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Ciudadela Ferroviaria con huellas históricas

Las vías del ferrocarril ahora son un atractivo turístico, los fotógraos disfrutan del lugar.  Miguel Arévalo | EL TIEMPO
Las vías del ferrocarril ahora son un atractivo turístico, los fotógraos disfrutan del lugar. Miguel Arévalo | EL TIEMPO

La Ciudadela Ferroviaria le debe su nombre a la antigua estación del ferrocarril. Frente al redondel de Gapal están los restos, dos vagones de hierro, los rieles y las casas abandonadas, que son un atractivo turístico.

Diagonal a la estación está la Quinta Bolívar, donde, los vecinos aseguran, estuvo el Libertador. Estos dos espacios son íconos históricos del barrio.
La abandonada estación es parte de la historia contemporánea de la ciudad. En 1965 llegó la primera locomotora a Cuenca, 50 años después que circuló en Quito.


La máquina funcionaba a vapor y a Diesel; las reseñas históricas y varios cronistas coinciden en que el 7 de marzo de 1965 fue un día de júbilo. Ellos cuentan que hubo viajes gratuitos desde Cuenca hasta El Descanso, límite con la provincia de Cañar.


Tania Loja tenía 15 años cuando viajó por primera vez en el ferrocarril: “Me tocó en un vagón sin techo” y recuerda que disfrutó del paisaje.
En el año 1993, cuando ocurrió el desastre de La Josefina dejó de funcionar este medio de transporte. Los habitantes de la Ciudadela Ferroviaria aseguran que los rieles se dañaron, al igual que algunas máquinas.


Fotógrafos de todas partes del mundo llegan a la antigua estación y capturan la historia del lugar. Retratan detalles de los vagones, de los rieles y hasta de las casas abandonadas llenas de graffitis. “Es un contraste, el césped verde, las casas al fondo y estos vagones, que son despreciados como chatarra, pero que en realidad le dan un toque de contraste interesante”, asegura el turista, Gustavo Acosta.

Descontento
Los turistas ven un atractivo en la estación, pero algunos vecinos no. Un ejemplo de ello es Diana Pesántez, moradora del sector. Ella revela que ese espacio es un escondite de delincuentes y drogadictos, “por el día no hay nadie en las casas abandonadas, pero en las noches algunos adictos se esconden ahí para consumir”.
Además, a ella le parece que los graffitis afean esta Ciudadela y se queja de que los jóvenes juegan en una cancha improvisada. “Queremos que se construya un parque y que se lleven esa chatarra”, añade mientras señala los vagones.
En el sector se encuentran cinco casas que anteriormente formaban parte de la estación del ferrocarril. Cuatro están abandonadas, y solo en una vive una familia.

La Quinta Bolívar
Otro atractivo es la Quinta Bolívar, el lugar donde descansó Simón Bolívar, El Libertador. En este lugar se encuentra una placa que revela que “Aquí descansó el Libertador”. Los abuelos de la comunidad cuentan que sus antepasados aseguraban que la patriota quiteña y la compañera sentimental de Bolívar, Manuelita Sáenz, estuvo con él en ese lugar.
Aunque la memoria colectiva apunta a esta realidad, el investigador Diego Arteaga revela que no existen documentos que respalden que Bolívar estuvo en esa quinta, además asegura que Manuelita jamás pisó la ciudad de Cuenca. La verdadera Quinta fue demolida.

Economía
Los vecinos de la calle Cajabamba de la Ciudadela Ferroviaria convirtieron sus casas en tiendas, restaurantes o centros de computo. Los estudiantes de la Unidad Educativa Fe y Alegría y la escuela Huaynacápac son quienes les “dan vida” al barrio, según afirman los vecinos.
"Cuando hay vacaciones, los comerciantes tienen días de descanso y bajos ingresos", se lamenta Lenín Peláez, quien es propietario de una tienda que está cerca de la escuela.
Unos 2.000 estudiantes, entre ambas instituciones, son quienes dinamizan la economía en el lugar. Hay clases desde la mañana hasta la tarde por lo que los profesores también almuerzan en la zona.

Reductores
En horas pico como a las 7:00, 12:00 o 17:00 hay congestión vehicular en la ciudadela. La Circunvalación Sur pasa por detrás del barrio y conecta con la calle Cajabamba. "Algunos conductores van con exceso de velocidad por la vía rápida y cuando entran a la Cajabamba no la disminuyen", asevera María Gallegos, moradora de la Ciudadela.
Añade que es porque no hay reductores de velocidad y tampoco avisos que alerten a los choferes de que es una zona escolar y residencial. Para Gallegos es importante que se instale un semáforo en la intersección entre las calles Cajabamba y la calle Mollobamba porque se han registrado varios accidentes.
La rectora de la institución Fe y Alegría, Diana Pesántez, comenta que la directiva está dispuesta a trabajar con los vecinos del barrio; para ella es prioridad que los carros circulen a baja velocidad por la seguridad de los estudiantes.
También asegura que la Empresa de Movilidad, EMOV, EP, en los días de actividad escolar, envía a un agente que ayuda a controlar el tráfico. Otra de las constantes quejas es que algunas veredas están deterioradas, al igual que las calles y comentan que, tiene botones de pánico, pero les faltan cámaras. (EPA) (I)

El paso de Simón Bolívar por Cuenca

El historiador Diego Arteaga explica que la actual Quinta Bolívar es una edificación nueva.  En el año 1822 existía una casa de estilo colonial, hecha de bahareque, pero que fue demolida y reemplazada por la actual estructura, donde cada cierto tiempo hay exposiciones artísticas.

Aunque la memoria colectiva y algunos historiadores aseguran que Simón Bolívar estuvo en en la ciudad y se quedó en la Quinta, que ahora está frente al redondel de Gapal, Arteaga insiste en que no hay ningún documento que sustente esta parte de la historia.

Pero asegura que lo que sí es cierto y hay "documentos que lo avalan" es el homenaje que le hizo Bolívar a Gaspar Sangurima, conocido como el hombre de los "cien oficios" por ser escultor, dibujante, relojero, carpintero y artesano.

Sangurima era un indígena que creció en medio de la pobreza, pero tenía una reconocida creatividad, que dejaba a todos impactados.

Además, Bolívar le otorgó una pensión vitalicia y le pidió que dirigiera y se pusiera al frente de la Escuela de Artes y Oficios. Esto lo hizo el Libertador para reconocer su genialidad y ahora es considerado unos de los personajes más destacados de la ciudad. (I)

Cuenca. 

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