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Dime con quién andas...

Un recordado profesor de matemáticas, ante la dificultad de enseñar los signos algebraicos, se inventó una fórmula infalible: “amigos de mis amigos, son mis amigos, o sea más por más nos da más; amigos de mis enemigos son mis enemigos, o sea más por menos nos da menos; enemigos de mis amigos son mis enemigos, o sea menos por más nos da menos; y enemigos de mis enemigos son mis amigos, o sea menos por menos nos da más”. Con este muy original método se arregló el problema de los signos, de los amigos y de los enemigos.
Viene a colación el cuento para tratar de entender los forzados vericuetos que ensayan algunas figuras del viejo país. Imagínense el señor Nebot, que nos tenía advertidos de su terminante adhesión a la reelección indefinida, prometiéndonos defenderla a toda costa, tiene ahora que desdecirse sosteniendo todo lo contrario, porque así le exige el oportunismo, digo la oportunidad. A la postre, esas gruesas contradicciones pasan factura. Nos resulta chocante, por otra parte, que el banquero perdedor, ¿perdedor?, asuma como muy suyas las preguntas de la consulta. Bueno, en puridad eso fue lo que ofreció en su agresiva campaña; pero nunca nos imaginamos que le iba a salir ‘a vaca’ como quien dice ‘perdiendo se gana’.
Que adhieran con entusiasmo a la consulta Cynthia, Lucio, Paquito, Páez, el Mauricio,los locos y más rezagos antitodo de la partidocracia, nos muestra que algo no cuadra en lo que debió ser la intención oficial original, pues todos ellos han proclamado a voz en cuello su odio al expresidente Correa y su deseo de acabar con el correísmo. Es el meollo del asunto. A la ocasión le pintan calva y quieren aprovecharla para lograr sus egoístas objetivos con sus agendas exclusivas; luego de la cual pondrán distancias, porque la derecha, la oposición, no tiene amigos, solo sus intereses.
Se avizoran medidas económicas. Bastaría con que cobren los tributos pendientes a los poderosos morosos, que superan los 4.000 millones de dólares según el SRI, para que descarten un paquetazo al estilo del viejo país, siempre en contra del pueblo que más bien espera el cumplimiento del plan ‘Toda una vida’, que incluya la construcción de su casita, de las 325.000 ofrecidas, programa por el que votó esperanzado en abril último. Para la regresión en el derecho a elegir cuantas veces sea la voluntad popular, se requiere de una Asamblea Constituyente. (O)

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