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Necesitamos más suelo urbano gratuito

Decíamos hace una semana que la Asamblea Nacional tiene en sus manos la posibilidad de reformar el COOTAD, para que las municipalidades ecuatorianas, tanto en la aprobación de parcelaciones y urbanizaciones, cuanto, al aprobar los planes de Ordenamiento Urbanístico, dispongan de más suelo urbano gratuito.
La propuesta consiste en incrementar la cesión gratuita del suelo, del treinta y cinco por ciento de suelo útil y urbanizable que establece el COOTAD en su artículo 424 a cuarenta y cinco por ciento. Ese incremento de diez por ciento de suelo gratuito se destinaría a “reserva de suelo para vivienda de interés social” o “banco de tierra urbana”, en todos los cantones. Hacer esto, no solo es revolucionario en el ámbito urbano sino también en el económico, ya que se “excluiría del mercado” el suelo destinado a vivienda de interés social.
Históricamente la tendencia desordenadora, provocada por la especulación, usó como pretexto la “escasez de suelo” para provocar el “ensanchamiento” de la ciudad y el “crecimiento a saltos” de nuestras urbes. Los más pobres se iban a vivir más lejos y el Estado (nacional o cantonal) se veía forzado a “extender” vías y redes de servicios públicos atravesando terrenos intersticiales, entre la ciudad consolidada y los nuevos programas de vivienda y valorizaban así millones de hectáreas, estratégicamente guardadas y convertidas en “terrenos de engorde” (frase popular para calificar una de las maniobras especulativas más comunes y eficaces del mercado de suelo).
El plan “Casa para todos”, propuesto por el Presidente de la República pretende construir 325.000 viviendas en cuatro años, que significará atender a cerca de un millón de personas. Veamos, a manera de ejemplo, algunas demandas de suelo adicionales a esas viviendas.
En función de la densidad de ocupación, esto es la cantidad de personas o familias por hectárea, la superficie total requerida podría variar así:10.000 hectáreas si la densidad es de 100 habitantes por hectárea (25 viviendas y familias por hectárea) y 5.000 hectáreas si la densidad es de 200 habitantes por hectárea (50 viviendas por hectárea)
Ese millón de personas, para garantizar su accesibilidad diaria, necesitarán entre 9 y 18 millones de metros cuadrados de vías (dependiendo de la densidad) y de acuerdo a nuestra realidad demográfica y educativa, incluirán 200.000 niños de educación básica, 57.000 jóvenes de bachillerato y 40.000 niños de educación inicial. Esos estudiantes, como mínimo, necesitarán 296 hectáreas adicionales de suelo para sus instalaciones educativas (10 metros cuadrados por estudiante). Necesitarán también 900 hectáreas de áreas verdes, 2.400 camas hospitalarias (equivalentes a 20 hospitales de 120 camas), entre otros equipamientos comunitarios.
Por todo ello se vuelve importante y urgente impulsar y apoyar esta reforma legal para no seguir acumulando más situaciones deficitarias en nuestras ciudades. (O)

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