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Austeridad vs optimización

¿ Oponerse a la optimización del gasto público? ¡Imposible! Nadie, en su sano juicio, y menos aún un estadista que maneje acertadamente las leyes de la economía y que tenga por principio ético y moral el servicio al ser humano, caerá en la tentación del despilfarro y la ostentación.
El decreto presidencial dictado la semana pasada se sustenta en medidas que estarían orientadas aparentemente a ‘encarar las dificultades económicas que afectan al país’. Es cierto que en los recientes años pasados hubo –y siempre habrá- dificultades en el manejo financiero, de las cuales la ciudadanía fue oportunamente informada. Lo importante es saber cómo superarlas sin afectar la economía de la gran mayoría de la población. En el ‘viejo país’, tales dificultades las pagaba el pueblo. Recordemos que el gobierno demócrata cristiano de Oswaldo Hurtado optó por una política de ‘endeudamiento agresivo’, casualmente, en el momento que finalmente el Ecuador canceló la ‘deuda inglesa’, por unas armas que nos vendió Inglaterra en tiempos de la lucha por la independencia. El agresivo endeudamiento se convertía al paso de los días en una ‘deuda eterna’: cada vez crecía más porque el país adquiría nuevos préstamos para pagarla. Con la Revolución Ciudadana las cosas cambiaron radicalmente.
Una somera revisión de las medidas anunciadas deja un sabor inquietante, puesto que la crisis no sería tan fiera como la pintan: la rebaja de sueldos a un cierto sector de funcionarios no tiene en realidad mayor peso; la eliminación de vacantes, es decir que no se van a llenar, no aporta ningún ahorro; pues esa parte del presupuesto no se está gastando; la eliminación del bono de eficiencia, en el peor de los casos, significará el desaliento de los funcionarios que lo recibían. En el caso de eventos en locales privados, que no serán por miles, afectará a los propietarios de esos locales.
Queda flotando en el ambiente: ¿por qué la austeridad? Quien escribe esta nota recurrió al diccionario de la RAE. «Austeridad: 2.- mortificación de los sentidos y pasiones». Inquietante: se está volviendo cotidiano el ‘discurso del diálogo con el otro’, de la ‘espiral dialéctica’, del anuncio profético del ‘retorno de la gran bestia’, del ‘inicio del odio’. Pero también recuerda que ‘austeridad’ es la primera exigencia de la banca internacional para que un país se endeude. (O)

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