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Nuevo estilo de política

A quienes, la vida ha sido generosa y da la oportunidad de mirar las etapas de gobernabilidad que ha tenido el país y desde el punto práctico de observación llamemos “casera”, es decir sin participación interesada, se puede juzgar que hoy en día se ha puesto de moda la CALUMNIA, esa fea costumbre, que fue y es, catalogada como PECADO dentro de las creencias religiosas, porque es muy fácil pronunciar, regar, promulgar, pero difícil, recoger el aceite regado.

 
Y es que últimamente se ha visto esta nueva forma pesada e indecorosa de envenenar al pueblo para conquistar votos, sin miedo ni pudor, a través de las redes de comunicación, poco cuidadosas, sale a relucir la angustia por el bien del otro, la mediocridad, la desesperación e inaceptación a las pérdidas, la intolerancia al pensamiento ajeno; todo esto se traduce en violencia y en peleas interminables... Ofensas van y vienen; el FACEBOOK, medio que está al alcance de todo el mundo, sin control, como una manifestación de PLENA DEMOCRACIA, hay quienes utilizan para difamar, denigrar, insultar con lo que demuestran la falta de una educación con bases morales.


Quienes protagonizan estos desequilibrios deben reflexionar que atrás de ellos vienen las nuevas generaciones y no se les puede dar malos ejemplos. Hoy la educación está al alcance de todos y también la salud, debe ser aprovechada para una formación ejemplar, fincada en los principios de perfeccionamiento para mejorar viejas costumbres fincadas en la avaricia y el egoísmo. La educación hace comprender que la vida misma es el regalo maravilloso y que cada uno tenemos la responsabilidad de perfeccionar la convivencia con la familia y con todas las personas.


“Qué nadie por mi sea malo ni derrame lágrimas”; fue la enseñanza antigua y aún más cuando se sabe que lo bueno y lo malo inexorablemente vuelve, al dueño de la acción, por la ley del “búmeran”...
Qué saludable es vivir una vida plena, sin pensar en ganar dineros fáciles, tener al final la satisfacción del deber cumplido, sin hacer mal a nadie, ayudar a quien necesita y sin idolatrar el fino del metal y en cualquier nivel, dejar la huella que sirva de ejemplo y orgullo. Hay que poner en práctica El Buen Vivir, si queremos que cambien las cosas para el bien colectivo. (O)

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