Opinión
Por: Carlos Cordero D. |
Subsidios y calefones
Fecha de Publicación: 2011-02-28
El tema de los subsidios que otorga el Gobierno, en particular los entregados a los derivados del petróleo, es un tema recurrente en los análisis de las políticas públicas. Dos son las preocupaciones que se destacan: la pesada y creciente carga fiscal que representa para el ejecutivo la ayuda que se da a los consumidores, junto con su sostenibilidad en el tiempo, es la primera; la segunda está relacionada con falta de focalización, lo que significa que existen sectores sociales que, sin requerirlo, se benefician de los bajos precios de los combustibles. Sin embargo, más allá de los anuncios oficiales de que se están realizando los estudios respectivos para la toma de decisiones, no se han dado señales de querer abordar el problema; quizás por los elevados costos políticos que puede tener.
Los datos oficiales, publicados por el Banco Central, nos permiten tener una idea de la evolución que han tenido las cifras en los primeros cuatro años del Gobierno “revolucionario”. Hay cambios significativos tanto en el número de barriles de derivados que se han importado, como en el valor de dichas compras. Durante el año 2007, el primero de gestión del actual Gobierno, se importaron algo más de 29 millones de barriles de gas licuado, diesel y gasolina; eso significa que el consumo promedio era de 2,15 barriles por habitante. A fines del año 2010 las importaciones han subido a 41 millones de barriles y el consumo promedio ha sido de 2,88 barriles por persona; es decir, en cuatro años, los ecuatorianos hemos aumentado el consumo individual de derivados del petróleo en un 34 por ciento. Bien se podría hacer un estudio, con la ayuda de la econometría, para medir cuanto del aumento en el consumo se explica por los precios bajos.
Cuando se revisa el valor de las importaciones, el crecimiento de las importaciones es mayor, ya que además del aumento en el número de barriles hay que considerar la subida en los precios internacionales del petróleo. Entre el año 2007 y el 2010, el valor de las importaciones creció el 47 por ciento; pasando de 2.435 a 3.586 millones de dólares los recursos fiscales comprometidos para las compras. Además, dado que los precios internos se han mantenido, el valor del subsidio otorgado se ha incrementado en porcentaje similar.
El Presidente de la República ha anunciado la prohibición de importar calefones que funcionan con gas licuado de petróleo, según se ha dicho para evitar el uso desmedido del referido combustible. Este anuncio, junto con la intención de sustituir el uso de cocinas a gas por cocinas que funciona con energía eléctrica (cuyo precio también está subsidiado para algunos sectores) aparece como la primera medida que toma el Gobierno para disminuir la importación de derivados y el gasto en subsidios. Sin embargo, y ahora que está en discusión la continuidad de la “fiesta brava”, queda la duda de que el Gobierno, en materia de subsidios, está efectivamente “tomando al toro por los cuernos”.
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