Opinión
Por: Manuel Neira C. | manuelignacioneira@hotmail.com
La nueva Corte
Fecha de Publicación: 2012-02-04
Tras un sui géneris proceso de selección, no exento de cuestionamientos por la cercanía al Ejecutivo de algunos de los elegidos, el Consejo de la Judicatura Transitorio ha conformado la nueva Corte Nacional de Justicia que nace, acaso como ninguna otra, con grandes y graves responsabilidades y desafíos dado el estado de deterioro en que ha caído la Función Judicial en todas sus instancias.
Estos días son de organización del Tribunal, de configuración de salas, de conocimiento del copioso archivo de causas pendientes de resolución, de ordenación del trabajo... Sería, entonces, prematuro exigencia alguna. El estudio, el análisis, el despacho de los juicios y procesos judiciales, las sentencias, que permitirán calificar su honradez jurídica y moral, vendrán luego de este breve período de afianzamiento...
“El mecanismo de la división tripartita de la autoridad pública, que es la característica propia y diferencial del sistema republicano de gobierno, opera de manera que ninguno de los poderes puede prevalecer sobre los demás y convertirse en instrumento de despotismo. Los poderes legislativo, ejecutivo y judicial tienen su propia órbita de atribuciones jurídicamente regladas. A ninguno de ellos le es dado interferir en las facultades del otro”
La cita, tomada de la Enciclopedia de la Política de Rodrigo Borja, muestra a la Función Judicial como factor esencial de la organización democrática, garantía y protección de los derechos ciudadanos y medio eficaz para su restablecimiento cuando esos derechos son vulnerados. La nueva Corte tiene, por tanto, la responsabilidad inexcusable de recuperar la credibilidad de la Justicia, sacarla de la crisis, y, para ello, cumplir su función dentro del marco de la Constitución y la Ley, en forma transparente, imparcial, con independencia de las otras funciones del Estado, libre de influencias y presiones políticas, económicas y de cualquiera otra índole...
Esto es preciso destacar porque uno de los vicios recurrentes de la política ecuatoriana ha sido la politización de la Función Judicial, su manipulación por parte de las otras funciones, Ejecutiva y Legislativa, de los partidos políticos que la han tomado como espacio burocrático para sus compromisos clientelares. Ejemplo patético de esta perversión política fue la aviesa destitución de la Corte de 1997 y la elección de la Pichicorte, engendro a la medida de los perniciosos intereses del inefable coronel y una mayoría legislativa comandada por el MPD, hechos que cubrieron de ignominia a la República...
La independencia del poder político y los grupos de presión, pondrá a prueba la honestidad de la nueva Corte Nacional.
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