Opinión
Por: Manuel Neira C. | manuelignacioneira@hotmail.com
Más vale tarde...
Fecha de Publicación: 2012-08-04
La prensa local de estos días nos trae una noticia alentadora: La Universidad de Cuenca, a través de la Facultad de Ingeniería Civil, realizará los estudios técnicos que determinarán las intervenciones que deban ejecutarse en la Catedral de La Inmaculada para corregir los deterioros que la afectan y tomar previsiones contra riesgos sísmicos. Los estudios, que incluirán presupuesto de obras, se iniciarán en septiembre y culminarán en diciembre próximo.
En diagnósticos preliminares se ha establecido la existencia de fisuras en las cúpulas y fallas del sistema de evacuación de aguas lluvias, estando por definirse la protección de sus puntos vulnerables ante eventuales movimientos sísmicos y el régimen de mantenimiento de la edificación.
Algunos de los desperfectos, como las fisuras de las cúpulas -cuyas filtraciones se advierten a simple vista- datan de hace algunos años, como en su oportunidad lo alertara este Diario; mas, la falta de recursos habría obligado a aplazar toda intervención; hasta que hoy, la Curia Arquidiocesana, con el apoyo de la Universidad de Cuenca y de ciudadanos interesados en la preservación de este bien religioso patrimonial, han resuelto asumir el importante cometido...
La Catedral fue concebida por el obispo Miguel León Garrido como “Una catedral que fuera tan grande como la fe del pueblo” y diseñada, con esta visión, por el redentorista Juan Bautista Stiehle. Comenzó a construirse en 1886; mas, pese al largo tiempo transcurrido, aún está inconclusa; le faltan las torres... Se ha puesto en duda la resistencia de su estructura de mampostería de ladrillo... ¿Las modernas técnicas de construcción podrían salvar, de existir, este inconveniente?
La Catedral de La Inmaculada es divisa de la ciudad, símbolo de su arquitectura religiosa, bien patrimonial sin par alguno, condiciones que obligan a la Curia y a las instituciones públicas y aun privadas a protegerla de todo menoscabo y velar por su conservación y mantenimiento.
Y ahora, en que se ha puesto en marcha el esperado proyecto de intervención, reparación y custodia del templo, se impone la presencia del Estado, de los ministerios de Cultura y Coordinador del Patrimonio, y de su asistencia financiera; se impone también el aporte de las instituciones locales. Esta suma de esfuerzos y voluntades, garantizará el buen éxito de la intervención y del sistema de mantenimiento y salvaguardia que se adopte.
Nunca es tarde para hacer las cosas que antes no se hayan podido hacer...
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