Cuenca

Opinión

POR Por: Jorge Luis Serrano |

La lectura y el libro

Fecha de Publicación: 2013-11-08

Las estadísticas señalan con frialdad numérica que el habitante promedio de Ecuador lee medio libro al año. Entiéndase que entre todos los ecuatorianos y ecuatorianas leemos apenas medio libro al año. En Colombia la cifra es bastante mejor: se leen en promedio dos libros por año. Y el país de la región que más lee es Chile. Aunque dura y poco halagadora no es difícil reconocernos en esa cifra pues, en efecto, debemos aceptar que leemos poco en Ecuador. Algo que también reflejan las estadísticas es que, de cualquier manera, las mujeres leen más que los hombres. Esto es real y personalmente lo compruebo en mi propia casa.


Múltiples factores contribuyen a esta situación, desde planes y programas públicos, o su ausencia; pasando por hábitos compartidos o no compartidos en el hogar, especialmente en la etapa de la primera infancia; carestía de los libros y su difícil acceso, especialmente de las novedades; bibliotecas que no se han renovado y ausencia de capacitación de sus funcionarios; hasta aspectos tecnológicos como el tránsito de la impresión en papel a versiones digitales. Sin embargo hay muchísimos escritores en el Ecuador, de todos los géneros, especialmente poesía. De hecho el género literario que más se lee en el país, de autores nacionales, es la poesía. Quiero decir que, en lo poco que leemos, son los poetas los que más reciben nuestra atención. Pero esto tampoco quiere decir que lo que más leamos sea literatura nacional. No. Quiere decir que de lo poco que leemos, en general, cuando leemos literatura nacional preferimos la poesía. Un poco enredado pero cierto.


¿Qué hacer para cambiar esta realidad lacerante? En primer lugar hacen falta programas públicos de gran alcance. Hace falta una gran política pública de fomento del libro y la lectura que permita la circulación masiva de ejemplares de calidad. Hace falta renovar y poner en valor a las bibliotecas de todo el país. Hace falta garantizar el acceso de las grandes mayorías al libro. Pero sobre todo hace falta formar el hábito de la lectura en todos y esto sólo se puede lograr con éxito si se opera en la más temprana edad de los seres humanos. La etapa de cero a seis años es clave. Si el padre y la madre leen al niño o niña antes de dormir, o incluso antes de nacer!, el hábito de la lectura se incorporará más fácilmente. Hacerlo a partir de los diez años ya será mucho más difícil y no se diga si lo que se trata es cambiar el hábito de una persona adulta. Es muy difícil, y además mucho más costoso, hacer que una persona de 30 o 40 años empiece a leer si no lo hizo cuando niño o niña. Probablemente por más esfuerzo que se haga no se consiga el objetivo.


La lectura hace mejores seres humanos, más predispuestos al diálogo y la comprensión. Es fundamental que todos asumamos un compromiso para hacer de la lectura un hábito compartido por todos los ecuatorianos, especialmente por niños y niñas. Empecemos hoy mismo, compartamos un fragmento de nuestra lectura favorita con nuestros hijos o hijas, sobrinos, hermanas o hermanos menores o nietos. El futuro nos lo agradecerá.





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