Cuenca

Opinión

POR Por: José Serrano G. |

La muerte

Fecha de Publicación: 2008-11-07

La muerte es algo que les pasa a los otros, decía, con su característica ironía, el argentino universal Jorge Luis Borges. A lo que, con su filosofía de la aceptación dirían los estoicos "No te preocupes de la muerte, porque cuando ella es tu no eres, y cuando tu eres ella no es".

Pero, cuando se envejece, y la vida, por ventaja, cumplida a plenitud, nos exige rendición de cuentas ante la risa siniestra de la "huesuda", no podemos menos que reflexionar sobre las víctimas del hermoso viaje que es la existencia, porque como sabemos lo importante es el trayecto, la meta, siempre demasiado pronto, es la muerte.

Ante el próximo fin tal vez sea importante presentarse altivo ante la muerte, yo diría que hasta arrogante, sin dejarnos agobiar por la tristeza, sobre todo, de los seres queridos que no aceptan nuestra finitud; debiendo recordar esa expresión de Rilke: "… por que no somos más que la hoja y la corteza, la muerte que cada uno lleva en sí, es el fruto en torno al cual todo cambia".

Por cierto es hermoso y confortante el estrechón de manos de los amigos, el abrazo cordial; porque no se vaya a creer que nos vamos así, no más, a resignarnos en nuestro final, lo aceptamos porque éste es inevitable, pero lucharemos con nuestro último aliento, para diferir el plazo. Lo más probable es que perdamos la partida, pero esta pérdida no será por falta de lucha y de vigor por nuestra parte .

Nos permitimos mencionar que la famosa parca, parece que aprobaba nuestras salidas de humor, mi risa y la risa de los otros: curadora de todos los males, pues ella indudablemente va a terminar con una sonrisota siniestra, enorme y eterna.

La vida es cofre de sueños que se han escurrido entre los dedos, ilusiones cumplidas y fugaces, y las otras, por no cumplidas con mayor permanencia en telar que siempre hemos tejido a destiempo.

En fin, no nos pongamos tristes, volvamos a la afirmación primordial de los estoicos: "la muerte no debe preocuparnos, pues cuando ella es nosotros ya no somos" que nos otorga una especie o sustituto de consuelo.





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