar su mochila, charlar con sus compañeros de cuarto y descansar. De lunes a viernes, tienen un horario estricto para levantarse, desayunar y llegar al colegio antes de las 07:20. Allí reciben hospedaje y alimentación.


La rutina en la tarde inicia cuando regresan al almuerzo, realizan sus tareas, juegan y a las 18:00 meriendan; pasado este horario, los estudiantes no podrán ingresar al Hogar, ellos lo saben bien, pues para hacerlo, deberán regresar con su representante y la justificación del caso.


El hogar está dividido en dos plantas: en la primera hay una cocina, el comedor que también es utilizado para realizar las tareas, y una lavandería donde cada uno se encarga de su ropa. En la segunda planta están los dormitorios con literas y una ducha.

Huéspedes
Así como los hermanos Fajardo, también viven en este hogar los mellizos Lorgio y Robinson Fajardo. No les gusta las reglas del hogar, pero saben que con sus estudios ayudarán a sacar adelante a su familia.
También está su compañero y vecino Nixon Bune, los tres son oriundos de la comunidad La Iberia, localizada a cuatro horas a pie y donde no existe transporte público.
Las familias con mayores ingresos optan por darles una moto para que regresen a las viviendas, así lo asegura Byron Vega, presidente del Consejo Estudiantil, quien aspira convertirse en militar cuando concluya sus estudios.
Aun cuando es la institución más cercana, el camino demanda cinco horas a pie para Paúl Peñaloza, residente en San Miguel de Taquiculebra, comunidad que pertenece a la vecina Molleturo.
Él tiene 20 años, apoya a su familia en trabajos agrícolas y, desde que se cerró un centro educativo a distancia, sus padres decidieron priorizar su educación.

Hogar
En total son 17 estudiantes, entre hombres y mujeres, que residen en el Hogar Juvenil, con el único objetivo de prepararse y ser bachilleres. Este espacio, localizado a dos cuadras de la unidad educativa, fue pensado en las necesidades de los habitantes que no tienen transporte para llegar todos los días hasta sus hogares.

Educación
En la parroquia Chaucha, ubicada a 80 kilómetros de Cuenca, hay una sola unidad educativa, San Gabriel de Chaucha, que funciona desde el 2014 luego de la fusión entre la escuela Rafael María Arízaga y el colegio Juan José Ramos.
En el resto de caseríos, tales como Cedro, San Antonio, entre otros, hay establecimientos unidocentes que contiene desde cuatro hasta 40 estudiantes, así lo dio a conocer Luis Saquinaula, rector de la unidad educativa.
Para el funcionario, la necesidad de educarse es transcendental, ya que las familias con hijos educados les permitirá mejorar su situación económica.


“A más de las materias que rigen a nivel nacional, nosotros hemos sumado las de Emprendimiento y Desarrollo Económico para que los estudiantes puedan aplicar sus conocimientos dentro de sus hogares”, agregó.
En este año lectivo, el establecimiento que dirige Saquinaula cuenta con 180 estudiantes y 11 docentes; de los últimos, el 50 por ciento son de la localidad, el resto son de Cuenca y Loja, que, al igual que los estudiantes del Hogar, no pueden trasladarse hasta sus casas y, por lo tanto, arriendan cuartos.
Este es el caso del lojano Daniel Méndez, quien, desde hace cinco meses, se trasladó hasta Chaucha para ser profesor de Emprendimiento.
“Me he acostumbrado a este lugar, su clima es agradable y con los chicos siempre estamos desarrollando proyectos. A la fecha tenemos una granja donde se crían chanchos y pollos”, agregó Méndez.

Apoyo
Sonia Ruilova, presidenta de la Junta Parroquial, señaló que, de acuerdo al último censo del 2010, hay una población de 1.300 personas en Chaucha, de las cuales un 16 por ciento no tienen escolaridad.
“Con esta realidad presente sabemos de la necesidad de crear alternativas para que los niños y jóvenes sigan educándose”, indicó.
Recalcó que, desde el 2010 hasta la fecha, luego de que la comunidad religiosa que administraba el hogar se retiró, la Junta Parroquial en conjunto con la Municipalidad de Cuenca destinan un presupuesto anual para el funcionamiento del Hogar Juvenil. El año anterior, las dos instituciones públicas suscribieron un convenio por 25.000 dólares.
Este año, la Junta destinó 30.000 dólares para la primera etapa de la ampliación de tres pisos para el hogar que permitirá mejorar las instalaciones y ampliar las áreas de lavandería, cocina y duchas. La siguiente etapa y última se prevé para el siguiente año.

Historia
El Hogar Juvenil de Chaucha nace en 1994, desde la iniciativa de los padres Javerianos representados por el Padre Javier Cardona, párroco de ese entonces. En esta labor apoyaron también líderes parroquiales. Cada uno de ellos, sensibles a los problemas de educación y emigración de los jóvenes, gestionaron la donación del inmueble y la alimentación. Desde un inicio y hasta la fecha, varias familias enviaban alimentos desde sus hogares para los chicos que se hospedan. (XTM) (I)

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