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El Puente de El Vado y algunas revelaciones

El artista visual Israel Muñoz emprendió el proyecto el año anterior y espera abrirlo al público, mañana en el Puente de El Vado.  Fabián Campoverde S. | EL TIEMPO
El artista visual Israel Muñoz emprendió el proyecto el año anterior y espera abrirlo al público, mañana en el Puente de El Vado. Fabián Campoverde S. | EL TIEMPO

Cuenca. El río Tomebamba, antiguamente conocido como Julián Matadero, lo mató dos veces; sin embargo, siempre retorna por lo indispensable de sus servicios. Se trata del Puente de El Vado, lugar que será escenario de una instalación de arte que revelará parte de su historia.

El protagonista de la muestra es Israel Muñoz, un artista visual de 28 años quien ha dedicado un año a este trabajo que se abre mañana en dicho puente. Pero, ¿cuál es el objetivo de mostrar un espacio tan concurrido y a la vez poco explorado?
El artista responde recorriendo la instalación en los cuatro compartimientos ubicados a los costados del arco del puente, los cuales forró con una imitación del papel de pan de oro. A su entender, la intervención en el espacio público permite generar nuevas lecturas, es decir, ¿quiénes vivían en el lugar?, ¿cómo lo hacían? y ¿en qué condiciones?


Es por esta razón que tituló a la obra Parábola del progreso, disociaciones y derivas del individuo y el espacio. Con la instalación, que en teoría es una nueva modalidad del arte contemporáneo, ofrece al espectador la resignificación del espacio público y genera reflexiones.


Bajo esta premisa, Muñoz investigó los antecedentes históricos del puente, como los acontecidos en los siglos XVIII y XIX en los que el Julián Matadero lo destruyó debido a las crecidas.
A esto se suma el análisis actual en el que el artista visualiza a una ciudad que crece, y en la medida que lo hace ve que queda una brecha en la que el desarrollo deja espacios residuales para personas “que no caben en la sociedad”, es decir, personas vulnerables.


Vinculación
Para conocer el antecedente del puente, Muñoz dialogó con vecinos del barrio, quienes conocieron a los habitantes del puente. “Eran funderos, e incluso se dice que habían familias... quizá eran de entre 10 y 15 personas”.
Para determinar estos detalles, Muñoz limpió el espacio que estaba casi cubierto por tierra. “Era una labor arqueológica”, pues a medida que quitaba los residuos hallaba ropa, principalmente de niños y jóvenes.
Encontró restos de diarios de la década de los 70, pases de teatro, boletos de hace décadas y una gruta con la imagen de una Virgen. En el lugar ya no vive gente; sin embargo, hay quien lo habita esporádicamente.
La muestra se abre mañana a las 19:00, y se colocará una escalera de metal por la que el público pueda conocer más de cerca la instalación. (FCS) (F)

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