Lo sublime
Por: José Serrano G. Correo:
La terminología relacionada con esta palabra abarca un amplio y variado campo de aplicación semántica. Cualquier diccionario define “sublime” como lo más elevado o excelso que despierta emociones profundas o que sobrepasa la comprensión humana. Hay que considerar su íntima relación con lo psicológico, que se expresa, por ejemplo, mediante el derivado término “subliminal”, el cual se refiere a posibles estímulos que caen fuera de los “umbrales” de la percepción por tratarse de mensajes “solapados”, insuficientes o excesivos para provocar una respuesta directa, y se desarrollan, de ordinario, a través de procesos inconscientes.
La palabra latina “sublimis” (netro singular “sublime” y plural “sublimia”) está relacionada con el sustantivo “limen” (umbral de la puerta, entrada, barrera, límite, frontera), el cual pertenece a la familia de “limus” (cortado, atravesado) y “limes” (límite, término, mojón). Asimismo todos ellos guardan relación con el adjetivo “lévis” (ligero, de poco peso) y con el verbo “lévo” (levantar, elevar); de ahí su sentido de ascensión, a través de los aires, hacia los cielos. Desde el punto de vista moral, estético y social, significa la mayor expresión de lo “bueno”, lo “bello” y lo “noble”. “Ideas” que desde Platón, están en un “lugar celeste” (“tópos uranos”). Se completa la composición de la palabra la preposición “sub” (sobre o debajo de). Por eso “lo sublime” siempre estará “fue-ra” de las personas normales, por desarrollarse “sobre” (más allá) el umbral o límite ordinario de la expresión y la percepción humana. El mismo verbo Castellano “subir” significa “ir sobre” lo llano (el plano ordinario) y “superar lo corriente”.
Partiendo siempre del hecho de que las más “altas” cualidades son raras en la tierra hollada por el hombre, es lógico pensar que siempre estarán más cerca de la “idea platónica”, de la “quinta esencia” aristotélica (materia “sin mancha” de los astros) de los “dioses” que habitan los “cielos”, es decir, “arriba”.
Es evidente que la subida a las alturas suele ir acompañada de ciertos riesgos. Contemplar, por ejemplo, la escalada de un alpinista como Iván Vallejo a una escarpada montaña puede convertirse en un espectáculo sublime, según algunos, debido principalmente al riesgo que tiene de caerse y estrellarse. Pero eso no implica, en nuestra opinión, que la percepción estética exija una cierta mezcla de tragicidad y peligro para que el espectador pueda disfrutar a fondo con ella, aún admitiendo que todo éxtasis conlleva un cierto abandono trágico, un dejarse ir en manos de la atracción erótica de lo bello, debido a la carga autodestructora y de absorción de toda entrega generadora o creadora, tanto de vida como de arte.
Fecha de Publicación: 2009-07-03
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