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¡Juana pueblo!

Me encuentro con Juana en Jutumpamba, parraquia rural del sur profundo del país, uno de aquellos lugares donde solemos llegar uno que otro antropólogo con cuaderno en mano para hacer trabajo de campo. Al sentarnos en una fría banqueta de una tienda me dice que le espere unos minutos porque tiene que hablar con su madre quien vive en Estados Unidos.
Despúes de los respectivos besos y abrazos virtuales, de preguntar por la salud de los parientes de aquí y de allá, intuyo que la madre de Juana le pregunta sobre las próximas elecciones. Juana le cuenta que allá por el pueblo no ha llegado ningún candidato con sus ofertas de campaña y que ella votará por la revolución ciudadana: “Mamá, si algo le agradezco a este gobierno es que por primera vez desde que trabajo limpianda casas me aseguraron al IESS. A demás el otro día llegaron del Ministerio de Agricultura a dar úrea a las mujeres de la Asociación”. Poco despúes le interrumpe y le dice que mejor otro rato hablan porque “hay un joven esperando que viene a preguntar sobre la migración”.
Le digo a Juana que no pude dejar de escuchar la conversación (los antropólogos nos caracterizamos por ser chismosos con método) y le cuento que a mi me interesa también el tema del sufragio de los ecuatorianos que están afuera. Me comenta: “mi mamá ha votado desde que se permitió votar desde el exterior. Ella no ha podido volver en 14 años porque está ilegal y cada que hay elecciones siempre va a votar porque le gusta sentirse ecuatoriana desde allá”. Me cuenta que en las elecciones de la consulta popular estaba a favor de que cierren los casinos pero no que se prohíban las peleas de gallos. Se rie a carcajadas mientras sus ojos parecen recordar a su madre…
Entonces, le pregunto “¿vas a votar por el gobierno?”. Se declara abiertamente “admiradora de Correa” y continúa “aunque el campo está descuidado, se ha hecho mucho por los más pobres. A mi antes no me aseguraban, aparte en el tema educativo, mi hijo por primera vez llega a la universidad y es ¡gratuita!” (séñala con énfasis).
Por motivos de tiempo, dejo aun lado los temas electorales y me concentró en los temas migratorios que quería hablar con ella. En mi camino de regreso a Cuenca abró mi cuenta de twitter y leo algunos mensajes de la batalla electoral que se da en ese otro mundo virtual, leo uno que otro análisis de escritorio que hablan de la inminente segunda vuelta y por qué no hay que votar por el oficialismo el próximo domingo.
Así como no llegaron los candidatos con sus ofertas a Jutumpamba, Jatundéleg, Quipal, etc., tampoco llegaron las encuestas y muy poco de la guerra sucia que se libró en las redes sociales. La gente de a pie, de carne y hueso, la que va en bus al trabajo, al colegio o universidad, la que sabe lo que es sacar un turno para que le atiendan en el hospital público, los migrantes que votan desde el exterior, los anónimos que no soben bloquear en facebook, los que no saben lo que es voto útil pero si tienen memoria, los que ya no solo se sienten orgullosos del Ecuador cuando gana la selección, la gente sencilla y trabajadora como Juana, los y las miles de Juana Pueblo, son los que eligirán democráticamente este domingo a las nuevas autoridades de nuestra patria. (O)

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