Opinión
Editorial EL TIEMPO | saludos@eltiempo.com.ec
Tratamiento de desechos
Fecha de Publicación: 2009-03-28
Se cumplió en fecha pasada en esta ciudad el denominado Primer Encuentro Internacional de Sostenibilidad en gestión mancomunada de residuos sólidos, en procura de la conservación del medio ambiente y la preservación de las fuentes hídricas y el aire respecto a eventuales casos de contaminación. En efecto, municipalidades medianas y pequeñas participaron en este foro, dando cuenta de que comienza a existir una saludable preocupación por el tratamiento adecuado de los desechos sólidos, algo que por desgracia no se ha solucionado ni siquiera a nivel de las principales urbes del país, que por supuesto cuentan con eficientes sistemas de tratamiento de este tipo de desechos, como es el caso de Cuenca, que tras una grave crisis al respecto en años pasados, pudo al fin implementar un moderno y eficiente servicio de recolección y tratamiento de los residuos, tanto los de tipo orgánico como los susceptibles de contaminar el suelo, y el agua y sus fuentes.
En cambio, la mayoría de capitales de provincia en el país y ni se diga los cantones, no cuentan con adecuados sistemas de tratamiento de sus desechos. En no pocos casos, se arroja los mismos a insalubres “botaderos”, mezclando los desperdicios orgánicos, esto es los que provienen de vegetales, con los inorgánicos, es decir plásticos, papeles y hasta pilas, pese a la alta peligrosidad de éstas que contaminan irreversiblemente al medio ambiente. Hay por desgracia municipios que arrojan los desperdicios directamente a los ríos, causando un grave envenenamiento de estas fuentes, bajo la supuesta razón de que carecen de recursos para un almacenamiento y procesamiento adecuado de los desechos, algo que no admite justificación alguna y por lo tanto ameritaría sanciones contra esos organismos contaminantes.
Pero más allá de las sanciones, es hora de que se establezca un plan nacional para el tratamiento de los desechos, ya quede poco sirve que un puñado de ciudades dispongan de adecuados sistemas de almacenamiento y tratamiento de los residuos sólidos y líquidos, cuando en el resto del Ecuador esta situación es, sin exageración, realmente de pronóstico reservado.
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3 Opiniones
René Toral.
El periodismo responsable, no solamente debe informar de los daños morales, ambientales y otras atrocidades diarias. Es hora de emprender en la tarea de educar a la sociedad, utilizando racionalmente los medios impresos y audiovisuales, en temas como: Ecología Urbana; Ecosistema Urbano y sostenibilidad, etc., etc..
Atte.,
Carlos Proaño Rodríguez,
ex - jefe de redacción y editorialista de Diario El Mercurio de Manta.
La independencia del Poder Judicial, es parte fundamental de la doctrina constitucionalista impregnada en todas las constituciones de occidente; y, que se nutre de la teoría política de Charles de Montesquieu, expuesta en su obra El espíritu de las leyes (1748), en la misma que trata acerca de la república, la monarquía y el despotismo; crea además la doctrina de la separación y equilibrio entre los distintos poderes, para garantizar los derechos y libertades individuales.
En el Ecuador, nunca hemos tenido un poder judicial libre de la injerencia política.
En repetidas ocasiones he manifestado, que la reorganización integral de todas las cortes de justicia en el Ecuador, es una materia pendiente y que le quedó muy grande al ex Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Montecristi, Alberto Acosta, que no quiso o no tuvo las agallas para poner el tema en el orden del día, cuando se dictaban los mandatos constituyentes.
No menos del 80% de los jueces en todas las provincias y un 60% de los fiscales, fueron puestos bajo la venia del extinto dueño del País.
La independencia del poder judicial es indispensable para perfeccionar la democracia y hay que hacerlo.
Los jueces y funcionarios judiciales corruptos obedientes a sus amos socialcristianos, deben irse definitivamente a sus casas o a libre ejercicio propfesional como abogados.
Lo fundamental es que se haga con responsabilidad y no folklóricamente, mezclando con las peleas de perros, corridas de toros y peleas de gallos.
Atentamente,
Carlos Proaño Rodríguez
Enero 25 / 2011
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