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Dos modelos de país

L as elecciones del domingo representan una disyuntiva decisiva para los ciudadanos quienes elegiremos entre dos modelos de país. Aunque las candidaturas de oposición han buscado presentarse como alternativas frescas, gracias a costosas estrategias de neuromarketing, la verdad es que el pasado de sus figuras que no son para nada nuevas sino ¡todo contrario! les pesa mucho. Seguramente demasiado.
Candidatos con curriculums vinculados a períodos demasiado nefastos de la historia reciente del Ecuador que, por un lado, provocaron la expulsión de millones de ecuatorianos durante la mayor crisis migratoria de la historia nacional, sucedida tras el inédito robo de depósitos privados para salvar la banca quebrada, o a partidos políticos como el socialcristiano, por otro lado, que cuando ejercen el poder lo hacen violando sistemáticamente derechos humanos e imponiendo el conflicto de interés como norma, tal como sucede en el Puerto Principal cuyo alcalde, que pronto cumplirá veinte años en el poder como si nada, dice con un cinismo que espanta que es hora de llevar su modelo a escala nacional, abriendo por el contrario la pregunta de por qué no fueron juntos a enfrentar al candidato que mayores opciones tiene de ganar las elecciones. Solo ese gesto, aparte de  las unidades de cuarto de hora y sus mefíticas fanescas, nos deja ver que sus intereses particulares priman y primarán sobre el interés colectivo.
Esta campaña política, la primera en la que las redes sociales juegan un rol central, será sin duda recordada como una de las más sucias, cansinas y ausentes de propuestas para seducir o movilizar positivamente al electorado. Por el contrario, las ofertas de “cambio” se han asentado sobre una estrategia agresiva nada propositiva, con candidatos diciendo todo lo que van a destruir en lugar de lo que van a construir o cómo van a hacerlo.
El país vive momentos delicados al tiempo que no se puede negar lo avanzado en alcanzar objetivos que deberían ser unánimes, como la reducción de la pobreza, el aumento en la cobertura médica y de seguridad social, el mejoramiento del sistema educativo y de la infraestructura a todo nivel, etc. Sin embargo, se ha buscado crear un clima de opinión negativo y ahí ha surgido quien propone volver a las escuelas unidocentes en el campo, o eliminar la Secretaría de Educación y sus cerca de veinte mil becarios estudiando en las mejores universidades del mundo, entre otras muchas cosas.
Este domingo elegiremos entre dos modelos de país, está claro, entre saltar al vacío o avanzar sobre lo avanzado, entre volver al neoliberalismo que devastó al Ecuador o seguir al líder bueno y tranquilo de las políticas sociales a favor de los olvidados. Por eso, si tenemos que elegir entre el “cambio” y lo correcto, elijamos lo correcto. (O)

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