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El poder del voto

En la democracia representativa cada ciudadano vale un voto. Las personas e instituciones interesadas en asumir el gobierno del Estado, arman su estrategia retórica para influir en la decisión y captar votos. Llueven ofertas, abunda la deslegitimación del otro, los menos creativos quieren cosechar votos informando lo que van a deshacer, sin explicar qué condiciones generarán para fortalecer el desarrollo nacional.
Antes de las elecciones, cada persona dueña del voto guarda en su consciencia la posibilidad de enrumbar a la patria hacia un destino u otro, tiene en sus manos la decisión sobre su futuro y el de otras generaciones. La información, los datos, el conocimiento, son insumos que aportan a sazonar el juicio de valor sobre lo conveniente e inconveniente. Después del voto, las ofertas y la realidad no siempre son compatibles.
Los que apetecen más rendimiento de su dinero, actúan para que los votos vayan donde ofrecen menos impuestos, pago más barato a los trabajadores, libertad para sacar del país sus recursos ante el menor riesgo, privatización de lo público, dureza en el gasto social, aumento al cobro de servicios de energía eléctrica, telefonía, agua potable, educación, salud, apertura para el ingreso de productos extranjeros más baratos que los del país.
Argentina muestra al mundo las consecuencias votar por quienes vendieron la idea de que acumular riqueza hace bien a todos. Los que tienen recursos sí están atesorando más fortuna, ordeñándola del bolsillo del pueblo con alza de tarifas a los servicios públicos, perdonándose entre sí las deudas contraídas con el Estado. Quienes ayer les apoyaron con su voto, pensando que la naturaleza del lobo cambió porque vestía piel de oveja, hoy protestan en la calle por las consecuencias, intentan abatir la depredación social.
Aquellos que quieren una sociedad más justa accionan para que los votos ayuden a lograr: equilibrio y cohesión social; mejor calidad y acceso a servicios públicos; integración en el desarrollo para la diversidad de personas de la que está hecho el país; acceso universal a energía limpia y económica; mayor acceso a seguridad social; transformación de las capacidades humanas; fortalecimiento de una economía social y solidaria...
Bolivia y Ecuador son dos países de la Región que evidencian el cambio profundo en sus sociedades plurinacionales e interculturales. Ecuador, por ejemplo, producirá autos que usan energía eléctrica en una alianza entre el pensamiento (Yachay) y la acción (Red Tech Niktesla Corp Cia. Ltda) . Van quedando atrás las inversiones extranjeras exentas de impuestos que emplean masas de meseros, camareros, mucamas, valets… ya se evidencia el cambio en el talento humano ecuatoriano que navega con la frente en alto, presto a producir innovación y tecnología contemporánea.
La mayoría está segura sobre el plan de gobierno que favorecerá con su voto. Ecuador estimulará la profundización del cambio energético y productivo; la integración plurinacional e intercultural; la cohesión social. (O)

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