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El espíritu de Montecristi dice NO... a la especulación del suelo

El término espíritu se utiliza de diversas maneras. En metafísica y en las religiones, el término espíritu designa el elemento inmaterial encarnado en el ser humano, y en Psicología, la facultad de pensar. Etimológicamente viene del latín “espíritus”, derivado de soplo, que significa exhalación o viento. También está asociado al término inspirar.
El término espíritu ya fue citado en la Biblia. El Salmo 104:29 reza: “Si les quitas su espíritu, expiran, y a su polvo vuelven”. El espíritu es lo que infunde vida al cuerpo, pues sin él, se estaría muerto. Es la fuerza de vida para el cuerpo.
Pensamiento, soplo, viento, inspiración, vida, fuerza, enuncian de diferente modo el término espíritu.
El término espíritu se refiere en definitiva a la fuerza que inspira el pensamiento; mientras que el término alma, a la capacidad de tener sentimientos y moralidad. Por este motivo, el espíritu puede ser sinónimo de carácter, el principio que impulsa el ánimo o la fortaleza.
Cuando enunciamos espíritu de Montecristi nos referimos precisamente a la fuerza que inspiró el pensamiento que está presente en la Constitución, texto redactado con principios y objetivos establecidos en normas constitucionales, para proteger y garantizar el ejercicio de los derechos de los ciudadanos: “Todos los principios y los derechos son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependientes y de igual jerarquía (...) Será inconstitucional cualquier acción u omisión de carácter regresivo que disminuya, menoscabe o anule injustificadamente el ejercicio de los derechos (...) El más alto deber del Estado consiste en respetar y hacer respetar los derechos garantizados en la Constitución”, (Artículo 11).
Entre los derechos establecidos en la Constitución consta el derecho de las personas a un hábitat seguro y saludable y a una vivienda adecuada y digna, con independencia de su situación social y económica (Artículo 30). Y para hacer efectivo este derecho, se determina que las municipalidades podrán expropiar, reservar y controlar áreas para el desarrollo futuro, de acuerdo con la Ley. De manera taxativa se enuncia la prohibición de obtener beneficios a partir de prácticas especulativas sobre el uso del suelo. (Artículo 376)
El espíritu de Montecristi dice NO a la especulación del suelo, porque esta práctica inmoral beneficia a unos pocos terratenientes en perjuicio de las familias que carecen de vivienda propia. (O)

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