Opinión
Por: María Dolores Roura | doloroura@hotmail.com
Ejemplo digno de imitar
Fecha de Publicación: 2010-03-15
Así como en Haití, luego del terremoto, vimos desnudarse una realidad de explotación y miseria que dejó al descubierto cómo la ambición de los poderosos es capaz de provocar calamidades mayores a cualquier cataclismo natural, la otra cara de la medalla la hemos visto en Chile que está dando al mundo una lección de madurez política, cultural y social; allí los políticos, la prensa, la población, encontraron un objetivo común superior a cualquier diferencia, enfrentar la tragedia con esfuerzos compartidos es la misión de los chilenos (incluso los saqueadores del primer momento rectificaron con la devolución de lo robado).
Los chilenos no debieron hacer ningún pacto de buena voluntad, ni declarar tregua política, la respuesta solidaria fue tácita y se despojó de tintes políticos, para aunar esfuerzos y hacerle frente a una tragedia común.
La madurez y serenidad política de los chilenos ya se evidenció días antes del terremoto, cuando después de 20 años retomó el poder la derecha con Piñera y el candidato oficialista fue el primero en admitir públicamente su derrota para luego felicitarlo con un apretón de manos y un fuerte abrazo a la vez que auguró, “que prevalezcan el diálogo, la búsqueda de acuerdos y las conquistas sociales”. La presidenta Bachelet por su lado dijo: “La gente democráticamente lo eligió a usted, espero que Chile pueda seguir por la senda de justicia y desarrollo social que hemos iniciado”, mientras el triunfador pidió “consejo y ayuda, pues su experiencia de cuatro años en el poder va a ser muy importante para poder continuar muchas de las cosas buenas que se hicieron en su gobierno”.
¿Cuándo en el Ecuador podremos tomar estos ejemplos para trabajar por el bien del país? ¿Cuándo el fracaso del gobierno dejará de ser el triunfo de la oposición? ¿Cuándo los políticos ecuatorianos serán capaces de admitir una derrota sin recurrir al fantasma del fraude? ¿Cuándo las inundaciones, el estiaje, la pobreza, la injusticia, serán temas a resolverse con el aporte de todos y no responsabilidad del gobierno? ¿Cuándo nos despojaremos de mezquindades para asumir al país y sus problemas como una misión compartida?
Pensemos que poner zancadillas para que los gobiernos fracasen, significa sacrificar la posibilidad de que el país avance, aprendamos de los chilenos, y prioricemos el bienestar del país como una meta superior a cualquier diferencia política o ambición de poder.
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