Opinión
Editorial EL TIEMPO | saludos@eltiempo.com.ec
Municipios y Gobierno
Fecha de Publicación: 2010-09-03
No resultaron satisfactorias las conversaciones entre representantes de la Asociación Ecuatoriana de Municipalidades y el Gobierno. Este no admite la brecha en los recursos a favor de los municipios.
Poco fructífera, a criterio de la mayor parte de los alcaldes, resultó la reunión mantenida entre los representantes de la Asociación Ecuatoriana de Municipalidades, AME, con el Presidente de la República, a propósito del recientemente aprobado Código Orgánico de Organización Territorial, COOTAD, sobre el cual los personeros municipales mantienen una serie de reparos que, a su criterio deberían incluirse en el veto parcial que el Jefe de Estado prepara sobre esa ley, entre otras. El Mandatario señaló al respecto que siempre será bueno escuchar los criterios sobre los puntos de controversia, aunque ya se ha socializado bastante sobre el tema, es decir, una manera sutil de pasar por alto los reclamos municipales.
En esencia, las municipalidades en su mayoría se sienten perjudicadas en cuanto a sus expectativas de obtener recursos suficientes, puesto que a pesar de los cálculos en apariencia equitativos y proporcionales de parte de los fondos del Estado que debe entregar por mandato constitucional y por la respectiva ley a los gobiernos seccionales en general, y los municipios en concreto, éstos advierten un desfase cada vez más amplio entre lo que les correspondería y lo que en realidad reciben. Sin ser un opositor al Gobierno, ni mucho menos, el alcalde de Quito, Augusto Barrera, implícitamente advirtió esta brecha al intentar buscar por otros mecanismos las rentas para diversos proyectos en su ciudad y cantón.
En realidad, los recursos que gasta directamente el Estado han crecido de manera exponencial, pero no así los que se otorgan a los gobiernos seccionales, por la simple razón de que el Gobierno Central prefiere ampliar sus competencias en los hechos, y de manera teórica las que corresponden a los municipios se mantienen en buena parte dentro de un permanente desfinanciamiento. Lo más prudente sería equilibrar los recursos entre el Estado y los gobiernos seccionales. Justamente por ello, se ha creado artificialmente alternativas cuestionables como el recurrir a las loterías, señuelo mediante el cual se contentaría a algunos municipios en tanto el Gobierno Central no entregaría más recursos. De esta manera, las conversaciones entre la AME y el Gobierno prácticamente han fracasado, aunque de parte de sus directivos, vinculados al oficialismo, se pretenda disimular esta realidad que pone a los municipios en la alternativa de retrasar o suspender proyectos.
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