Opinión
Por: César Hermida B. | cesarh@plusnet.ec
La Casa de la Cultura
Fecha de Publicación: 2012-02-13
La Casa de a Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión es una singular y genuina institución, de cuya iniciativa, construcción y producción, nos preciamos todos. Entendiendo a la cultura como usos, costumbres, creencias, creaciones, conocimientos e interpretaciones de los pueblos, la Casa se ha preocupado de las ciencias de la historia, la biología y otras, así como de las diferentes manifestaciones del arte. Ha jugado y juega un importante rol en el desarrollo de aquellos quienes han logrado “oficio”, y ha contribuido a estimular a los aficionados. El derecho de todos los ciudadanos a las aficiones científicas y artísticas no sólo constituye la base de sustentación de los “iniciados”, sino que responde a las necesidades lúdicas de los pueblos, y a una práctica saludable de la producción del pensamiento y de las expresiones emotivas del arte. La Casa ha sido un baluarte de las ciencias y de la literatura, pintura, música, escultura, tanto en el plano local de cada provincia como en el nacional. Es admirable su infraestructura física, como lo es el de su producción.
Desde luego, se han dado casos en diversos núcleos, y en el central, de directivos que no respondieron a las expectativas y descuidaron sus obligaciones, y otros que hicieron de la misma una suerte de club de amigos, pero en general la Casa ha sido una institución productiva y respetable. Cuando apareció la necesidad de fortalecer lo público y de exigir al Estado, a través del Ministerio de Cultura, que cumpla su rol de constructor de sistemas, como coordinador de actores dispersos e independientes hacia un fin común, se inició el debate sobre una eventual intervención en la Casa con el riesgo de que se den gobiernos que quieran aprovecharse de ella en su beneficio político partidista. En un país en donde las autonomías han imperado sin mucha preocupación por los intereses comunes, el debate ha llevado a las pasiones entre las necesidades éticas y las grupales. El debate debe darse en el marco de la institucionalidad de un Estado público fortalecido en la coordinación de los sistemas, como el de la cultura, la educación, la salud, y otros, pero en un marco de consulta y análisis colectivo. Para la Casa, las nuevas concepciones de la interculturalidad y el Buen Vivir así lo exigen.
En los últimos días hemos sido testigos de una intensa actividad en las Casas de los Núcleos de Azuay y Tungurahua con motivo, en la primera, del lanzamiento, a sala llena, de una entrañable publicación de la generación pasada. En Cuenca, la Casa tiene además una amigable librería de acceso fácil en el centro de la ciudad. En Ambato hemos sido testigos de la premiación del Concurso Nacional de Poesía, en donde un joven y también entrañable poeta cuencano, de la nueva generación, obtuvo el tercer premio entre 70 participantes de 17 provincias. La sala en Ambato mostraba los cuadros de un reciente concurso de pintura, y en el acto intervino un magnífico Conjunto de Cámara de la propia Casa. Si por coincidencia hemos sido testigos de estos dos ejemplos, la producción nacional debe ser notable. Si así llueve, que no escampe.
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