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Tráfico, una amenaza de muerte al ambiente

Un total de 443 especímenes han sido rescatados en Cuenca en lo que va del 2017, según el Ministerio del Ambiente. Los animales que no pudieron salvarse del tráfico de especies han terminado en huesos, pieles y restos, convertidos en macabros trofeos para coleccionistas.

El tráfico de especies es una amenaza de muerte para la fauna y flora del sur del Ecuador y norte de Perú, actividad que tiene en Cuenca a uno de los principales centros de compra y venta de animales y plantas silvestres.
Así lo señala Fernando Juela, técnico de Vida Silvestre de la Dirección Provincial del Ambiente del Azuay, quien añade que la Feria Libre y la feria de ganado son los principales centros de acción de este delito en la provincia.
Tortugas, serpientes, monos, tigrillos y una gran variedad de aves, principalmente pericos y loros silvestres, han sido rescatados por el MAE, todos ellos catalogados como ‘especies vulnerables’, ‘en peligro’ y ‘en peligro crítico’.

Comercio
Detrás de las jaulas donde se apilan perros, gatos y conejos, en ocasiones todos juntos en el mismo espacio limitado por una malla de hierro y cubierto por una lona de plástico, especies de aves silvestres que han sido ocultadas, para su posterior venta al mejor postor.
Ocurre en la Feria Libre, donde según los elementos de la Guardia Ciudadana que intentan mantener el orden en el lugar, se han decomisado varias especies silvestres en lo que va del año, las cuales han sido entregadas a la Comisión de Gestión Ambiental, CGA.
Los comerciantes de animales domésticos comentan que “gente de Perú y del Oriente, a veces llegan a vender loritos, tortugas, una vez trajeron un monito y hasta venados”. Lo dicen sin dar nombres, pues saben que la actividad es ilegal.
Indican que una pareja de loros se puede vender hasta en 60 dólares, una tortuga en 15 y otro tipo de aves “dependiendo de qué tan lindas se vean”, hasta en 80 y 100 dólares.
Pero el crimen no paga, el técnico del MAE, Fernando Juela, indica que las sanciones económicas pueden llegar a los 4.000 dólares y las penas con hasta tres años de cárcel.
La última sanción terminó en la prisión de un infractor, a quien se le decomisó unas garras de águila harpía y un tigrillo en situación de maltrato, espécimen que, a pesar de los esfuerzos de los veterinarios del bioparque Amaru, falleció a causa de varias úlceras.

Daños
A más de los decomisos, el Ministerio del Ambiente ha efectuado varios rescates de animales silvestres de lugares donde eran mantenidos como mascotas, informa el coordinador zonal del MAE, Juan Pablo Rivera.
Un total de 29 aves, 41 tortugas, 10 mamíferos y tres iguanas fueron recuperados de domicilios en Cuenca durante los seis primeros meses del año.
“La gente cree que le hace un bien al animal al darle comida y refugio, pero, en realidad, le está causando un daño psicológico, le coarta su libertad y amenaza su reproducción y ciclo de vida natural”, asegura Juela.
Añade que las personas que adquieren fauna silvestre como mascotas, en la mayoría de los casos, termina dándose cuenta de que un animal silvestre es por naturaleza salvaje y lo envía a un refugio o lo abandonan.
Es el caso de las cien tortugas que copan el espacio destinado para ellas en el bioparque Amaru, donde son acogidas. “La gente tiende a abandonarlas cuando su cuidado se dificulta”, comenta Juela.
Los animales que corren peor suerte terminan muertos. En los últimos meses, se han decomisado cráneos de cocodrilos, caimanes y delfines, una mandíbula de tiburón martillo, pieles de jaguares y boas, caparazones de tortugas y plumas de animales, para los cuales el tráfico de especies fue una sentencia de muerte. (JPM) (I)

No son mascotas

A través de la iniciativa denominada ‘No son Mascotas’, el Ministerio del Ambiente busca reducir la compra de los animales silvestres bajo la lógica de que, si no hay quien los compre, cazarlos y luego venderlos, no será negocio, según explica el coordinador del MAE.

La campaña se basa en la difusión, en comunidades y centros educativos, sobre qué sí y qué no, puede considerarse como mascota.

A más de los animales domésticos, los canarios, pavos reales, alondras, periquitos australianos, patos, bengalís y cacatúas pueden ser comercializadas de manera legal, siempre que se respeten sus derechos. Todos los demás animales silvestres tiene prohibición de compra y venta.

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